Deja ir estas 10 actitudes y empieza a tomar mejores decisiones mucho más rápido

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Deja ir estas 10 actitudes y empieza a tomar mejores decisiones mucho más rápido
Crédito: depositphotos.com

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Una persona promedio toma cientos de decisiones al día, así que aprender a hacerlo más rápidamente puede ahorrarte tiempo y energía valiosos. Sin embargo, escucha esto: tomar decisiones más rápidamente no siempre tiene que ver con aprender nuevos trucos, sino con sustraer algunas cosas de tu vida para facilitar el proceso de toma de decisiones. Aquí te dejamos diez cosas que puedes dejar ir para tomar decisiones más veloces.

1. Toma decisiones al vuelo

Hay ocasiones en las que tienes que tomar una decisión en segundos. Por lo general, puedes hacer con anticipación todo lo que necesitas para tomar la decisión. La clave es dejar algo de tiempo para pensar.

A mi me gusta organizar mi calendario los domingos por la noche. En la oficina, a muchas personas les gusta dejar su calendario listo desde el viernes anterior. El día en que decidas acomodar tu calendario no importa tanto como el hecho de que lo conviertas en un hábito.

Inténtalo, y descubrirás que tomar ciertas decisiones con anticipación evita que te fatigues durante la semana, dejándote reservas de energía para tomar decisiones críticas. Además, los investigadores encontraron que las decisiones más acertadas se toman entre las 8 de la mañana y la 1 de la tarde, independientemente de si eres una persona madrugadora o un búho nocturno.

2. Pensar de más

“Contrario a lo que solemos pensar, es casi imposible calcular los resultados futuros porque las personas y la vida son muy poco predecibles” escribe Ilene Strauss Cohen. “Por lo tanto, tomar decisiones suele ser un desastre”. 

Y agrega: “No me malinterpreten. Es útil sentirnos seguros de las decisiones que tomamos, pero es importante ser conscientes de que no tenemos control alguno sobre los resultados”.

Su consejo es dejar de pensar demasiado las cosas.

3. Distracciones

Imagina esto: Estás decidiendo qué vas a preparar de comida para la semana, en mi caso, con el invierno a todo lo que da, decidí hacer sopa de verduras para la cena. Mientras estaba anotando la lista para el súper, recibí una llamada de un amigo y me agarró por sorpresa. ¿Adivina qué? Cuando llegué al súper, se me olvidaron la mitad de los ingredientes para preparar la sopa.

Cuando estés trabajando en algo importante, elimina las distracciones a la hora de tomar decisiones. Ya sabes lo que tienes que hacer: apaga el teléfono trabaja en un espacio tranquilo y enfócate en una cosa a la vez. La administración del tiempo es fundamental.

4. Elegir algo sólo porque “debes hacerlo”

De ninguna forma estoy diciendo que ignores tus responsabilidades, pero no desperdicies tu tiempo y energía en cosas con las que te sientes presionado.

Por ejemplo, puede que sientas la tentación de mudar tu startup a Silicon Valley, pero esto ¿es una necesidad o sólo algo que has estado platicando con otros emprendedores? Si la mudanza (o cualquier otra decisión) no es una necesidad, puedes ignorarla.

5. Comparaciones

A título personal, esto es algo que llevo trabajando durante años, y creo que muchos emprendedores pasan por lo mismo. Es difícil no compararte cuando ves que otros negocios prosperan mientras el tuyo está pasando por un mal momento.

Sé que esto es más fácil decirlo que hacerlo, pero supéralo y toma mejores decisiones para ti, en este momento. O, si necesitas una frase más inspiradora, sigue el consejo de Tina Fey: “No malgastes tu energía tratando de cambiar de opiniones, haz lo tuyo, y que no te importa si les gusta.”

6. Ignorar tu instinto

Estoy seguro de que has escuchado esto antes. Un psicólogo de Stanford descubrió que, a la hora de tomar decisiones importantes, tienes que escuchar a tu instinto. De hecho, 68 por ciento del tiempo, la intuición te lleva a las mejores decisiones. 

Sin embargo, hay una advertencia: escuchar tu intestino es más efectivo cuando enfrentas decisiones personales, como decidir dónde mudarte. Para las decisiones más complejas, deberías sopesar cuidadosamente los pros y contras.

¿Cómo escuchar a tu instinto? Bueno, todo se reduce a si te sientes expandido, es decir, emocionado y poderoso, o contraído, es decir, con una sensación de miedo o pesadumbre. 

7. Miedo

Probablemente la razón principal por la que procastinas a la hora de tomar una decisión es que tienes miedo, y hay una buena razón para tenerlo.

Como lo explica Tim Rettig en un post de Medium, “Tienes el control de tomar esa decisión, pero no tienes el control sobre lo que puede pasar después”. Por ejemplo, puedes renunciar a tu trabajo para finalmente ir tras ese sueño de iniciar tu propio negocio. Haces todo lo que tendrías que hacer. Pero, ¿qué pasa si entra una recesión justo cuando tu negocio va despegando? Esto tendría un impacto en tu negocio y es algo que está totalmente fuera de tus manos.

La solución es no agobiarte con lo que puede pasar después.

8. Lo trivial

Una de las formas más efectivas de combatir la fatiga de decisiones es dejar de preocuparnos por las cosas pequeñas.

Por ejemplo, deja de pasar media hora frente a tu clóset pensando en qué te vas a poner. En el panorama amplio, esta es una decisión muy poco importante que drena tu energía mental y desperdicia tu tiempo. Por eso puedes decidir y preparar tu guardarropa para toda la semana. O hacerle como Steve Jobs o Mark Zuckerberg y darle la vuelta a un mismo look.

9. Perfeccionismo

“El perfeccionismo evita que mejores y descubras nuevas oportunidades” escribe Deanna Ritchie en un artículo para Calendar. “También daña tu productividad ya que pasas demasiado tiempo dudando de ti mismo”.

¿Cómo superar el perfeccionismo? Bueno, Ritchie sugiere:

  • Rendirte ante el hecho de que no eres perfecto y aceptar que tus decisiones son parte del proceso.
  • Ponerte objetivos que realmente cumplas.
  • Abrirle la puerta a la retroalimentación.
  • Hacer pruebas a tu hipótesis. Por ejemplo: escribir un post para un blog y no leerlo después. Descubrirías que, a pesar de unos cuantos errores, no es el fin del mundo.
  • Dejar de preocuparte por el pasado o de obsesionarte por problemas que no tienen solución.

10. Limitarte a “sí” o “no”

Finalmente, date cuenta de que no todas las decisiones que tomas tienen que ser blanco o negro, sino que puedes considerar otras alternativas.

Digamos que un empleado o un socio quiere reunirse contigo para comer mañana, y tú ya tienes planes, así que automáticamente respondes con un “no”. Ante de rechazar la propuesta, consulta tu calendario. ¿Tienes espacio el próximo jueves? Si sí, ofrece esa alternativa. O mejor aún, comparte tu calendario con la gente para que puedan conocer tu disponibilidad.

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