El ascenso y caída de la carrera de Elizabeth Holmes, fundadora de Theranos

La mujer que irá a juicio por fraude masivo en julio de 2020.
El ascenso y caída de la carrera de Elizabeth Holmes, fundadora de Theranos
Crédito: Reuters/Stephen Lam via BI

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En 2014, la startup Theranos, encargada de realizar exámenes sanguíneos, y su fundadora, Elizath Holmes, estaban en la cima del mundo. 

En aquel entonces, Theranos era una idea revolucionaria creada por una mujer que muchos consideraban una genio, e incluso llegaron a referirse a ella como la versión femenina de Steve Jobs. Holmes era la primer mujer billonaria que había hecho una fortuna por sí misma, y Theranos una de las startups unicornio de Silicon Valley, valorada en aproximadamente $9 mil millones de dólares. 

Pero poco tiempo después, todo se vino abajo. 

Las deficiencias e imprecisiones de Theranos fueron expuestas, junto con el papel de Holmes, quien se encargó de ocultarlo todo. Holmes fue expulsada como CEO de la compañía y acusada de “fraude masivo”, mientras que Theranos fue obligada a cerrar sus laboratorios y centros de trabajo. 

A pesar de que existe la posibilidad de que Holmes pase hasta 20 años en prisión. La emprendedora logró comprometerse— y casarse — con el heredero hotelero Billy Evans, mientras espera que comience su juicio. 

Así fue como Holmes pasó de ser una niña precoz, a una ambiciosa joven que abandonó la universidad de Stanford, para convertirse en la fundadora de una startup acusada fraude:

Elizabeth Holmes nació el 3 de febrero de 1984, en Washington D.C. Su madre, Noel, trabajaba en el Congreso, y su padre, Christian Holmes, trabajó para Enron, antes de unirse a agencias gubernamentales como USAID. 

Cuando Holmes era pequeña su familia dejo Washington D.C. para mudarse a Houston. 

A los 7 años, Holmes intentó crear su propia máquina del tiempo, llenando un cuaderno entero con detallados dibujos de ingeniería. A los 9 años les dijo a sus familiares que de grande quería ser billonaria, “lo decía con mucha seriedad y determinación”, recuerdan. 

Desde pequeña Holmes era muy competitiva. Le gustaba jugar Monopoly con su hermano menor y su primo, y si ella iba ganando, insistía en acabar el juego. Pero si era ella la que iba perdiendo, abandonaba la partida. 

Fue en la preparatoria cuando Holmes desarrollo su ética laboral, en esta época era común que se quedara trabajando hasta tarde, lo que la llevó a convertirse en una alumna estrella e incluso a comenzar su propio negocio: vendía C++ compliers, un software que traduce códigos de computación para escuelas chinas. 

Holmes comenzó a tomar clases de Mandarín, y cuando iba a la mitad de la preparatoria, logró ser aceptada en el programa de verano de la Universidad de Stanford, el cual culminaba con un viaje a Beijing. 

Foto: Shutterstock

Inspirada por su bisabuelo, el cirujano Christian Holmes, Elizabeth dijo que quería estudiar medicina, pero su miedo a las agujas la obligó a abandonar el sueño. Más tarde afirmaría que fue precisamente esto, lo que la llevó a fundar Theranos. 

Holmes estudió ingeniería química en la universidad de Stanford. En su primer año se convirtió en presidenta escolar, honor que venía acompañado de una remuneración de $3,000 dólares para ser utilizados en un proyecto de investigación. 

Holmes pasó el verano de su primer año trabajando como becaria en el Instituto Genome, en Singapur. Que hablara mandarín, jugó un rol importante en su contratación. 

En su segundo año, Holmes fue con Channing Robertson, uno de sus profesores, y le dijo: “Empecemos una compañía”. Él le dio su bendición y ella fundó Real-Time Cures, compañía que después se convertiría en Theranos. Debido a un dedazo, los cheques de los primeros empleados decían “Real-Time Curses”, lo que se traduce como “Maldiciones en Tiempo Real”. 

Poco tiempo después, Holmes llenó el formato para patentar “Medical device for analyte monitoring drug delivery”, un gadget que administra medicamento, monitorea la sangre de los pacientes, y ajusta la dosis necesaria. 

El modelo de negocio de Theranos estaba basado en la idea de que podía hacer exámenes sanguíneos utilizando tecnología propia, la que solo requería un pinchazo en el dedo y una pequeña muestra de sangre. Holmes dijo que los tests serían capaces de detectar condiciones medicas como el cáncer y altos niveles de colesterol. 

Foto: Jeff Chiu/AP

Holmes comenzó a recaudar fondos de inversionistas como Larry Ellison, fundador de Oracle y Tim Draper, el padre de una amiga de su infancia, y fundador de la firma Draper Fisher Jurvetson. Theranos consiguió más de $700 millones de dólares para comenzar, y actualmente, Draper sigue defendiendo a Holmes. 

