Por qué este CEO se despidió a sí mismo y le pidió a su amigo que se hiciera cargo de su empresa

Matt Bodnar siempre fue bueno resolviendo problemas. Pero cuando se convirtió en CEO, vio cómo su compañía batallaba bajo su liderazgo. Entonces hizo un cambio drástico.
Por qué este CEO se despidió a sí mismo y le pidió a su amigo que se hiciera cargo de su empresa
Crédito: Cortesía de Matt Bodnar

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Entrepreneur Staff
Editor-in-Chief
5 min read

Hace unos años, cuando Matt Bodnar era el director ejecutivo de una pequeña compañía de tecnología, almorzó con otro CEO amigo suyo. Estaba frustrado, pues su empresa estaba batallando para mantenerse a flote y quería hacer un cambio. Así que los dos pasaron 15 minutos hablando de posibles soluciones, y luego, para su propia sorpresa, Bodnar le dijo a su amigo las palabras que cambiarían su vida: "Bueno, ¿y si te quedas con mi trabajo?"

"Nos reímos al respecto", recordó Bodnar. "Y luego le dije: 'No es mala idea'".

El emprendedor había tenido que aceptar una verdad difícil: aunque había soñado con ser CEO de su propia empresa, en realidad no era apto para el puesto.

Muchos CEOs notables, como Larry Page de Google y Reid Hoffman de LinkedIn, se han reemplazado a sí mismos. Pero aún así, es más común escuchar a los CEO que batallan y logran superar las dificultades. Después de todo, son los que todavía están en sus trabajos y cuentan sus historias de éxito en conferencias y a periodistas. Tal vez contrataron a un coach ejecutivo o pasaron por un momento de reflexión profunda, pero de alguna manera se convirtieron en el líder que sus compañías necesitaban. Entonces esto se convierte en la narrativa favorita de muchos emprendedores: el CEO debe perseverar.

Bodnar representa un camino diferente, uno que puede ser igual de empoderante y generar el mismo éxito. Pero significa hacer un gran cambio, incluso más grande que el que experimentan los CEOs que se quedan.

Cuando era joven, Bodnar soñaba con ser un CEO. Se graduó de la universidad y trabajó en Goldman Sachs. Dejó su empleo para ser socio de la firma de inversiones de Nashville Fresh Hospitality. La empresa era propietaria de una compañía de terminales en punto de venta con problemas y Bodnar asumió la terrible tarea de rescatarla. Al principio, fue nombrado solo director ejecutivo de finanzas, pero un año después, en 2011, la pequeña empresa aún necesitaba ayuda para salir de sus problemas. Entonces, a la edad de 25 años, Bodnar fue nombrado nuevo director ejecutivo de la compañía. El día que asumió el control, la firma no pudo pagar la nómina de los trabajadores. "Pasé varios años básicamente manejando el lado financiero del negocio", dijo en entrevista con Entrepreneur. El emprendedor se dedicó a descubrir qué era rentable y qué no, implementar mejores sistemas y procesos correctos de operación y mejorar el desempeño general de la marca. Bajo su liderazgo, las pérdidas se detuvieron y se pudo pagar la nómina sin problemas. Bodnar estaba emocionado.

Pero no pudo mantener el impulso. La compañía se salvó de la quiebra, pero no estaba creciendo. Había empezado nuevas líneas de negocio, pero no estaban haciendo clic con el mercado. Y aunque los trabajos de sus empleados eran más seguros, la cultura de la oficina era pésima. 

"Empecé a darme cuenta de que este trabajo no es todo lo bueno que se dice", comentó, "y que tal vez ni siquiera era el conjunto de actividades adecuado para mí". Por eso, cuando Bodnar se reunió con su amigo director, todo hizo clic: ya no debería ser CEO

"Ese fue un momento de transformación que cambió radicalmente la forma en que pienso sobre la búsqueda de oportunidades", aseveró Bodnar. 

Se dio cuenta de que era excelente para salvar empresas, pero no necesariamente para cultivarlas, y valía la pena entender eso. Según él, nadie debería esperar ser genial en todas las posiciones laborales que asuma.  

Hoy, la antigua compañía de Bodnar ha crecido un 40% y obtiene ganancias constantes. Su amigo todavía es CEO y Bodnar es el presidente ejecutivo, pero pasa la mayor parte de su tiempo haciendo lo que mejor le sale: a través de su empresa de inversión, interviene cuando una compañía necesita ser enderezada. "Ahora tengo una regla práctica que uso siempre: reemplazarme cuando me doy cuenta de que alguien puede hacer las cosas mejor que yo", indicó. De hecho, ahora se desempeña como CEO interino de una nueva compañía. Pero, advierte, no será por mucho tiempo.

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