Así es como este emprendedor ilumina las ciudades inteligentes de México

Con la situación del alumbrado público, Óptima Energía ayuda a los municipios de México a ahorrar hasta el 60% de su gasto en energía. Además, impulsa el desarrollo de las smart cities y evita la generación de 160,000 toneladas de CO2.
Así es como este emprendedor ilumina las ciudades inteligentes de México
Crédito: Entrepreneur en Español

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El municipio de Benito Juárez, en Quintana Roo, donde se ubica la zona turística de Cancún, se convirtió en mayo pasado en el primero en usar luminarias inteligentes, con lo que da el primer paso hacia su transformación como Smart City.

Se reemplazaron más 46,000 lámparas y 1,600 reflectores tradicionales poco eficientes por luminarias LED de alta tecnología, más de 600 kilómetros de cableado para alimentación y distribución de electricidad, además de que se pusieron en marcha 42 subestaciones, 35 bases de medición y 150 tableros eléctricos, entre otros.

Los beneficios de estas acciones son diversos: mejoramiento ambiental, ahorros monetarios y mayor seguridad para los habitantes de la zona. El plus es que para esta modernización no se requirió inversión inicial alguna por parte del municipio y que todo se pagará de los ahorros generados por la nueva infraestructura.

Detrás de estas acciones está Óptima Energía, una empresa regiomontana especializada en la eficiencia energética, que ya cumple 31 años operando en el país, generando ahorros de hasta el 60% en electricidad y la eliminación de hasta 160,000 toneladas de dióxido de carbono y por lo tanto generando menor impacto ambiental.

El éxito y permanencia en el mercado de esta empresa descansa bajo su modelo de negocio: Contrato sobre Resultados, a través del que Óptima Energía se responsabiliza de la inversión inicial, implementa el proyecto y garantiza los ahorros de sus clientes.

A la fecha ha realizado más de 60 proyectos en los sectores público y privado del país y ha cambiado más de 200,000 luminarias de ocho municipios: Ciudad Obregón, Sonora; Juárez, Chihuahua; Tijuana y Ensenada, Baja California; Acapulco, Guerrero, Cadereita, Linares y Zuauzua, Nuevo León, y Benito Juárez, Quintana Roo.

Enrique Gómez-Junco Blanq-Cazaux, su fundador, dice que en el país hay potencial para hacer la modernización de 14 millones de luminarias, ya que hasta el momento sólo se ha hecho el cambio en un 2%.

Enrique Gómez-Junco Blanq-Cazaux, fundador de Óptima Energía / Foto: Cortesía

Abrir brecha

La eficiencia energética es la gran olvidada en México. Se invierte más en construir infraestructura y en generar energía que en hacer más eficaz su uso, considera el fundador de Óptima Energía. Por eso dice que cuando inició su aventura emprendedora fue “demasiado soñador”.

Su primera propuesta en 1988 fue una compañía denominada CELSOL, dedicada al desarrollo, fabricación y comercialización de sistema solares que le generaba ahorros al sector hotelero. “Crear una empresa de energía solar que competía con el gas natural y LP totalmente subsidiados fue altamente soñador. Desde siempre el foco que tuvimos fue que los proyectos se pagaran con los ahorros”.

Y así lo hizo a través de su modelo de negocios, que no desarrolló sino hasta una década después, cuando tuvo que realizar un proyecto muy grande. En esa época un hotelero le preguntó por qué CELSOL no realizaba la inversión, si estaba tan convencido de su propuesta. “Yo te pago de los ahorros”, le dijo.

A Enrique le pareció una buena idea. Entonces entre amigos y familiares consiguió los recursos para instalar la infraestructura que les permitía generar ahorros, no sólo a través de celdas solares, sino haciendo más eficientes los sistemas de enfriamiento de aire acondicionado, recuperación de calor, potabilización y reutilización de agua, entre otros. Al cabo de un año, el dueño del desarrollo quiso comprar el equipo pero ya no estaba a la venta.

A partir de ese momento la empresa empezó a operar bajo el modelo de Contrato sobre Resultados generando más proyectos de hotelería. En el año 2008 uno de sus socios institucionales, Grupo Financiero Inbursa, se percató que el sector hotelero iba a salir muy golpeado por la recesión económica, además de la crisis aviar que azotó México. “Nos pidieron buscar otras alternativas de eficiencia energética”, recuerda Enrique.

