La cultura de paz ha entrado a cotizar en el plano educativo

La oferta educativa contemporánea debe apostar por programas basados en la cultura de paz y no violencia, como una necesidad y una oportunidad de crecimiento.
La cultura de paz ha entrado a cotizar en el plano educativo
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La publicidad de oferta educativa no ha cambiado mucho en los últimos cuarenta años. Misma historia, mismo anuncio, mismos niños y niñas encantadoras, felices, contentos, conviviendo en instalaciones escolares maravillosas y con una misma promesa: ser la mejor opción académica. Toda publicidad y promoción es válida en el mercado educativo, pero como mamá o papá, como director o directora, te has preguntado “¿Qué puedo cambiar o qué me puede ofrecer una institución educativa para macar una diferencia?”

Escuelas y colegios particulares invierten considerables sumas de dinero en publicidad, redes sociales, páginas electrónicas, medios de comunicación masivos, posicionamientos, entre otras muchas formas de promoción. Todo ello con el objeto de captar nuevos clientes y alumnos. Sin embargo, seguramente no has encontrado una oferta escolar que te garantice el cuidado integral y protección de los derechos humanos de tus hijos o hijas, ¿cierto?

Imagen: Kat J vía Unsplash

En general, dentro del presupuesto de los colegios difícilmente existe un rubro destinado a invertir en la implementación de compliance programs o programas de cumplimiento normativo sobre deberes de cuidado y protección de los derechos humanos de los niños, niñas y adolescentes. Esto se debe a que la adopción de programas de cumplimiento normativo en los derechos de tus hijas y mis hijos aparentemente no resulta parte del negocio, ni tampoco necesarios en cuanto a su implementación. Esto se da por dos significativas razones: las escuelas afirman no contar con programas de esta naturaleza, por tener todo bajo control sobre el cuidado de los estudiantes. Y por otra parte, algunas escuelas, si bien no lo expresan, es claro que no adoptan o cuentan con programas de prevención (al menos en este tiempo), hasta en tanto la Autoridad Educativa no exija este tipo de medidas de prevención y protección de los niños dentro de las instituciones privadas. 

Puedes encontrar publicaciones que circulan a través de medios masivos impresos y electrónicos con referencias que muestran las diez, veinte o cincuenta mejores escuelas de una zona determinada. Sin embargo, la publicación de las citadas “mejores escuelas” jamás te ha mostrado u ofrecido alguna garantía sobre deberes de cuidado o programas preventivos de violencia escolar

Debemos reconocer que la escuela que elegimos para nuestros hijos resulta el agente más importante que nos apoya en la educación, pero hoy día es difícil imaginar una educación de calidad sino se ofrece de forma integral garantizando el cuidado y protección de niños y adolescentes. Esto quiere decir que, se pronostica que frente a una sociedad que resulta cada vez más contenciosa, las familias a corto plazo exigiremos programas que cumplan con los deberes de cuidado, puesto que - frente a las cifras reveladas por la OCDE-, encontramos que siete de cada diez alumnos en nuestro país sufren violencia escolar. 

Estas cifras son tan elevadas que no es difícil pensar que mientras tú lees esta nota, en la escuela de tus hijas o mis hijos, existe un niño o una niña pasando por un lamentable evento de acoso escolar.

La cultura de paz 

De acuerdo con la UNESCO, la cultura de paz se desarrolla por medio de una educación de calidad, inclusiva, que fomenta precisamente la paz, los derechos humanos, la tolerancia, el entendimiento intercultural, la democracia, la no violencia y el respeto.

¿Cómo exigirla o cómo implementarla? Adoptar medidas, programas de cumplimiento normativo o de prevención de violencia escolar sobre la base de la cultura de paz no es una tarea sencilla ni rápida, pero sí efectiva a largo plazo. Así nos lo muestran algunos programas de prevención, particularmente de prevención del acoso escolar como el modelo KIVA de Finlandia, el método de Anatole Pikas de España, o el programa del sueco Dan Olweus (Olweus Bullying Prevention Program). También existe una variedad de herramientas y mecanismos de prevención existentes en nuestro país que se sustentan sobre la inclusión, tolerancia, respeto, democracia y no violencia. 

