¿Puede ser el estrés la razón por la que te sientes 'de la fregada'?

Sigue leyendo para descubrir lo que este psicólogo y ex CEO tiene que decir sobre los efectos del estrés en tu capacidad para comportarte y pensar como jefe.
¿Puede ser el estrés la razón por la que te sientes 'de la fregada'?
Crédito: Maskot | Getty Images
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CEO of On Target Solutions
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Los efectos del estrés pueden ser diversos y de muchos sabores y colores. Pueden agruparse en cuatro categorías primarias: efectos cognitivos, emocionales, físicos y de comportamiento.

Aspectos cognitivos del estrés

El estrés puede pasarle una gran factura a nuestros procesos mentales. En circunstancias extremas hay una relación directa entre el estrés crónico y una mayor incidencia de enfermedades psiquiátricas. También ha sido asociado con el Alzheimer y otras formas de demencia. Incluso se ha demostrado que reduce el tamaño del cerebro.

Veamos algunas formas específicas en las que el estrés altera tu capacidad para desarrollarte a tu máxima capacidad:

Desaceleración mental. Este es un efecto cognitivo común del estrés, en el que la velocidad de procesamiento de tu cerebro disminuye, lo que significa que procesos como procesar nueva información, tomar decisiones e interactuar con la gente te llevará más tiempo del normal. Incluso puede que tus bajos niveles de productividad te frustren, lo que resulte en una pérdida de alegría en el trabajo. Incluso los líderes más brillantes pueden ser víctimas de la desaceleración mental.

Dificultad para concentrarte. La concentración es complicada incluso cuando estamos a nuestra máxima capacidad, y el estrés sólo le echa más leña al fuego. Cuando estás batallando para concentrarte no puedes poner atención a las tareas que necesitan ser completadas, te distraes fácilmente, tu autoestima se erosiona y pierdes tiempo. Resolver los problemas se hace imposible, las conversaciones pierden sentido y tu equipo tiende a evadirte.

Sentirte agobiado. La gente suele sentirse agobiada cuando está en una situación estresante que los rebasa. Tu cerebro puede empezar a nublarse, te puedes sentir paralizado, no logras pensar con claridad o reacciones de manera acelerada ante las situaciones. Encontrar una salida o una opción se dificulta.

Pérdida de memoria o discapacidad. El estrés pasa una factura especialmente grande a nuestra memoria. Las personas que se enfrentan al estrés suelen olvidar muchas cosas. Y esto debe ser algo preocupante, sobre todo para los líderes. Después de todo, la salud de tu empresa depende de tu juicio y visión.

Aspectos emocionales del estrés

El estrés también puede afectar tus emociones. Por lo general, experimentarás cambios en tu personalidad, haciéndote mas irritable o más propenso a deprimirte. Puede sentirse como si estuvieras en una montaña rusa, y hasta arriba de la lista se encuentra la irritabilidad.

Irritabilidad. Está fuertemente asociada con el estrés. Cuando te sientes irritable, te agitas y te enojas fácilmente. En la oficina esto puede hacerte reaccionar de forma impulsiva o que tengas una reacción exacerbada ante una situación y que los demás puedan percibirlo como acoso o bullying.

Ansiedad. Este es un sentimiento de preocupación que suele asociarse a eventos inciertos. Por lo general, la gente teme experimentar lo peor. La ansiedad puede limitar algunas funciones cognitiva, dificultando las tareas. Además pueden presentarse palpitaciones, temblores y entumecimientos en el pecho que pueden ser manifestaciones físicas del sentimiento.

Falta de motivación. Este es un síntoma común de una reacción negativa al estrés, en la que incluso las tareas más simples pueden sentirse sumamente complejas. Llegar a la raíz del estrés puede ayudarte a reencontrarte y motivarte para desempeñarte al máximo.

Impotencia. El exceso de estrés puede hacerte sentir impotente, lo que puede derivar en la falta de acción, disminuyendo tus niveles de creatividad e innovación. Puedes sentirte tan impotente que dejas de intentarlo. Esto erosiona tu autoestima, optimismo y sentido de pertenencia.

Depresión. Este es un desorden serio que resulta en un sentimiento severo y prolongado de tristeza y en la pérdida del autoestima y la esperanza. También tiende a causar la pérdida del interés en las actividades diarias, trabajo incluido. Y la depresión puede terminar en suicidio o dolor auto inflingido, ambas situaciones a la alza.

Aspectos físicos del estrés

El estrés también tiene una reacción física palpable. Puedes sentir como si te hubiera atropellado un camión. Puede que tus niveles de energía estén por los sueños. Los efectos físicos del estrés pueden sentirse de los pies a la cabeza de las siguientes formas:

  • Tensión muscular
  • Dolores de cabeza
  • Migrañas
  • Problemas digestivos
  • Diabetes
  • Derrames cerebrales
  • Enfermedades cardiacas
  • Infartos
  • Una menor respuesta del sistema inmunológico

Aspectos conductuales del estrés

El estrés tiene un impacto significativo en el comportamiento. Cuando estás muy estresado, tus recursos cognitivos están tan menguados que no eres capaz de tomar decisiones lógicas y coherentes. Por lo general, no te sientes tú mismo ni actúas como si fueras tú.

Abandono social. Esto está fuertemente relacionado con la ansiedad y la depresión. Cuando te sientes ansioso o deprimido sueles alejarte de los demás. Desafortunadamente esto hace más daño, porque es cuando más necesitas del apoyo y respaldo de los otros.

Falta de sueño. El estrés puede generar un desequilibrio en el sistema hormonal del cuerpo, haciendo que libere hormonas estimulantes como el cortisol, que pueden afectar el sueño. El impacto puede ser importante, resultando en irritabilidad, falta de productividad y más estrés. La falta de sueño es especialmente dañina a la hora de tomar decisiones y te hace estar más distraído, ser menos creativo y menos capaz de relacionar información.

Exceso de comida. El estrés eleva los niveles de cortisol, lo que a su vez eleva los niveles de insulina. La insulina hace que los niveles de azúcar en la sangre caigan, generándote antojos por cosas dulces o grasosas. La ansiedad y el estrés común nos llevan a comer sin poner atención a lo que nos llevamos a la boca, interfiriendo con el sistema de recompensas de tu cerebro, por lo que se te antojan comidas chatarra que te hacen sentir bien, como helado o pizza. Comer en exceso y sin darnos cuenta genera sobre peso y obesidad, una enfermedad que tiene sus propias consecuencias a la salud y al autoestima. 

Abuso de drogas o alcohol. Ya aprendiste de los efectos negativos y dañinos del estrés, y sabes que cuando la gente está estresada es más permisiva y cede ante impulsos y antojos. Esto puede llevar a que caigas en el uso de drogas o alcohol como mecanismo para lidiar con las situaciones, pero los efectos de esta decisión pueden llevarte a vivir consecuencias negativas a largo plazo.

Comportamientos impulsivos o repetitivos. Ya hemos notado que el estrés ocasiona pensamientos obsesivos que generan ansiedad. Esta obsesión suele resultar en comportamientos impulsivos o repetitivos como las apuestas, lavarte demasiado las manos, contarlo todo, o cualquier otro ritual mental. Por lo general, no hay un ritmo para estos comportamientos, sólo funcionan como algún tipo de mecanismo para sobrellevar las situaciones.

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