My Queue

There are no Videos in your queue.

Click on the Add to next to any video to save to your queue.

There are no Articles in your queue.

Click on the Add to next to any article to save to your queue.

There are no Podcasts in your queue.

Click on the Add to next to any podcast episode to save to your queue.

You're not following any authors.

Click the Follow button on any author page to keep up with the latest content from your favorite authors.

Inspiración

El 2019, las expectativas de los otros y tus sueños

Con el nuevo año llega la esperanza de consolidar proyectos, alcanzar metas y cumplir sueños. También es un buen momento para preguntarte si estos en verdad son tuyos…
El 2019, las expectativas de los otros y tus sueños
Crédito: Depositphotos.com
6 min read
Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Si me atrevo a escribirlo es porque sé que no estoy solo: gran parte de mi vida he funcionado dándole demasiada importancia a lo que los demás esperan de mí. No puedo recordar cuándo fue la primera vez que sucedió, pero en algún momento hice algo con el fin de satisfacer las necesidades de alguien más.

Imagino que el resultado entonces fue un guiño de aprobación. Una palmada en la espalda. Un abrazo. Al cumplir con la expectativa que una tercera persona tenía de mí, encontré una extraña certidumbre a la que jugué a llamar calma.

Sin darme cuenta me volví adicto a ella.

A partir de ese día me acostumbré a jugar ese extraño juego. Ponía especial atención a lo que los demás esperaban de mí y me esforzaba en hacer lo suficiente para cumplir siempre sus expectativas. Hacerlo me daba seguridad; no hacerlo generaba en mí una angustia innombrable que me dominaba, que me definía.

Lo hice en la casa, en la escuela, con familiares y amigos y posteriormente en el trabajo. Mi habilidad consistía en detectar siempre a tiempo lo que mis jefes y superiores esperaban de mí. Era como el superpoder de un mutante que hábilmente se abría espacio en esos entornos competitivos y cruentos conocidos como oficinas, a base de complacer a los demás. De cumplir expectativas. Luego, al tener gente a mi cargo, desarrollé aún más esa habilidad para deducir también qué era lo que ellos esperaban de mí.

Me dediqué entonces no solo a cumplir con la expectativa de aquellos que me guiaban, sino que también de aquellos a quienes me tocaba guiar. Para entonces me movía yo con éxito en una empresa editorial en la que me sentía aceptado, apreciado y admirado. Necesitado. Y todo gracias a esa extraña habilidad desarrollada en algún momento que ya ni siquiera recuerdo.

Hasta que sucedió.

Un día me enteré de que tendríamos una reunión con los dueños de la empresa. El rumor corría ya por los pasillos de la compañía: esta sería vendida a un nuevo inversionista.

Todo pasó muy rápido y un par de días después nos presentaron al nuevo dueño de la empresa. El equipo directivo cambió de la noche a la mañana y también lo hizo la esencia de la compañía. Gente que llevaba años en un mismo puesto fue liquidada en cuestión de semanas. Llegaron nuevos rostros, nuevas creencias y también diferentes maneras de hacer las cosas.

Cambiaron las expectativas.

Sin perder tiempo, comencé a tratar de leer lo que se esperaba de mí, a buscar adaptarme a una nueva filosofía, a los nuevos tiempos, a los nuevos retos. Pero quizás por el cansancio acumulado o por los años que llevaba ya trabajando, mi impresionante habilidad se había erosionado sin que yo me hubiera dado cuenta.

Por primera vez en mucho tiempo no supe cumplir con la expectativa de mis jefes.

El efecto fue devastador. Las inseguridades que creía yo domadas dentro de mi cabeza se apoderaron de mí. Me torturaron. Me quebraron. Hacía esfuerzos de día y de noche por volver al sendero, por hacer algo que cumpliera con lo que la nueva era en la empresa demandaba de mí. Al no lograrlo me sentía lastimado, enfadado, injuriado. Después de casi 20 años de trabajo llegaba a un momento y lugar en el que me daba cuenta de que yo no era suficiente.

Reconocerlo dolía. Demasiado. Como pude, seguí trabajando, pretendiendo cumplir, pero sabiendo que el esfuerzo no bastaría.

Un buen día amanecí quebrado. Del corazón. De la razón. De la autoestima.

Mi esfuerzo por complacer a los demás me había llevado a un callejón en el que me encontré de frente con mi cruel realidad: en mi obsesión por estar bien con los demás dejé de cuidar la relación más importante de todas. Movido por el absurdo deseo de cumplir con la expectativa de los otros, me olvidé de mí mismo.

Mi lucha diaria había sido por cumplir a cabalidad con lo que otros esperaban de mí, pero rara vez me di tiempo para pensar siquiera qué era lo que yo mismo deseaba.

Me había dejado arrastrar por esa marea de expectativas, de carencias, de falsas necesidades. Un buen día amanecí sin trabajo, en medio de un mar de confusión, a miles de kilómetros de la idea que alguna vez tuve de mí, pero con la bendición de poder mirar al frente y reconocer de nuevo en el horizonte ese punto luminoso, ese ideal que alguna vez de niño y aún de joven, juré alcanzar.

Resplandecía en el mismo sitio, esperándome. Era la imagen que tenía de mí mismo. Mi propia expectativa. La más importante de todas. La única. La que debería de definir siempre el rumbo, las batallas, el esfuerzo, el día a día.

Si me atrevo a escribirlo es porque sé que no estoy solo. Porque en este inicio de año es momento de creer que nuestras ideas, nuestros ideales y nuestros sueños son más importantes que los de todos los demás. Porque hoy hace un buen día para recordarlos, para reconocerlos, para abrazarlos.

Para perseguirlos de nuevo.

Keep Reading

Mexico Desconocido

San Miguel de Allende y Atotonilco, Patrimonio Cultural de la Humanidad

La UNESCO inscribió aquí dos lugares: la ciudad de San Miguel de Allende, situada a 77 kilómetros al oriente de la ciudad de Guanajuato, y el Santuario de Jesús Nazareno en Atotonilco, 12 kilómetros al norte de San Miguel.
Nupcias Magazine

Ideas para tu boda temática inspirada en Game of Thrones

Wedding is Coming! Con pequeños detalles puedes llegar a tu boda como la Reina de Westeros.
Cine Premiere

Taquilla global: Hellboy no prendió fuego

¿Cómo le fue al reboot de Hellboy en su primer fin de semana en la taquilla mundial? Aquí los decepcionantes resultados.
Altonivel

Alma Verde: la historia de amor que se convirtió en un delicioso negocio

En 2014, una pareja decidió emprender un negocio al que bautizarían como Alma Verde, un negocio que comenzará su expansión en México y el extranjero

More from Entrepreneur

Jason's expertise and experience can help you with storytelling, motivation, and pitching your business to media.
In as little as seven months, the Entrepreneur Authors program will turn your ideas and expertise into a professionally presented book.
Are you paying too much for business insurance? Do you have critical gaps in your coverage? Trust Entrepreneur to help you find out.

Latest on Entrepreneur