6 suposiciones que pueden arruinar la relación que tienes con tus empleados

Puedes pensar que conoces a tu equipo como la palma de tu mano, pero no todos están cortados por la misma tijera.
6 suposiciones que pueden arruinar la relación que tienes con tus empleados
Crédito: Luis Alvarez | Getty Images
Guest Writer
Co-founder of SchoolSafe
8 min read
Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Todos hemos escuchado que el emprendimiento no es para todos. El lanzamiento de un negocio es estresante, desde acarrear clientes hasta pagar la nómina, y todo eso sin poder garantizar que vayas a tener éxito. Según la Small Business Administration, sólo 50 por ciento de los negocios con varios socios logran sobrevivir a los cinco años.

También sabemos que los buenos emprendedores no necesariamente son buenos jefes. Noah Wasserman, autor del libro The Founder’s Dilemma, encontró en su análisis a 212 negocios que sólo la mitad de los fundadores seguían siendo directores de la empresa en su tercer año. Para el momento de hacerse públicas, menos de un cuarto seguía a cargo de la empresa. En otras palabras, el hecho de tener una buena idea no necesariamente significa buen liderazgo.

Así que no debería sorprendernos que al combinar estas dos verdades puede haber fricciones. Cuando no todos están hechos para ser emprendedores, y cuando no todos los emprendedores están hechos para ser jefes, las relaciones entre los emprendedores y sus compañeros de trabajo pueden ser complicadas.

Los emprendedores suman empleados a su negocio por dos razones básicas: 1) Porque tienen que contratar gente si quieren hacer crecer su negocio, y 2) Porque necesitan la experiencia de otros para atender los diferentes aspectos del trabajo. Estos empleados con la experiencia y conocimiento necesarios también tienen su propia forma de ver las cosas.

Habiendo sido testigos de las altas y bajas de la industria, habiendo trabajado para diferentes jefes y habiendo sido entrenados en campos específicos, los empleados pueden percibir las situaciones desde una óptica totalmente distinta. Esto no significa que siempre tengan la razón o que sus jefes emprendedores estén equivocados, solo significa que ignorar estas diferencias puede resultar en una pérdida de confianza o sentimientos de desilusión. Si hay demasiado de alguno de los dos, las cosas pueden salir muy mal para todos.

Aquí te dejamos algunas suposiciones que los emprendedores tienden a hacer sobre los miembros de su equipo:

1. Que los empleados tienen el mismo nivel de compromiso

Aquí una verdad dolorosa: Los empleados no se adueñarán del negocio de la forma que quisieras. Si quisieran ser emprendedores, hubieran emprendido ellos mismos. Y eso es algo bueno… tendrías un problema si hubiera alguien que tuviera más ganas de hacer crecer tu negocio que tú.

Esta suposición terca se manifiesta de muchas formas: esperar que la gente trabaje horas extras, hacer comentarios de que deberían sentirse “agradecidos” de ser parte de algo histórico, no atender cuando los empleados traen un problema legítimo a tu puerta, etc. Esto es a lo que tú decidiste hacer con tu vida, no lo que ellos decidieron, a menos que los hayas hecho socios de la empresa.

2. Que el dinero es su motivación

Es comúnmente aceptado que la mayoría de las startups no suelen ser competitivas en temas de sueldos, así que tratan de compensar la falta de dinero con otros beneficios, como refrigeradores llenos de cerveza u horarios flexibles. El problema es que algunos emprendedores creen cualquier situación que se presente deriva de la falta de dinero. Pero el dinero no es la principal motivación de todos los empleados… Si alguien se queja de no haber visto a su familia o de no haber tomado vacaciones en mucho tiempo, ofrecerle más dinero no hará que desaparezca la raíz del problema. De hecho, podría reforzar el miedo a estar en un lugar de trabajo que valora el dinero por encima de cualquier otra cosa.

3. Que tolerarán la falta de decoro de sus jefes

El estereotipo del emprendedor ocupado, yendo de un lado al otro, existe por una razón. Muchos dueños de negocios tienen demasiadas cosas que hacer y muy poco tiempo para hacerlas, resultando en un caminar ansioso. El hecho de saber que los demás notan su excesiva carga de trabajo hace que algunos emprendedores decidan olvidarse de la civilidad, la amabilidad y la educación básica.

¿Eres brusco a la hora de pedirle favores a tus empleados? ¿Te encierras en tu oficina y evitas las pláticas junto al café? ¿Se te olvidaron las palabras “gracias” y “por favor”? Tus colegas entienden que estás ocupado, pero no se quedarán mucho tiempo contigo si operas en un régimen en el que las sonrisas son un lujo.

4. Que esperan que su jefe tenga diferentes estándares

A los empleados les gustan los jefes que se meten al lodo con ellos. Gallup encontró que de los empleados que pueden acercarse a sus jefes con cualquier duda, 54 por ciento estaban comprometidos con el trabajo, contrario a los que no pueden hacer ninguna pregunta, de los que 65 por ciento estaban activamente inconformes. Los jefes accesibles con los que puedes hablar y que están dispuestos a ensuciarse las manos se ganan la confianza de su gente.

Lo opuesto también es una realidad. Muchos emprendedores se aceleran para hacer las cosas y buscan atajos. Esto tiene lógica cuando eres una sola persona en el negocio, pero deja de funcionar cuando tus empleados te observan, porque el resultado es sumamente confuso y genera resentimiento.

5. Que son intolerantes al riesgo o al cambio

Cualquiera que se una a una startup debe ir con los ojos bien abiertos, consciente de que nada seguirá igual durante mucho tiempo. Conforme la empresa vaya creciendo y las industrias cambien, el trabajo seguirá el mismo camino. Contratar gente abierta al cambio es fundamental para el crecimiento a largo plazo. Pero cuando se trata de cambios internos, los emprendedores suelen asumir que la gente que no le teme al cambio está feliz de moverse al mismo ritmo acelerado. No hablar de esto, o no entrenar o preparar a la gente para los cambios masivos que van a enfrentar hace que los empleados se sientan agobiados y olvidados. Y eso se va al doble si además sienten la presión de hacerse cargo del cambio en el que no tuvieron nada que ver.

6. Que pueden soportar el caos organizacional

Algunos dueños de negocios caen en la categoría de anal-retentivo, orientado al detalle, mientras que otros se sienten más cómodos volando con la marea. Si dirigir el negocio te hace pensar que puedes dejar un camino de procesos y contratos disfuncionales a tu paso, lo más probable es que estés haciendo enojar a tus compañeros todos los días.

Los roles de los empleados existen para aligerar la carga de los emprendedores, pero dejar desórdenes intencionales hace que su trabajo sea más difícil y eso no genera confianza ni lealtad. Los emprendedores suelen ser mejores para empezar las cosas que para terminarlas, y no ir un paso más allá a la hora de pensar en la forma en la que tus acciones afectarán el trabajo de tus compañeros puede ser fatal.

No cualquier está hecho para ser emprendedor, y no todos los emprendedores están hechos para ser jefes. Al tomarte el tiempo para pensar en las suposiciones que haces sobre tus compañeros puedes darte cuenta de que estás esperando que sean o que actúen como tú. Y ellos jamás lo harán... y eso es lo mejor que puede pasarle a tu negocio.
                         

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