De 'Ouch' a 'Maiu': una joven catpreneur descubre su propio significado de éxito

Nunca comiences un negocio para demostrar tu propia autoestima. Esa es la lección que aprendió esta emprendedora de la manera difícil.
De 'Ouch' a 'Maiu': una joven catpreneur descubre su propio significado de éxito
Crédito: Crumbs & Whiskers
Guest Writer
Founder and CEO, Crumbs & Whiskers
10 min read
Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Nunca empieces un negocio para demostrar tu valor. Esa es la lección que aprendí… a la mala. A los 23 estaba viviendo en Washington D.C., tenía un buen trabajo corporativo y mucho tiempo libre para ir de compras, viajar y salir de fiesta.

Sin embargo, nunca me sentí satisfecha. Estaba ganando dinero, sí, pero no estaba haciendo una diferencia. Odiaba mi trabajo y sentía que estaba desperdiciando mi potencial. Entonces se me ocurrió un plan.

Siendo una ávida viajera, decidí tomar un vuelo a Tailandia y meterme de voluntaria en un santuario de elefantes. Siempre me han gustado los animales, así que me tomé un tiempo para ser voluntaria con esas increíbles criaturas y explorar una parte diferente del mundo con la idea de reencontrarme conmigo mismo. Sentía que las corporaciones me habían robado el alma.

Ponerme manos a la obra con los elefantes en ese viaje me recordó lo que era realmente importante para mí. Mis compañeros de viaje notan mi pasión por los animales, y también tomaron nota de mi cumpleaños, así que cuando fue la fecha me llevaron a un lugar que sabían me iba a encantar: un café de gatos en Chiang Mai llamado Catmosphere. Ahí celebré mi cumpleaños #24, rodeada de amigos y felinos, y me enamoré de la idea.

Así que pensé en abrir un café de gatos en Estados Unidos. ¿Por qué no combinar mi amor por los animales con mi creencia de que los negocios deben tener un impacto positivo, un impacto que ni las fundaciones tradicionales tienen?

De regreso a casa, empecé a trabajar en mi nueva idea y casi podía imaginarme cómo funcionarían los cafés de gatos en Estados Unidos. Podríamos asociarnos con refugios legales para dar un hogar humano y agradable a los gatos y ponerlos en contacto con clientes que amaran pasar tiempo con ellos. Además, los clientes podrían adoptar a los gatos que quisieran, lo que implicaría mayores tasas de adopción y menores tasas de eutanasia de gatos en refugios.

Una vez que aterricé renuncié a mi trabajo corporativo y empecé una campaña en Kickstarter para hacer pruebas conseguir financiamiento para mi idea. Reuní un total de $15,000 dólares en unas cuantas horas. Tres meses después estaba abriendo las puertas de mi negocio hecho realidad: el primer y único café de gatos en la ciudad de Washington, Crumbs & Whiskers.

Fue todo un éxito, facturando $22,000 dólares en el primer día y atrayendo a una gran cantidad de clientes.

Irónicamente, ahí fue donde empezaron los problemas. Había suficientes gatos y suficientes clientes emocionados, ¿así que dónde estaba el problema? Pues estaba y era que yo no tenía ni idea de cómo manejar ese tipo de éxito, y no tenía mucha ayuda. Para mí, el éxito fue demasiado y demasiado rápido. Toda la ciudad hablaba de nosotros, teníamos cientos de clientes al día y yo no tenía idea de cómo satisfacer la demanda.

Y lo que es peor, las reseñas eran terribles, porque el lugar era un desastre continuo y estábamos tan ocupados que no teníamos tiempo de limpiar.

Durante los siguientes cuatro meses trabajé sin descanso para hacer lo que la mayoría de los emprendedores jamás haría: alejar mi negocio de los reflectores para poder estabilizar las cosas internamente. El negocio empezó a ser más manejable y nuestras reseñas fueron mejorando. Pensé que sería feliz una vez que las cosas se estabilizaran, pero a las pocas semanas de vivir en este nuevo mundo de tranquilidad, sentí que mi ambición crecía nuevamente. ¡Es momento de abrir una segunda sucursal! pensé.

El precio del éxito

En dos años ya tenía dos cafés de gatos funcionando, uno en Washington y uno en Los Ángeles y mi nueva empresa me estaba dando siete cifras anuales. Debería haberme sentido feliz con mis dos cafés, pero no lo era. De alguna forma, cuanto más éxito tenía, menos estable era mi vida.

Me sentía miserable. Estaba agotada. Mi vida se había convertido en un enredo de depresión, ansiedad, insomnio, estrés, soledad, dolor y vacío. El éxito no me trajo la felicidad que yo había pensado, sino que me encontré a mí misma en el lugar más oscuro en el que había estado.