Holmes tomó el dinero de los inversionistas bajo la condición de que no podía revelarles cómo funcionaba la tecnología de Theranos. Además, ella tenía la última palabra en todo lo referente a la compañía. 

La obsesión por mantener todo en secreto, jugaba un rol muy importante en Theranos. Durante la primera década que pasó Holmes construyendo su negocio, Theranos operó con cautela. Incluso llevó a la corte a tres ex empleados de la compañía, asegurando que habían hecho mal uso de sus secretos comerciales. 

La manera en la que Holmes pretendía liderar su compañía, estaba influenciada por uno de sus héroes de Silicon Valley: el ex CEO de Apple, Steve Jobs. Holmes comenzó a usar cuellos de tortuga negros como Jobs, decoró su oficina con sus muebles favoritos, y al igual que Jobs, nunca tomó vacaciones. 

Incluso se cree que la peculiar y grave voz de Holmes, es parte de la imagen que se creó para encajar en el predominantemente masculino mundo de los negocios. En el podcast titulado “The Dropout” de ABC, un ex empleado de Theranos comentó que en algunas ocasiones la CEO se salía de su personaje, especialmente cuando bebía, y hablaba con una voz más aguda.

Foto: Justin Sullivan/Getty Images

Holmes era una jefa demandante, y quería que sus empleados trabajaran tan duro como ella. Hacía que su asistente rastreara todos los días la llegada y la salida de sus trabajadores. Para motivar a sus empleados a trabajar más tiempo, comenzó a dar cenas en la oficina a las 8:00 pm. 

Más información sobre lo que pasaba dentro de Theranos, fue revelada gracias a algunos videos que se filtraron y fueron presentados en el documental de HBO “The Inventor: Out of Blood in Silicon Valley.” El footage de más de 100 horas muestra a Holmes caminando en la oficina, fiestas de la compañía, discursos de Holmes y Balwani, y a Holmes bailando “U Can’t Touch This” de MC Hammer. 

A los 19 años, poco tiempo después de que abandonará Stanford, Holmes comenzó a salir con Sunni Balwani, presidente y COO de Theranos, quien era 20 años mayor que ella. Se conocieron en el tercer año en el que Holmes participó en el programa de mandarín de Stanford, un verano antes de que ella comenzara la universidad. Cuando Holmes sufría bullying por parte de otros alumnos, Balwani acudía a su rescate 

A pesar de tener muy poca experiencia, Balwani se convirtió en la mano derecha de Holmes en Theranos. Se dice que él mismo era un bully y frecuentemente rastreaba los pasos de sus empleados. Holmes y Balwani terminaron su relación en la primavera de 2016, cuando ella lo sacó de la compañía. 

Sunny Balwani pictured in January 2019. Foto: Justin Sullivan/Getty Images

En 2008, el consejo de Theranos, decidió quitarle a Holmes el puesto de CEO y poner en su lugar a alguien con más experiencia. Pero durante una junta que duró más de dos horas, Holmes logró convencer a los miembros del consejo, y quedarse a cargo de su compañía. 

Conforme Theranos arrasaba con el dinero de los inversionistas, Holmes se convirtió en una figura mediática, aclamada en el mundo de la tecnología. Apareció en la portada de Fortune y Forbes, dio una TED Talk, y participó en paneles con Bill Clinton y Jack Ma de Alibaba. 

En poco tiempo Theranos comenzó a ganar socios. Capital Blue Cross y Cleveland Clinic ofrecerían exámenes de Theranos a sus pacientes, y Walgreens hizo un trato para abrir Theranos testing centers en sus tiendas. Theranos también se alió en secreto con Safeway por $350 millones de dólares. 

En 2011, Holmes contrató a Christian, su hermano menor, a pesar de que no contaba con conocimientos médicos ni científicos. Christian Holmes pasó sus primeros días en Theranos leyendo sitios deportivos y contratando a miembros de su fraternidad en la Universidad de Duke. La gente apodó a Christian y a su equipo como “the Frat Pack” y los “Therabros.” 

Elizabeth Holmes and her brother, Christian. Foto: Andrew Harrer/Bloomberg via Getty Images

Holmes se convirtió en la mujer billonaria más joven del mundo, con una fortuna estimada en $4.5 mil millones de dólares. 

Holmes estaba obsesionada con la seguridad en Theranos. Le pedía a todas las personas que visitaban la compañía firmar un acuerdo de confidencialidad antes de entrar al edificio, y tenía guardias de seguridad que acompañaban a los visitantes a todos lados — incluso al baño. 

Holmes contrató guardaespaldas para que la llevaran a todos lados en un Audi negro. Su apodo era “Aguila Uno,” y las ventanas de su oficina estaban blindadas. 

