¡Atención! Estas son las 4 señales de alerta que debes vigilar cuando te va bien en tu negocio

No permitas que el exceso de confianza nuble tu juicio.
¡Atención! Estas son las 4 señales de alerta que debes vigilar cuando te va bien en tu negocio
Crédito: Larry Washburn | Getty Images
VIP Contributor
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Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Para iniciar un negocio, necesitas confiar en ti mismo. Dependiendo del estudio que leas, entre 75 y 90 por ciento de las startups fracasan. Para emprender, necesitas creer que tu negocio y que tú van a estar del otro lado, que van a vencer esas probabilidades. Si tienes la confianza suficiente para empezar un negocio, entonces eres lo suficientemente inteligente para saber que no debes abusar de esa confianza. La seguridad en ti mismo te da valor, pero el exceso puede cegarte. 

Todos los días, mientras te tomas tu café, repite “¡No te confíes demasiado!” Te sientes seguro de ser inmune ante el exceso de confianza. Y de repente tu negocio se une al triste porcentaje de startups que fracasan. Entonces deberías haber dudado aunque fuera un poquito.

Ningún emprendedor se propone confiarse en exceso, sino que esto simplemente pasa. ¿Qué lo ocasiona? ¿Cómo nos volvemos demasiado confiados, si es lo último que queremos?

Me apena decir que hay por lo menos tres caminos hacia el exceso de confianza, y ninguno tiene un letrero que diga: “Cuidado: entrando a una zona de exceso de confianza”. Al contrario, en un giro cruel del camino, el letrero dice “Nirvana del capitalismo, siga derecho”. Los letreros confusos no fueron puestos por bromistas, sino por inversionistas bien intencionados, porque ellos mismos sufren de ese exceso de confianza al que te inducen.

El primer camino hacia el exceso de confianza se llama diligencia debida. Esta diligencia invita a los inversionistas escépticos a cuestionar los números que tienes en tus proyecciones. Si tus números sobreviven, entonces crees que tu plan de negocios ha sido profundamente analizado. Desafortunadamente, esto no es así. La diligencia debida de los inversionistas se centra, en gran medida, en garantizar que no desaparezcas. Está diseñada para asegurarse de que los números tengan coherencia, no para asegurar que tu negocio sea competitivo.

El segundo camino se llama grandes expectativas, y es una consecuencia perversa de las grandes probabilidades contra el éxito. Los inversionistas saben que la mayoría de las startups fracasan, así que necesitan retornos enormes porque con sus pocos aciertos tienen que cubrir sus muchos errores. Esto te lleva a hacer grandes promesas. Puede que no te sientas tan confiado, pero tienes que venderles esas promesas.

El tercer camino hacia el exceso de confianza se llama “sólo hazlo”. La cultura alrededor del emprendimiento suele bombardearnos con consejos simplistas y gladiadores. ¡Dalo todo! ¡No tengas miedo! ¡Cree en ti mismo! Y lejos de prepararte para el éxito, estos consejos puede arruinarte, porque te llevan a pensar que si eres ágil y diestro y escuchas con atención cada cambio en el mercado, con eso tienes garantizada una estrategia competitiva. ¿Quién necesita de toda esa preparación y análisis aburrido que aprendiste en la escuela?

Así que, ¿qué debería hacer el emprendedor inteligente? Crea una estrategia de sano escepticismo y ten cuidado de estas cuatro señales de alerta.

1. Buscas más y más evidencia de que tu plan va a funcionar

Remedio: También busca evidencia de lo contrario. Por ejemplo, ¿por qué no está listo el mercado para los tostadores autónomos? Según emprendedores que no lo lograron, una de las cosas que más citan como causa de su fracaso es que no había necesidad en el mercado para su producto. Aprender de los errores es bueno, pero prevenirlos es aún mejor.

2. Asumes un lanzamiento tranquilo, con todo resultado como lo planeaste

Remedio: Pregúntate lo que tiene que pasar y lo que no tiene que pasar para que tu empresa tenga éxito. Hasta arriba de tu lista deben estar las acciones o reacciones del mercado, o de otros nuevos emprendedores como tú. ¿Qué harías su fueras ellos? ¿Qué puedes hacer para responder, defenderte, prevenir o darles la vuelta?

3. Haces la diligencia debida en tus proyecciones financieras, tal como te lo piden

Remedio: Invita a tus inversionistas a unirse en tu estrategia de diligencia debida para tu modelo de negocio. O haz simulaciones (juego de roles, análisis de decisiones, escenarios e incluso lluvia de ideas a gran escala) y coméntales lo que encontraste. Recuerda que mejorar tu estrategia reduce el riesgo de su inversión, y a menor riesgo mayor probabilidad de que te den lo que necesitas.

4. Confías en anécdotas positivas y aspiras a ser el (inserte aquí una empresa maravillosa) de tu industria

Remedio: Pon atención a tus razonamientos. Si alguien usara la misma lógica para pedirte dinero a ti, ¿se lo darías?

Aprende esas señales del exceso de confianza y ajusta tu plan, incluso si los inversionistas no te lo piden. Los inversionistas sólo arriesgan el dinero que pueden perder, pero tú estás jugándote mucho más que eso. Considera lo que podría salir mal mientras aún tienes tiempo de encontrar la forma de prevenirlo y de hacer las cosas bien.

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