Y yo no era la única infeliz. Mis empleados estaban igual de desmotivados. Había hecho crecer la empresa demasiado rápido y había agotado a todos. Y entonces, una semana horrible, mi gerente renunció y con él muchos de mis empleados. Esto me sacudió para darme cuenta de que no sólo no me había cuidado a mí misma, tampoco los había cuidado a ellos.

Tuve que admitir que no estaba bien y que necesitaba ayuda.

Y para obtener esa ayuda fui con mi coach de negocios quien me recomendó que iniciara terapia. Afortunadamente, ¡ella podía ser mi terapeuta! Contraté y entrené nuevos empleados para estabilizar el negocio una vez más, y luego le puse pausa al negocio y me enfoqué en mí misma. Hice de Crumbs & Whiskers mi trabajo de medio tiempo y la sanación interior se convirtió en mi trabajo de tiempo completo.

Con la ayuda de mi mentora empecé a desenmarañar el trauma de mi vida: el abandono de mis padres, la decepción de mi familia, acoso, violación y demás desafíos que los inmigrantes como yo (yo llegué de la India) solemos enfrentar por no encajar con el estilo de vida americano.

Entonces entendí por qué nada de mi negocio ni de mi vida parecían ser suficiente. No había cantidad de éxito, dinero o reconocimiento que fueran suficientes porque para mí, yo no era suficiente. Entre más éxito tenía mi negocio, más inútil me sentía yo.

Afortunadamente, mi coach y terapeuta me ayudo a darle la vuelta a mi vida y a mi negocio. Como terapeuta me ayudó a cambiar la relación conmigo misma, a darme cuenta del enorme vacío que tenía por dentro y que intentaba llenar con éxito. Pero el éxito jamás iba a poder llenar ese hueco.

Y como coach también fue un salvavidas porque me ayudó a darle la vuelta a mi negocio, a desarrollar mis habilidades de liderazgo y a cambiar mis creencias sobre lo que significa el éxito. En nuestro café hay una señal fluorescente que brilla sobre las paredes, una palabra de cuatro letras con dos letras arriba y dos letras abajo. La línea de arriba dice “me” y la línea de abajo dice “ow”, por “miau” obviamente, pero también porque la combinación me recuerda no sólo al ruido de los hermosos felinos sino al dolor que experimenté en mi viaje hacia el emprendimiento y la sanación.

De ese viaje lleno de subidas y bajadas aprendí nueve lecciones importantes para los emprendedores:

  • Cuídate a ti mismo, es tu mayor responsabilidad.
  • nvierte tiempo en sanarte. El camino hacia construir un negocio exitoso pasa por convertirte en una gran persona.
  • El éxito es una sorpresa. El fracaso también. Así que no esperes ninguno de los dos y sólo enfócate en hacerlo lo mejor posible.
  • Si no eres feliz significa que no te sientes realizado. Si no te sientes realizado es momento de hacer una pausa y reflexionar en la razón que te lleva a sentirte así.
  • Crea un negocio que refleje lo que eres, algo que realmente refleje tus valores.
  • Encuentra un gran mentor que pueda guiarte en tu camino.
  • Haz lo que amas y no te preocupes de lo que piensen los demás.
  • Sigue tus sueños, sin importar lo locos que suenen.
  • Aprende a admirarte y a admirar tu trabajo. Si no aprendes a hacerlo nada de lo que logres será suficiente.

Después de haberme comprometido con mi sanación decidí no hacer crecer más mi negocio, por lo menos no hasta sentirme lista. Pero entonces apareció una llama de esperanza: supe que mi emprendedora interna estaba de vuelta cuando tuve una idea: el primer lounge para gatos en Washington, D.C. Mi objetivo: salvar a 500 gatos de la eutanasia y darle a la gente una experiencia increíble.

Mi lounge para gatos abrirá en Washington a principios de marzo, coincidiendo con la influencia de la primavera y el hecho de que cientos de gatitos van a dar a los refugios en esta temporada. A nivel nacional, los refugios no pueden costear los gastos y la responsabilidad de los cuidados y muchos gatos son puestos a dormir. Mi solución intenta ayudar a los refugios de la ciudad, y claro, salvar a los gatitos.

La noche que tuve esta idea fue la primera vez en años que volví a sentir la electricidad corriendo por mis venas. La idea me emocionó, me apasionó, me hizo sentir feliz. Pero también me di cuenta de algo diferente sobre mí misma: por primera vez no me importaba si mi idea se convertía en la siguiente gran idea o no. No me importaba si me haría ganar millones de dólares o si podría hacerla crecer a niveles insospechados. Sólo sabía que iba a salvar animales y que había un mercado para hacerlo.

Y eso fue suficiente. Fue un momento hermoso en el que finalmente sentí que era suficiente, y que yo estaba haciendo lo suficiente… y eso era lo único que importaba.

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