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Ant-Man y otros superhéroes a los que nadie les apostaba y ahora hacen millones

Esta aceptación y explosión de la geekness hizo que los productos que antes se consideraban exclusivos de determinado target, ahora están colocados dentro de un gusto general.
Ant-Man y otros superhéroes a los que nadie les apostaba y ahora hacen millones
Crédito: Marvel Studios
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Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Hace décadas, los gustos de los geeks eran detonantes de burlas y designaciones de apodos. Ahora, ser geek es sinónimo de tener swag.

Esta aceptación y explosión de la geekness hizo que los productos que antes se consideraban exclusivos de determinado target, ahora están colocados dentro de un gusto general.

Ahora todos hablan de los Avengers y Deadpool; ahora todos hablan de Black Panther. Caray, ahora infinidad de personas se creen Tony Stark o mueren por ser apreciados como el Tony Stark de su colonia/barrio/trabajo/círculo de amigos; desean ser apodados “El Tony Stark”.

La popularidad de la geekness nos lleva por un camino que obligadamente nos lleva a reflexionar qué pasó, a recordar que, dentro de una perspectiva general, hablar de superhéroes -el tema central de estas líneas- significaba hablar solo de Batman, Superman y Spider-Man. Quizá también de los X-Men y en una de esas hasta de los 4 Fantásticos. Y nada más.

Pero ahora hay fans from hell de Groot.

No es ningún secreto que en la actualidad los superhéroes dominan el mercado; lo interesante es pensar en la manera en que al público general le surgió un gusto exacerbado por personajes con poderes, ataviados en spandex.

Vayamos de vuelta a inicios de los dosmiles. Apenas arrancaba esa década cuando llegó a cines la primera adaptación fílmica de los X-Men, el filme que, para muchos, preparó el terreno para la actual fiebre de cine de superhéroes.

Luego llegó la película de 2002 de Spider-Man, la primera de Tobey Maguire y Kirsten Dunst, aquella cuya espectacular campaña promocional involucró a Spidey, una telaraña tejida entre las Torres Gemelas para detener un helicóptero cual mosca, y un tráiler que tuvo que ser retirado tras los ataques del 11 de septiembre.

Y después, en 2005, llegó a la pantalla grande la reinvención de Batman cortesía del celebrado cineasta Christopher Nolan.

Buena primera parte de década para el cine de superhéroes, ¿cierto?

Sí, pero seguían siendo Batman, Spider-Man y los X-Men, personajes que ya estaban encallados en el imaginario colectivo, apuestas seguras que causarían fatiga comercial si se seguía recurriendo a ellos a través de ene cantidad de secuelas.

Los ejecutivos de Hollywood sabían que si se pretendía hacer de los superhéroes un negocio para rato, debían tomarse riesgos y asumirse costos y responsabilidades.

Era impensable repetir el colapso de Batman en la pantalla grande, personaje que tras dos celebradas películas (las de Tim Burton), cayó en excesos y absurdos en dos terribles entregas (las de Joel Schumacher) que terminaron por sepultar la franquicia hasta que Nolan la desenterró casi una década después.

Era necesario meterle al público la idea de que, más allá de las opciones habituales, existía toda una galería de superhéroes que esperaban ser encontrados, apreciados y mostrados en cine.

Lleguemos ahora a 2008, año crucial para el cine de superhéroes, el año de Batman: El caballero de la noche y de la película que amplió por siempre el abanico y alcance de estos personajes: Iron Man.

¿Quién en ese entonces, más allá de las audiencias de nicho, sabía quién era Iron Man?

¿Quién demonios le apostaría, para hacer millones de vuelta, a un superhéroe que solo cierta audiencia conocía? La respuesta es Marvel Studios.

Por situaciones legales, Marvel no podía utilizar en cine a sus superhéroes más conocidos, como Spider-Man y los X-Men, pues los derechos fílmicos estaban (y están) en posesión de otros estudios.

Pero sabía que aún tenía los derechos de otros superhéroes que, si bien no eran conocidos, tenían el potencial para hacer montañas de dinero, siempre y cuando se les introdujera de manera correcta.

De esa confianza en sus superhéroes nació la primera película de Iron Man. De esa confianza en sus superhéroes nació la primera película de Thor. De esa confianza en sus superhéroes nacieron las películas de Guardianes de la galaxia, Ant-Man, Doctor Strange y Black Panther.

Dicho de otro modo, ahora tenemos películas de Iron Man, Thor, Guardianes de la galaxia, Ant-Man, Doctor Strange y Black Panther, ¡algo impensable en otras décadas! Son superhéroes a los que nadie les apostaba nada y que ahora hacen millones.

El efecto no se queda en cine. El interés en los superhéroes está generalizado; ahora hay estantes en librerías y tiendas departamentales llenos de cómics de los personajes más b de cada editorial.

Ahora todo mundo quiere Funkos de personajes de cómics, películas, videojuegos y series de televisión.

Ahora todo mundo quiere saber de superhéroes. Ahora todo mundo quiere ser geek. El negocio se volvió seguro, y es un camino de emprendimiento que debe analizarse y del que se puede aprender absolutamente en cada detalle.