Durante ese tiempo, comenzaron a surgir preguntas sobre la tecnología de Theranos. Ian Gibbons — científico jefe en Theranos y uno de los primeros empleados de la compañía — advirtió a Holmes sobre las fallas en la tecnología, y le dijo que los exámenes no estaban listos para salir al mercado. Mientras tanto, científicos externos, expresaron sus dudas y preocupaciones sobre el método. 

En agosto de 2015, la FDA (Administración de Alimentos y Medicamentos, por sus siglas en inglés), comenzó a investigar Theranos, y reguladores gubernamentales, encargados de supervisar laboratorios, encontraron “graves fallas” en los exámenes que Theranos estaba realizando a sus pacientes. 

Para octubre de 2015, John Carreyrou del Wall Street Journal, publicó su investigación sobre los problemas en la tecnología de Theranos. Con el reportaje de Carreyrou comenzó la caída de la compañía. 

Carreyrou descubrió que Edison, la máquina de Theranos para examinar sangre, no podía dar datos precisos, por lo que Theranos estaba realizando sus pruebas en las mismas máquinas que utilizan las demás compañías encargadas de hacer exámenes sanguíneos. 

Foto: Carlos Osorio/AP

Holmes apareció en el programa Mad Money de CNBC poco tiempo después de que el Wall Street Journal publicara su historia. “Esto es lo que pasa cuando trabajas para hacer un cambio, primero piensan que estás loca, después luchan contra ti, y cuando menos te lo esperas has cambiado al mundo,” dijo Holmes. 

En julio de 2016, a Holmes se le prohibió la entrada a la industria de los laboratorios por dos años. Para octubre, Theranos había cerrado operaciones en sus laboratorios y centros de bienestar. 

En marzo de 2018, Theranos, Holmes y Balwani fueron acusados de “fraude masivo.” Holmes accedió a ceder el control financiero de la compañía, pagar una multa de $500,000 dólares, y regresar 18.9 millones en acciones de Theranos. Por los próximos 10 años, no podrá ser directora ni ejecutiva de ninguna empresa de capital abierto. 

A pesar de los cargos en su contra, se le permitió permanecer como CEO de Theranos, ya que se trataba de una compañía privada. Para ese entonces, la compañía estaba colgando de un hilo, y Holmes pidió más dinero a los inversionistas para salvar Theranos. “En la situación en la que nos encontramos, esto no es algo fácil de pedir,” escribió. 

Foto: Kimberly White/Getty Images for Fortune

En los últimos días de Theranos, Holmes adoptó un husky siberiano llamado Balto, al que llevaba a la oficina todos los días. El cachorro no estaba entrenado y hacía sus necesidades dentro de la compañía, incluso durante reuniones importantes. 

En junio de 2018, Theranos anunció que Holmes ya no sería la CEO de la compañía. Ese mismo día, el Departamento de Justicia, anunció que Holmes y Balwani eran acusados de fraude y conspiración. 

Theranos mandó un correo a los inversionistas en septiembre de 2018, anunciando el cierre de la compañía. Theranos dijo que pasaría los próximos meses pagando deudas a sus acreedores con los recursos que le quedaban.

Cuando todo indicaba que el fin de Theranos estaba cerca, Holmes hizo una aparición pública del lado de William “Billy” Evans, un heredero hotelero de California de 27 años. Se dice que se conocieron en 2017, y fueron vistos juntos por primera vez en el festival de Burning Man, en el desierto de Nevada. 

Se rumora que Holmes usa el anillo de graduación de Evans como dije en una cadena y la pareja ha publicado varias fotos profesando su amor, en una cuenta privada de Instagram. Se dice que la decisión de Evans de casarse con Holmes dejo asombrados a sus padres. 

No se sabe cuál es la actual residencia de Holmes y Evans, pero hasta abril de 2019 vivían en un departamento de San Francisco que rentaban por $5,000 dólares al mes. El departamento estaba a tan solo una cuadras de Lombard Street, una de las principales atracciones turísticas de la ciudad. 

Más tarde se reportó que Holmes y Evans se comprometieron a inicios de 2019 y contrajeron matrimonio en una ceremonia secreta, en junio del mismo año. De acuerdo a Vanity Fair, los ex empleados de Theranos no fueron invitados a la boda. 

Holmes y Balwani se presentarán en la corte este año. Un juez de California determinó que el juicio federal de Holmes y Balwani debe comenzar en agosto de 2020. 

En caso de ser declarados culpables, Holmes y Balwani podrían pasar hasta 20 años en prisión, y tendrían que pagar una multa de hasta $2.7 millones de dólares. 

Foto: Justin Silva/Getty, Stephen Lam/Reuters, Business Insider

Además de este caso, Holmes también está involucrada en varias demandas civiles, incluida una en Arizona que fue levantada por varios ex pacientes de Theranos. A finales de 2019, los abogados de este caso, dijeron que no se les ha pagado en más de un año, y pidieron ser retirados del equipo legal de Holmes.

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