Tully: una parte de mí, el reencuentro con el yo (¿emprendedor?) tras la maternidad

Charlize Theron protagoniza Tully: una parte de mí, filme concebido por Diablo Cody y dirigido por Jason Reitman, sobre los estragos de la maternidad y el reencuentro de una mujer consigo misma. Si no sabes quién eres, ¿cómo podrás emprender y realizarte?
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Charlize Theron es una actriz que se compromete hasta la médula con sus papeles, no por nada la ganadora del Oscar dejó a un lado su característica belleza y porte en Monster: asesina en serie o se convirtió en una guerrera manca en Mad Max: furia en el camino, por mencionar un par de ejemplos. Su versatilidad queda de manifiesto una vez más con Tully: una parte de mí, filme escrito por Diablo Cody y dirigido por Jason Reitman, la dupla creativa de Juno: crecer, correr y tropezar. El trío Theron-Cody-Reitman, además, se unen como productores en un proyecto rodeado por un un halo necesario e importante.    

El filme habla de una temática poco abordada dentro del cine: la depresión posparto. La maternidad suele ser sinónimo de sacrificio, entrega; sin duda es el puesto laboral más exigente, demandante y complicado de todos. No recibe una remuneración monetaria, aunque sí una emocional, intangible y valiosa: la crianza de los hijos y el empuje familiar, ambos imposibles de cuantificar y calificar.

Tully: una parte de mí narra la historia de Marlo, madre de dos y embarazada de su tercer hijo, el cual está a punto de nacer, por lo que ya se encuentra en su periodo de incapacidad. Aunque estudió literatura, se desempeña en el área de recursos humanos de una empresa, por lo que debe combinar el cuidado de los niños, las responsabilidades domésticas y profesionales, así como los compromisos familiares. A su ya complicada agenda se suma el hecho de que su segundo hijo tiene problemas de conducta, una condición indeterminada que vuelve su formación extenuante. Cuando el hermano de Marlo le ofrece pagarle una niñera nocturna para que cuide de su recién nacida y ella descanse, comienza un camino de reencuentro con ella misma y el mundo exterior, iluminado por un invaluable giro de tuerca.

¿Qué tiene que ver con el emprendimiento?

Esta cinta es fundamental porque da luz –sin utilizarlo como punchline o gag, ni exagerar en su dramatización– a lo complicadas y exhaustivas que son las primeras semanas de un ser humano en este planeta. Se muestra el desgaste físico, emocional y el peligro latente de que una madre se olvide de sí misma consumida por atender las necesidades de alguien más. Enfatiza que en ese particular momento tampoco es ella al 100 por ciento. Se encuentra inundada por hormonas y revestida por una conexión inexplicable con ese pequeño nuevo ser.

No obstante, antes de comenzar a ver la luz la protagonista también se consume por un sentimiento de insatisfacción por la pérdida de su individualidad y libertad. Por haberse olvidado de ella misma, de sus metas y ser incapaz de recordar sus sueños. ¿Cómo podría realizarse como persona si no sabe a ciencia cierta en quien es ni en qué consiste aquella realización? Pero a la vez, esta insatisfacción se recubre de un sentimiento de culpa por no estar a la altura de la imagen de madre perfecta e idealizada tan propagada en los medios de comunicación. Por ello, el arribo de Tully, la súper niñera, es tan crucial. Le permite descansar, concentrarse, así como replantearse su estrategias, necesidades y prioridades. Gracias a ello, da un primer gran paso para volver a desempeñarse como individuo, mujer y profesionista, aunque con nuevas responsabilidades que debe compaginar y absorber con el resto de sus obligaciones.

Justamente ése es el camino que toda madre, en su propio tiempo y ritmo, recorre. Es cierto que tras convertirse en madres, aún más cuando se es primeriza, parece que todo lo demás debe ponerse en pausa: el trabajo, la vida personal, en pareja y la realización profesional. Pero piensa que es sólo un momento transitorio, un pequeño paréntesis, y que poco a poco las cosas volverán a su estatus de normalidad; te aclimatarás a las nuevas responsabilidades; el aparente aislamiento no será perene ni quiere decir que tu carrera de mujer-madre-emprendedora quede trunca o inerte. Si quieres arrancar tu propio proyecto o empresa para mezclar el desarrollo profesional con la maternidad, hallarás la manera de organizarte una vez que tú y tu bebé estén amoldados, hayan establecido rutinas y horarios. Necesitas paciencia y asistencia para retomar o comenzar a dar pasos emprendedores.

Donde Tully: una parte de mí es fundamental, es en explicar que es normal sentir inseguridad, confusión, estrés, pánico o insatisfacción. Eso no te hace una mala persona ni madre, simplemente te convierte en humana, pero como tal, tienes posibilidades abiertas para ser aquello que te propongas. Para ser emprendedora y líder debes estar muy consciente de quién eres y qué te propones. La maternidad sólo lo replantea.

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