La respuesta llegó en los espacios públicos. La Comisión Nacional para el Uso Eficiente de la Energía (Conuee) y la calificadora Fitch Ratings señalan la necesidad urgente de modernización del alumbrado público de los municipios y ciudades mexicanas, que tienen un alto consumo eléctrico desperdiciado en tecnología ineficiente y cara, como son las luminarias de vapor de sodio a alta presión que tienen una vida útil mucho menor que alternativas de LED. Además tienen un mayor consumo de energía eléctrica, que incide directamente en los presupuestos municipales.

Anualmente, el gasto por consumo eléctrico es un factor que presiona a las finanzas de los gobiernos. Según Fitch Ratings, la estructura tarifaria de la Comisión Federal de Electricidad (CFE) se traduce en altos costos de energía eléctrica para el suministro del servicio. La tarifa por concepto de alumbrado público es la segunda más alta, incluso por arriba de la tarifa industrial, explica Gómez-Junco.

“El alumbrado público sin duda es la mejor oportunidad de eficiencia energética que hay en el mundo y México no es la excepcion, nuestro análisis señala que es el país con el mayor potencial para realizar un cambio masivo. Ya tenemos 200,000 luminarias instaladas y aspiramos a instalar más de 100,000 por año”, dice el Ingeniero Químico Administrador por el Tec de Monterrey.

El primero en darles el voto de confianza fue Linares, en Nuevo León, que como muchos municipios en la actualidad, no contaba con los recursos para modernizar su infraestructura eléctrica. Todo quedó en manos de Óptima Energía, que invirtió cerca de 300,000 dólares y no sólo generó ahorros del 60% del consumo de energía eléctrica local, sino que le mejoró la imagen urbana, con calles más iluminadas (en un 40%) y más seguras.

Dejar atrás la tecnología obsoleta contribuye además a disminuir las emisiones de gases efecto invernadero y le genera ingresos al municipio. De los ahorros obenidos con la modernización un 5% se quedan en el municipio y el 55% restante sirve para pagar las inversiones del proyecto. Los proyectos tienen 10 años de garantía, al cabo de los cuales los ayuntamientos se quedan en propiedad del equipo, que en promedio tiene una vida útil de 23 años.

“No sólo no le cuesta al municipio sino que le genera un flujo positivo, que al cabo de 10 años se hace más grande para que puedan hacer algunas otras cosas”, puntualiza el el empresario.

Efecto multiplicador

En un inicio Enrique tuvo que ir a convencer a su consejo de apostar por el modelo de negocio, pero para el 2010 Óptima Energía logró establecer un vehículo financiero y los años que le siguieron logró la confianza de organismos internacionales de la talla del Banco de Desarrollo de América Latina (CAF) el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), La Corporación Financiera Internacional (IFC), Overseas Private Investment Corporation (OPIC), Nacional Financiera (Nafin), entre otras instituciones de banca de desarrollo y la banca comercial.

“Nuestro modelo está validado por todos los sectores de la banca pasando por las pruebas más difíciles de la banca de desarrollo, que tiene estándares altísimos. Hemos bajado deuda por 1,500 millones de pesos y somos la empresa de servicios energéticos de Latinoamérica que más proyectos ha hecho”, dice orgulloso Enrique.

A la fecha la empresa tiene operaciones solamente en México, aunque el modelo es totalmente replicable en Latinoamérica y cobrará mayor relevancia por el vínculo tan estrecho que guarda el alumbrado público inteligente y la digitalización de las ciudades, que de acuerdo con el Inegi tienen un nivel de crecimiento de entre el 2 y 6% anual.

Las luminarias recientemente instaladas tienen encendido a control remoto y direccionamiento de la iluminación. Además en un futuro podrán ofrecer internet público 5G, estaciones meteorológicas, medición de nivel de ruido, cámaras inteligentes y ajuste de luminosidad, dependiendo de la cantidad de gente reunida o transitando en una calle. La meta para el cierre de 2019 es que la empresa crezca en un 50% de lo que ha logrado en los últimos 10 años, es decir en 100,000 luminarias.

“Nuestra empresa fue la primera en buscar mejores soluciones de ahorro energético en nuestro país”, asegura el emprendedor. Ahora buscan liderar el diseño e implementación de tecnologías que permitan el desarrollo sustentable de las ciudades latinoamericanas, lo que también implica el reto de convencer a las autoridades locales del beneficio de la calidad de vida que representa apostar por las smart cities.

Enrique, quien formó parte de la primera generación del Programa Emprendedor del Tecnológico de Monterrey en 1987 y hoy es mentor de otros emprendedores más jóvenes se muestra optimista en cuanto a la actividad emprendedora y a la implementación de las nuevas tecnologías, “esta es la oportunidad económica que tiene México de hacerse má eficiente”.

Óptima Energía ha instalado 200,000 luminarias en México / Imagen: Despositphotos.com

 

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