3 maneras en la que los empresarios exitosos lo pueden perder todo

Es conocido que los empresarios que se apresuran a escalar al siguiente nivel a menudo terminan yéndose a la bancarrota.
3 maneras en la que los empresarios exitosos lo pueden perder todo
Crédito: depositphotos.com
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Hace más de dos décadas, comencé a crear negocios que ayudan a los estadounidenses a salir de la deuda, incluido una agencia de consejería de crédito. Mientras que muchas empresas y organizaciones dentro de este rubro se centran en clientes de alto riesgo o dueños de pequeñas empresas en dificultades, he conocido a muchos empresarios bien capitalizados con planes de negocios sólidos y una ética de trabajo bien estable que, para asombro de muchos, están al borde del fracaso.

A veces ellos mismos se acercan a mí. Otras veces, mis amigos me piden que consulte con estos emprendedores creadores de negocios que una vez tuvieron éxito y ahora están simplemente pasándola o luchando para evitar caer  “al precipicio”. Casi siempre, puedo  analizar su problema y dividirlo en tres categorías.

1. Creer en su propia propaganda, o creer su propio “cuento”

Admiraba a un empresario de 29 años que comenzó a crear sus propios negocios cuando era adolescente, abrió un servicio de corte de césped y contrató a sus amigos. Cuando lo conocí era un propietario moderadamente exitoso de un puñado de pequeñas empresas que se dedicaban a la jardinería y a la reparación de casas.

Luego de unos años, le dije en forma de predicción que, si seguía así, estaría financieramente seguro en poco tiempo. Eso no resultó ser así para él. Se había propuesto a sí mismo, y peor aún, diciéndole a todos sus colegas y amigos, que sería millonario a los 30 años. Así que tomó decisiones apresuradas y arriesgadas basadas en el objetivo poco realista de su ego en vez de en el buen juicio de los negocios que venía desarrollando hasta entonces.

Veo variaciones de esto todo el tiempo: empresarios que tienen unas fechas límites para su éxito y objetivos en un tiempo que no encaja con la realidad en tiempo o espacio. He conocido a personas de 40 años que aseguraban que se jubilarían a los 50. Tristemente, trataron de crear sus empresas demasiado rápido, se sobre exigieron y como consecuencia se vieron obligados a trabajar hasta los 70 años.

Vivo en el sur de Florida en Estados Unidos, donde no se puede juzgar a un libro por su portada. Muchos hombres y mujeres de negocio, sin importar si están hasta el cuello de deudas y tienen sólo $5 en sus cuentas de ahorros, se desbocan por dar una imagen de éxito como si fuera lo único que importara. Una y otra vez, me encuentro con gente que proyectan un éxito financiero, pero más tarde descubro que es sólo una fachada. En definitiva, como el viejo dicho, las apariencias engañan y mucho.

¿Qué hay con aquel empresario de 29 años que, en su prisa por hacerse millonario a los 30 años, alejó a sus empleados y clientes hasta que casi pierde su negocio? Afortunadamente, era lo suficientemente joven como para aprender de sus errores y recuperarse. Ahora, una década después, su patrimonio neto supera el millón de dólares.

2. Arruinar todo debido a la crisis de la mediana edad

Necesito ser algo ambiguo en este punto, por razones que quedarán claras.

Un empresario a finales de sus 40 años dirigió y expandió un exitoso negocio familiar con sus familiares. Después de años de duro trabajo, pasó por una crisis de la mediana edad. Engañó a su esposa, dejó a otra mujer embarazada, se divorció, rompió con la mujer embarazada, y luego corrió a los brazos de otra mujer en busca de consuelo. También resultó ser una empleada.

Ahora está pagando la manutención de  tres hijos de dos mujeres y su trabajo, como era de esperar, ha sido afectado. Sus familiares están enojados con él por haber destruido múltiples relaciones. Ya no confían en él para que dirija el negocio, que se ha estancado precisamente en el momento en que necesitaba más dinero para crecer.

Cualquiera puede tomar estas terribles decisiones, no sólo un empresario. Sin embargo, he visto a empresarios sufrir crisis de mediana edad más extremas que otras personas. Mi teoría: Los empresarios invierten tanto de sí mismos en su trabajo cuando son jóvenes, que luchan por mantener el ritmo a medida que envejecen. Tomaron riesgos en el pasado que valieron la pena, así que no piensan en los riesgos personales que podrían devastar a la gente que les rodea.

Por supuesto, no todos los empresarios son así, ni siquiera la mayoría de ellos. Sin embargo, y desafortunadamente, si existen, y resultan hacer mucho daño a su entorno.

 

Son demasiados los empresarios que me han pedido que invierta en su última empresa o idea. Lo más probable es que les responda que no, paso. Esto los conmociona. "Usted ha empezado muchos negocios", me dicen, "¿por qué no ve la oportunidad aquí?"

Muchas veces veo la oportunidad, pero no con ellos conduciendo el autobús. Simplemente no confío en ellos para que sea rentable. La razón es simple: han tenido éxito en un negocio, pero ahora están exagerando. Quieren aventurarse en un campo en el que no saben nada sobre el uso del dinero de otra persona.

"¡Pero gané mucho dinero aquí!" Me dicen. "¡Seguro que puedo ganar mucho dinero en este otro negocio!"

He cometido este error más de una vez en mi vida, pero a menudo es lo que se necesita para aprender una lección. He visto a tantos amigos perder mucho en sus vidas cuando creían que eran genios en todo, olvidando que su éxito original fue el resultado de su ética de trabajo y conocimiento específico de las necesidades de una industria en particular.

Este es el número tres de mi lista, pero es el número uno en la cantidad de casos que he sido testigo de cómo los empresarios exitosos pierden todo. Sin embargo, estos tres escenarios tienen una cosa en común: son todos actos desesperados de empresarios exitosos que podrían haber sido gradualmente más exitosos simplemente de cuidarse de no hacer nada loco.

Claro, todos tomamos riesgos para llegar a donde estamos hoy en día, pero en algún momento los empresarios exitosos deben cambiar la emoción que les brinda tomar riesgos por una gestión eficiente y mejora gradual. Por supuesto, muchos empresarios, entre los que me incluyo, lanzan nuevas empresas para poder volver a asumir riesgos. Sin embargo, esos riesgos se deben medir fría y calculadoramente. Nunca arriesgamos todo porque ahora tenemos mucho más que perder.

Un éxito no significa que va a tener éxito en todo lo que toque. Antes de la recesión invertí en un montón de oportunidades de negocio y lo hice bastante bien. Cuando llegó la recesión, tenía al menos 30 inversiones en varias empresas. La mitad de ellos luego se fueron al piso. Sin embargo, pude invertir  dinero en nuevos negocios que, desde una perspectiva de tiempo, fueron grandes oportunidades saliendo de la recesión. Eso compensó con creces las pérdidas en las que incurrimos por los fracasos de inversiones anteriores.

Lección aprendida: Sólo porque haya tocado algo que se convirtió en oro antes no significa necesariamente que todo lo que haga en el futuro tendrá éxito. Hay que ser humildes.

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