Lo que se puede aprender sobre el espíritu emprendedor de Bob Esponja

Sí, Bob Esponja es un emprendedor.

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"Mamá", me dijo recientemente mi hijo de 9 años. "¿Qué es un emprendedor?"

"Es alguien como mamá, quien tiene su propio negocio", le contesté. "¿Por qué preguntas?"

"Porque Bob Esponja es uno", me dijo.

Resulta que hay un episodio de Bob Esponja llamado que trata de cómo arrancar un negocio. Esta es la trama y lo que los verdaderos emprendedores pueden aprender de ella: en el episodio, Bob Esponja se sorprende con la idea de que le gustaría hacerse rico después de recibir una revista de lujo de alto nivel en el correo por error. Él y su mejor amigo, el adorable Patricio Estrella, tienen la idea de vender barras de chocolate de puerta en puerta para hacer su fortuna. Se abastecen de dos tipos, con y sin nueces.

Se meten en problemas de inmediato. Su primer cliente parece aterrador. Grita despavorido "¡CHOCOLATE!" y comienza a perseguirlos por la calle. Esto le pasa a los emprendedores que se enfrascan con un cliente fanático que no saben cómo manejar.

Escapando de ese extraño cliente, Bob Esponja y Patricio luego caen víctimas de una serie de estafas de mercadotecnia por parte de un vendedor de bolsos y terminan gastando una pequeña fortuna en varios productos innecesarios para sostener sus barras de chocolate. ¿A qué emprendedor novato no le ha pasado gastar en un empaque innecesario solo para no cumplir con un presupuesto?

Cuando Bob Esponja finalmente encuentra un cliente, pierde la paciencia mientras intenta descomprimir todas las bolsas y encontrar la barra de chocolate. Lección: un diseño de paquete molesto conduce a la pérdida de clientes.

El par de amigos intenta una variedad de técnicas de ventas extravagantes y agresivas que resultan contraproducentes, y finalmente le venden una barra a una anciana con la idea de que frotarla sobre tu piel imparte juventud eterna. Este es un gran ejemplo de marketing engañoso clásico.

Los emprendedores terminan vendiendo un par de barras de chocolate, pero, evidentemente, no logran conseguir la riqueza.

Finalmente, el extraño cliente que gritaba "¡CHOCOLATE!" los alcanza. ¡Resulta que le gustaría comprar todas sus barras de chocolate! Las ganancias instantáneas podrían haber sido suyas, si solo hubieran escuchado a sus clientes en primer lugar. Pero más vale tarde que nunca: Bob Esponja logra pagar una cena en un restaurante caro.   

Gif vía GIPHY

Hay lecciones clásicas de negocios en este episodio: 

  • No cargues tu presupuesto con cosas innecesarias
  • Escucha a tus clientes
  • No digas mentiras
  • Sé auténtico con tu marca

Parecen cosas muy obvias, pero de alguna manera, muy difíciles de ejecutar para algunos emprendedores.

Video cortesía de Nickelodeon.
 

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