Las máquinas BioBox de estos emprendedores te dan premios por reciclar tus botellas de pet

Eduardo Bustamante y sus socios diseñaron una tecnología que te permite ganar puntos para comprar en diferentes establecimientos a cambio de recolectar tus envases de PET y hojalata.
Las máquinas BioBox de estos emprendedores te dan premios por reciclar tus botellas de pet
Crédito: Cortesía: BioBox
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Cada vez que Eduardo Bustamante buceaba en alguna parte de nuestro país, siempre encontraba basura en el fondo del mar como latas y botellas de pet. Esta situación lo motivó a idear una solución para evitar que los desperdicios se acumulen en los rincones más profundos de los océanos, en donde cada año terminan más de seis millones de basura que los contaminan y matan a las especies marinas, según la Organización de las Naciones Unidas.

Se trata de BioBox, la primera startup mexicana que te premia por reciclar la basura a través de un programa de lealtad sin hacer una compra. Para esto, Eduardo y cuatro amigos más crearon las máquinas BioBox que funcionan como contenedores en donde puedes depositar botellas de PET y aluminio sin aplastar. Por cada pieza que depositas, la startup te regala un punto que equivale a 10 centavos y que puedes utilizar de tres formas distintas.

La primera es acumularlos en una tarjeta Payback para comprar en diferentes establecimientos; la segunda es cargarlos en la tarjeta BioBox que puedes solicitar sin costo con envío a domicilio para pagar recibos de agua y luz, hacer recargas telefónicas y obtener cupones de descuento a través de la app de la empresa; y la tercera es donarlos a la fundación Save The Children o Dr. Sonrisas.

Actualmente cuenta con más de 150 máquinas BioBox ubicadas en la Ciudad de México, instaladas en la vía pública y establecimientos privados como Sports World, Walmart, Soriana y Fresko. Cada máquina puede almacenar hasta 3,000 envases por día y cuenta con tecnología integrada e internet para que el usuario reciba su premio al instante. Además, tienen la capacidad de emitir un aviso al centro de control de la empresa cuando están llenas para que sean desocupadas.

 

 

REUTILIZA EL FRACASO Y APRENDE

Detrás de esta innovación hubo muchas pruebas y errores que encaminaron la empresa hacia el éxito. Inició en 2014 con una inversión de 200,000 pesos propios y de amigos y familiares. Durante los primeros dos años, desarrollaron cuatro prototipos que fracasaron por fallas mecánicas, el costo de la tecnología era excesivo y planeaban construir 25 máquinas. Después aprendieron que hubiera sido más fácil empezar con una BioBox y después construir más para crecer poco a poco.

Y es que ninguno de los emprendedores tenía experiencia en ingeniería, pero compartían el mismo interés en cuidar el planeta. Eduardo estudió negocios internacionales, después trabajó cuatro años en el corporativo Mabe y abrió un negocio de bienes raíces que vendió para emprender BioBox. Aún así, decidieron aprender sobre la marcha y de los errores, pues Eduardo considera que son parte del proceso de aprendizaje. “Si fracasas, aprendes, te levantas y lo intentas de nuevo, seguramente hallarás la forma de tener éxito”.

En los primeros 18 meses de operación, ni uno de los emprendedores recibía un sueldo, todo el capital se reinvirtió en los prototipos hasta que agotaron los recursos. “La empresa estuvo a punto de quebrar. Estabamos en bancarrota, con la cuenta en ceros y endeudados con los proveedores”, recuerda Eduardo. Pero un día, conoció a uno de los socios actuales que decidió invertir medio millón de pesos para salvar la startup y hacerla crecer. Con este dinero pudieron hacer el último prototipo con el que salieron al mercado en 2016.

El siguiente paso fue aliarse con diferentes marcas comerciales como Coca Cola, Samsung, Herdez, Sports World y Banorte que ayudan a subsidiar el valor del envase y a premiar a las personas. “No compramos los envases, te premiamos por reciclarlos. El premio que recibes esta subsidiado y tiene un valor diferente al que tendría el envase en otros mercados”, puntualiza Eduardo.

 

Eduardo Bustamante, director y socio fundador de BioBox

 

APUESTA GANADORA

Estas máquinas reciben en promedio 1,500 envases por día, y el 97% de los usuarios depositan unas 10 botellas de PET cada vez que asisten, mismos que se trasladan a una planta de reciclaje externa para fabricar nuevos recipientes y fibras textiles que sirven para hacer cobijas y playeras, mientras que el aluminio se funde para elaborar otros productos. 

De esta manera se contribuye a la economía circular para el cuidado del medio ambiente reduciendo, reutilizando y reciclando. Eduardo explica que su iniciativa no propone evitar el uso de estos empaques, sino darles una nueva utilidad cuando terminan su función, y así aprovechar parte de las más de 86,000 toneladas de basura que se recolectan en México, de las cuales sólo el 11% se separa, de acuerdo con el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI).

Hasta ahora, BioBox genera 26 empleos directos y ha invertido más de 100 millones de pesos en todo el proyecto, con ayuda de 10 socios inversionistas privados que actualmente obtienen diferentes porcentajes de acciones, de los cuales solamente tres operan, Carlos Ruiz, director de operaciones; Francisco Mazin, responsable de los asuntos corporativos; y Eduardo Bustamante, quien dirige la empresa.

El mayor reto, dice Eduardo, ha sido sobreponerse de las crisis como la vez que estuvieron a punto de cerrar, y no saber cuánto tiempo más les faltaba para salir al mercado. Cree firmemente que la victoria depende de la capacidad de resiliencia que se tenga para no rendirse en el camino y que nadie nace siendo exitoso, “hay que levantarse muchas veces para conseguirlo”, dice el emprendedor, “BioBox es un caso de éxito, pero pasó por varios tropiezos”.

Sugiere a los emprendedores no rendirse nunca a pesar de lo grandes que puedan ser las dificultades y no dejar de creer en lo que hacen, justo como lo hizo Walt Disney, uno de sus emprendedores favoritos y a quien admira por haber confiado en sus trazos aún después de haber quebrado, porque como dice “no duermas para descansar, duerme para soñar porque los sueños están hechos para hacerse realidad”.

La meta de BioBox para finales de este año es recolectar 10,000 toneladas de pet y tener 300 máquinas instaladas en diferentes estados de nuestro país, ubicadas en tiendas de autoservicio, centros comerciales y espacios públicos. Su apuesta es, dice Eduardo, expandirse en todo el mundo empezando por Sudamérica hasta convertirse en el próximo unicornio mexicano. 

 

 

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