Los zapatos trendy que buscan más puntos de venta

En esta edición de "Corazón Emprendedor", nuestros expertos Alejandro Llantada y Arturo Flores ayudan a los emprendedores de Goroshus a crecer en su mercado.

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Entrepreneur Staff
4 min read

Tengo 26 años, soy diseñadora industrial y soy fundadora de Goroshus, una empresa de calzado trendy artesanal. Mi decisión de emprender fue por pura casualidad. Mi primer acercamiento al mundo del calzado lo realice trabajando en Taller Un, donde aprendí sobre pieles, suelas, tamaños y producción. El primer modelo de Goroshus surgió porque mi mejor amiga cumplía años y quería regalarle algo que yo misma fabricara, así que me decidí por unos zapatos. Mi amiga es muy conservadora, por lo que busque colores neutros como beige y gris, y elaboré un modelo de zapato cerrado con agujetas. De ahí las redes sociales hicieron el resto del trabajo (Instagram: @goroshus). Goroshus ha ido crecido estos dos años, pero a veces como emprendedor se vuelve un obstáculo poder invertir en un nuevo punto de venta, ya que genera un gasto que se vuelve contraproducente y una traba para el crecimiento.  

Atentamente, Jimena Gorostizaga Urrutia

Eres guerrillera de la moda, la Che Guevara de lo trendy. El plan es simple: ataca por los flancos. Tu problema no es el punto de venta, sino crear demanda. Tus zapatos deben ser como la droga: simplemente deben ser deseados y los puntos de venta nacerán.

¿Cómo crear ese deseo? La moda exige drama. Crea visibilidad con extravagancia, “enloquece” como Dalí: 1) Pasarela Kindergarten en escuelas top con tus zapatos en mini; la crème de la crème te conocerá. 2) Pasarela en parque/colonia chic y/o hipster, donde personas y macotas desfilen con Goroshus; todas las ganancias que sean para una fundación de adopción de mascotas.  3) Expo de “Zapato Gigante”, arte urbano “esponsoreado”. 4) Crea un concepto emblema y haz que alguien famoso lo use: Martha Chapa puso manzanas, Botero puso gordos, Gorostizaga puso ____ y sus zapatos los usa ____.

Necesitas color y vitalidad (lee la historia de Kate Spade). Tus colores neutrales combinables son la línea que se venderá en realidad, pero debes entrar al show del color (ver página de Frances Valentine).

A cualquier acto dramático o novedoso, cita a los medios de comunicación especializados en moda, como Warby Parker con Vogue cuando inició. Y cuando la gente se pregunte ¿dónde venden los Goroshus? (¡ashuuu! Salud. Gracias). Tendrás listo un punto de venta mejor que Kichink (Jumpseller, Shopify o propia), saldrán socios de la nada, dealers y, si Dios quiere, ¡hasta piratería! Si el plan falla, entonces abre una tienda y abúrrete. Alguien pasará por ahí.

Primero que nada te felicito. Dices que tienes 26 años y lo demuestras cabalmente con el excelente manejo de redes de tu marca. Mensajes claros, atractivos, entretenidos, sumamente visuales y bien dirigidos, por no mencionar que redactados impecablemente.

Entiendo la problemática, pero como diría Marilyn Manson –perdona mi referencia cero millennial– en una canción: los árboles no te dejan ver el bosque. En realidad, tu obstáculo o área de oportunidad, como quieras llamarlo, me recuerda a la que experimentaron hace unos años los foodtrucks.

Ante la imposibilidad de colocarse en puntos cambiantes a lo largo y ancho de la Ciudad de México porque este modelo de negocio no estaba –y parece no acabar de estar– regulado, sus dueños optaron por construirse su propio punto de venta. Se inventaron bazares en estacionamientos, parques y plazas, donde pudieran congregar a sus posibles clientes, ofreciéndoles una experiencia diferente a la de ir a un restaurante, es decir, descubrieron en su amenaza la fortaleza. Porque si bien todos los foodtrucks ofrecían comida, unos se especializaban en mariscos, otros en asado argentino y había quien se encargaba de los postres. De modo que los hambrientos encontraban en el bazar un océano de posibilidades gastronómicas.

No sé, se me ocurre que si te juntas con un productor de sombreros, otro de vestidos y uno más de calcetines artesanales, entre todos podrían armar el outfit de sus compradores. ¡Mucha suerte y… zapatera a tus zapatos!

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