Solicitar la adopción de este tipo de medidas, programas y creer que podemos lograr una cultura de paz por todas y todos los que formamos la comunidad escolar sin duda sumará una serie de ventajas que definirán y distinguirán a estas escuelas, de aquellas y aquellos colegios que pretenden combatir la violencia escolar a través de los primitivos métodos de disciplina reactiva (castigos, expulsiones y sanciones), o aquellos centros educativos que muestran indiferencia frente al bullying

Pero ¿qué piensan Sofía y Santiago de todo esto? 

La implementación o solicitud a la que me he referido no solo enciende el botón de alerta de mamás y papás para pedir el acogimiento de una cultura de paz en las escuelas, también son los niños, niñas y adolescentes quienes necesitan ser escuchados para conocer qué opinan sobre la creación de espacios seguros para lograr una convivencia pacífica.

La profesora Guillén, una mujer mucho muy querida y respetada por su alumnado, preguntó en clase la opinión que merecía la implementación de programas que salvaguardaran los derechos humanos de estudiantes adolescentes. Te sorprendería la serie de maravillosas respuestas que fueron recogidas por la profesora, respecto de las cuales aquí te comparto dos de las que me parecieron las más importantes y demostrativas de la necesidad de la que he hablado líneas antes:

  • “De contar con un programa que proteja mis derechos humanos, me sentiré segura y sabré que la escuela está pensando en mí, como persona”, Sofía. 
  •  “Con un programa de protección de mis derechos, el acosador pensará dos veces antes de acosar a un compañero o acosarme a mí”, Santiago. 

Ventaja competitiva

Apostar por esta tendencia en la educación basada en la cultura de paz, resultará una ventaja competitiva que parece no haberse visualizado por la mayoría de las escuelas privadas, pues reitero, directivos escolares no han observado que garantizar el cuidado de los menores, corresponde a una ventaja-demanda que buscamos mamás y papás actualmente para nuestros hijos e hijas, pero que poco se ofrece o muy pocas instituciones prometen.

De manera que, en el momento en el que las escuelas volteen a ver una de las necesidades más importantes y preocupaciones de sus consumidores (familias), y adopten sistemas de educación basados en todo lo que engloba las tantas veces mencionada Ccultura de paz, se pronostica una valiosa oportunidad para posicionarse como una escuela innovadora y sobresaliente. Además, se predice la captación de nuevos alumnos y alumnas.

Ganar, ganar

Estando protegida la integridad y derechos humanos de alumnos y alumnas, se encontrará también protegido el patrimonio de dichas instituciones educativas, afirmación que parte de la siguiente base: un centro educativo que se encuentre preparado, capacitado y actualizado en temas de prevención escolar y no violencia, indudablemente que contará y generará muchos elementos para defender los derechos de los niños, niñas y adolescentes, y defenderse también frente a una contingente demanda que pudiera formularse contra la propia escuela por eventos de violencia, donde la indemnización mínima es del 5% de sus ingresos totales.

Un colegio que pretenda posicionarse dentro del mercado educativo debe cambiar y apostar por la inversión de programas, políticas o doctrinas novedosas y progresistas basadas en la cultura de paz, de no violencia, educación pacífica, inclusiva y humanista, y quien no cuente con este tipo de mejorías, evidentemente que se encontrará fuera de la competencia educativa y en un contingente riesgo en caso de un evento de violencia escolar.

Imagen: Depositphotos.com

Mientras directores y directoras no adviertan que educar bajo la cultura de paz resulta una ventaja competitiva, seguiremos recibiendo y encontrando anuncios de escuelas y colegios ofreciéndonos altos niveles académicos, atractivas instalaciones, espacios deportivos, alianzas con universidades, dos o tres idiomas, entre otros servicios (todos válidos), acompañados de la muy trillada frase “este colegio es la mejor opción para tus hijos”.

Que ocurra a corto plazo, que las escuelas de nuestros niños, niñas y adolescentes consideren que como papás y mamás otorgaremos gran valor a aquellas instituciones que cuenten con programas de cumplimiento normativo sobre la base de la cultura de paz, y en ese tiempo es mucho muy probable que las familias compartiremos y recomendaremos a aquella escuela que se encuentra posicionada entre las mejores, pero gracias a la implementación de estrategias de prevención de la violencia escolar y no por anuncios pagados, por el simple hecho de que (claro) buscamos una educación de calidad, pero en un entorno seguro en el que nuestras hijas e hijos se encuentren protegidos frente a la creciente violencia que se vive dentro de las escuelas.

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