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La Fed atrapada por halcones, palomas y… Donald Trump

FED

Quizás Jerome Powell será recordado como el presidente del Banco de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) que más padeció las presiones ajenas para tomar decisiones, o bien para marcar directrices nítidas durante su gestión.

Conforme pasan los meses y cada que se acerca una reunión de política monetaria del poderoso banco central de Estados Unidos, es más evidente que Powell está atrapado muchas veces entre halcones, palomas y también, por si fuera poco, entre los caprichos o decisiones que quiera imponer quien lo colocó al frente de la Fed, nada más ni nada menos que el presidente de su país, Donald Trump.

El asunto es delicado, como todo lo que tenga que ver con la economía y las finanzas de la nación más poderosa del planeta; Jerome Powell ha logrado sortear hasta ahora las presiones, recientemente en la cumbre de Jackson Hole dijo que haría todo lo posible por evitar la desaceleración económica de su país, en línea con lo que exigía Trump, pero sin referirse a un monto ni fechas concretas en las que podría decidir el organismo a su cargo bajar la tasa de interés, tal como lo exige el inquilino de la Casa Blanca.

Este miércoles, al finalizar la reunión de política monetaria de dos días, los mercados están completamente divididos, y no es casualidad, están así porque hasta ahora las presiones sobre la Fed no dañaban tanto su margen de maniobra, pero ahora cada decisión que tome estará sujeta al escrutinio sobre las razones que pudo tener Powell, sobre todo, en esta reunión en la que no habrá conferencia de prensa posterior al anuncio.

Lee: La Fed se encuentra preocupada por una desaceleración económica

Fed
La Fed está inmersa en un ciclo de alzas trimestrales y volvería a subir el costo del crédito el próximo mes, en el que sería el cuarto incremento de 2018.

Halcones y Palomas presionan

Como sucede en casi todos los bancos centrales del mundo, los halcones y palomas están volcados en defender cada uno sus posturas y con ello presionar al máximo encargado del manejo de la política monetaria, en el caso de la Fed es Jerome Powell. 

También como sabemos, los halcones buscan a toda costa que si bien no se incrementen las tasas de interés, ya que en un escenario como el actual sería absurdo pretender algo así, cuando menos no bajen o no bajen con demasiada velocidad; es sabido que las tasas altas son para los halcones la herramienta ideal para mantener a raya el gasto público y el endeudamiento; las presiones sobre Powell deben ser intensas con el argumento de que Estados Unidos debe acercarse cada vez más a una política económica de equilibrio, eliminando riesgos potenciales, no les falta razón desde un punto de vista ortodoxo económico.

Por su parte, las palomas hacen su labor; como sabemos, su preferencia por una política monetaria expansiva genera presiones para que la Fed baje las tasas, aunque dentro de ellos existen visiones diferentes en cuanto a la velocidad con la que deben bajar los tipos de interés. En los meses recientes ha perdurado la idea de que los recortes deben ser moderados y si es necesario puede hacerse una pausa, para evitar gastar sin estrategia los más de 200 puntos base que tiene la Fed antes de llegar al cero absoluto, el 0%.

Este debate entre halcones y palomas no es algo nuevo, siempre ha existido y existirá, pero hoy es más claro todavía por las condiciones en las que se encuentra la economía global. Si bien Estados Unidos no ha mostrado hasta ahora signos de desaceleración profunda, sí es evidente que la fuerza de crecimiento se ha moderado bastante en los dos años recientes, lo que para algunos es prueba de que se requieren otro tipo de acciones más determinantes por parte de la Fed para darle el impulso necesario al crecimiento. Entre ellos, los que piden hacer algo más, destaca un hombre muy poderoso, quizás el más poderoso de la tierra en estos momentos.

Lee: La Fed recorta sus tasas de interés por primera vez desde 2008

Dólar y tasas de interés


Trump, tras la cabeza de Powell

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, no le ha pedido, le ha exigido al titular de la Fed que baje de una vez las tasas de interés en un punto porcentual, es decir 100 puntos base, lo que sería un recorte brutal, para llamarlo de alguna manera. Hasta ahora, Powell ha soportado no solo la exigencia de Trump, sino sus agresiones ya que al no hacerlo ha sido objeto de descalificaciones a su labor, algo que pocas veces había sucedido con un presidente de la Fed.

El temor de algunos es que Powell tenga que ceder a las inmensas presiones provenientes de la Casa Blanca, no es común que suceda; de hecho, hasta ahora no hay evidencias contundentes de algo así. Luego entonces el camino sería su salida prematura, algo que igualmente dañaría a la Fed e inyectaría de incertidumbre a los mercados.

No está claro qué sucederá este miércoles con las tasas de interés en Estados Unidos, lo que sí es un hecho es que Powell ocupa un sitio que pocos envidian no solamente por la dificultad y circunstancias que enfrenta la economía global, sino porque parece dormir con el enemigo.

Lee: Trump quiere estimular la economía de EU y así afectaría a México

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