La teoría del gongbang: la tendencia en YouTube que se alimenta de nuestro miedo a la soledad

Una nueva tendencia ha surgido en YouTube: gente que estudia durante horas ante la cámara. Este tipo de videos se hacen cada vez más populares y detrás de ellos se encuentra el miedo que le tenemos a la soledad. Esto es lo que puedes aprender de este peculiar género.
La teoría del gongbang: la tendencia en YouTube que se alimenta de nuestro miedo a la soledad
Crédito: Depositphotos.com
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Vivimos con miedo al silencio.

Para evitarlo llenamos nuestro mundo de ruido. No solo de música y de sonidos. También de mensajes, noticias y gritos. Notificaciones que brotan sin mesura en las pantallas de los dispositivos que siempre nos acompañan. Esos que logran distraernos cada vez que nos acercamos a un momento, diminuto y preciado, en el que podríamos estar con nosotros mismos.

Le tememos al silencio porque viene acompañado por la soledad. Para ahuyentarla volvemos de manera obsesiva a nuestras pequeñas pantallas. Aunque no muestren nada nuevo, las miramos una y otra vez buscando pretextos para escapar de nosotros mismos, de nuestras ideas, de nuestros pensamientos. Las revisamos para que nos confirmen que no estamos solos. Que alguien más aprobó con un like nuestra nueva foto de perfil, que nos premiaron con un comentario, que nos bendijeron con un share. Si no encontramos interacción en lo que nosotros mismos publicamos, buscamos la manera de participar de las conversaciones de los demás: reaccionamos a un meme, miramos y compartimos un nuevo video, nos montamos a la oleada de comentarios en torno a una tendencia global. Engañamos a la soledad al estar acompañados todo el tiempo por los demás.

Sin darnos cuenta nos hemos olvidado cómo es eso de estar solos.

Lo trágico es que sigue habiendo momentos en los que el silencio y la soledad son necesarios. Todavía estamos obligados a realizar actividades que requieren de concentración y de aislamiento físico. Nuestra naturaleza social, amplificada hoy por las redes sociales, hace que cada vez nos sea más difícil sentarnos a escribir, a trabajar, a rezar, a meditar. A estudiar.

Esa dificultad podría ayudarnos a explicar el éxito del gongbang.

La traducción más cercana del vocablo coreano es “transmisión de estudios” y en este caso se refiere a sesiones de estudio de una persona que son transmitidas en vivo por YouTube. La tendencia pareciera ir en contra de las buenas prácticas recomendadas por los creadores de contenido: aquí no hay narrativa, no hay diálogos, no hay bromas, no hay vueltas de tuerca. Solo el encuadre fijo de una persona —normalmente un joven universitario oriental— mientras lee y escribe en absoluta soledad. A veces se escucha una música tranquila en el fondo; a veces el silencio es tan abrumador, que es posible distinguir el sonido del lápiz dibujando palabras sobre una hoja de papel.

Estos videos, aburridos en apariencia, suman cientos de miles de reproducciones en la plataforma, comentarios de agradecimiento, likes y shares. La tendencia parece haber nacido en Corea del Sur para extenderse a Japón y llegar poco a poco a otras partes del mundo. Lejos de extrañarnos antes su rareza, ofrece una oportunidad para entender qué es lo que sucede cuando un producto o servicio resuelve una necesidad real.

EL PODER DE LA EMPATÍA

Aunque no sabemos si sea cierto, se dice que el primer video gongbang del mundo fue creado por un usuario de YouTube llamado The Man Sitting Next to Me. Ante la desconfianza de su padre al verlo encerrado durante horas en su cuarto, el joven tuvo la idea de grabar sus sesiones de estudio para comprobar lo que hacía. Estas transmisiones llamaron la atención de otros estudiantes que las vieron como un acto de empatía en momentos de absoluta soledad. Agradecidos, volvían cada noche para estudiar con él. Con el tiempo se fueron haciendo cada vez más complejas: además de ver al youtuber estudiando, es posible también ver la transmisión de otros seguidores e incluso interactuar con ellos en los minutos de receso.

Las largas sesiones brindan tanto al creador como a sus seguidores, la oportunidad de sentirse acompañados en un momento en el que la sensación de soledad resulta tan abrumadora, que algunos prefieren postergar eternamente el estudio.

A diferencia de otros géneros de video que se han hecho populares en YouTube (como el mukbang que muestra a gente comiendo o los videos de Respuesta Sensorial Meridiana Autónoma o ASMR por sus siglas en inglés), el gongbang le ayuda al usuario a resolver un problema y a realizar mejor una tarea simple en apariencia, pero en realidad sumamente compleja.

Los creadores de estos videos han entendido la necesidad que cientos de miles de personas tienen de sentarse a estudiar cada tarde. Han entendido sus miedos, sus carencias y les han resuelto un problema. La consecuencia es la generación de una base de seguidores fieles y agradecidos que regresan a ellos para encontrar cada mañana, tarde o noche lo mismo: seguridad y compañía en el temido momento de la soledad que implica sentarse a escribir, a trabajar, a rezar, a meditar.

A estudiar.

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