De esta manera las mujeres de países en desarrollo pueden aprovechar el comercio electrónico

El gobierno, el sector privado, los programas de ayuda y la sociedad civil deben unirse para garantizar el acceso digital de las mujeres.
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Crédito: depositphotos.com

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Dolphine Kylignoza es una diseñadora ugandesa que vende coloridos vestidos, tops y ropa de hombre en varias tiendas que dirige en Kampala. Sin embargo, ahora también ofrece sus productos a personas de todo el mundo a través de su portal web. Ella no hubiera logrado entrar al comercio electrónico sin mentorización y capacitación. 

El comercio solía consistir en el intercambio de bienes por dinero, donde un cliente visitaba físicamente una tienda, elegía entre una variedad de selecciones y pagaba una cantidad específica. Ahora, sin duda alguna, esa presencia física es cada vez más innecesaria con el surgimiento y la creciente consolidación del comercio electrónico, que ofrece más oportunidades para que empresas de todo el mundo, como Kyaligonza, vendan en cualquier momento del día o de la noche.

Para las microempresas y las pequeñas y medianas empresas (MiPymes) propiedad de mujeres, especialmente las de los países menos adelantados (PMA), el potencial de beneficio es aún mayor. ¿Por qué motivo? Porque los espacios digitales deberían proporcionar a hombres y mujeres las mismas oportunidades. Asimismo, habida cuenta de las barreras culturales existentes en algunas sociedades que exigen que las mujeres se queden en casa, el comercio electrónico ofrece a las mujeres la libertad de trabajar desde casa mientras amplían su negocio.

¿Cómo pueden las mujeres de los PMA aprovechar esto? ¿Están en condiciones de cosechar los beneficios que ofrece el comercio electrónico? ¿Qué necesitan para tener éxito?

La principal razón entre las mujeres para no usar Internet es la falta de conocimientos Imagen: Webfoundation.org

La brecha de conectividad femenina

Si bien existe un potencial significativo de crecimiento para las empresas electrónicas en los PMA, el entorno de muchos de estos países no es propicio para que estas empresas se desarrollen y prosperen, y esto es especialmente cierto para las MiPyme propiedad de mujeres.

El primer requisito fundamental para un negocio electrónico es el acceso a Internet. Los datos de la UIT demuestran que una de cada siete mujeres en los PMA usa Internet, en comparación con uno de cada cinco hombres. Además, la mayoría de las transacciones de comercio electrónico se realizan por teléfono, y los estudios muestran que todavía hay una brecha en la conectividad femenina. Aunque la conciencia de Internet móvil está creciendo en la mayoría de los mercados, sigue siendo claramente inferior en el caso de las mujeres con respecto a los hombres. Una vez en línea, las mujeres tienen entre un 30 % y un 50 % menos de probabilidades que los hombres de usar Internet para aumentar sus ingresos o participar en la vida pública.

Las MiPymes en el espacio de comercio electrónico se enfrentan a desafíos básicos de infraestructura como establecer cadenas de suministro funcionales y una logística confiable. Los estudios de preparación para el comercio electrónico realizados por la UNCTAD revelan deficiencias en diversas áreas, como estrategias y políticas para el desarrollo del comercio electrónico, pagos, marcos legales y normativos y acceso a financiación, entre otros. Solo 14 de los 47 PMA tienen legislación para la protección del consumidor en línea. En el caso de las mujeres, estos retos se acentúan debido a las limitaciones que sufren, como el acceso a las finanzas y las habilidades y las barreras culturales.

Para garantizar que nadie se quede atrás en este espacio, los gobiernos, el sector privado, los programas de ayuda para el comercio, como el Marco Integrado Mejorado (MIM) y la sociedad civil, desempeñan funciones complementarias. Es necesario priorizar las siguientes acciones, algunas de ellas aceleradas en vista de la rápida tasa de cambio de la tecnología.

Proporción de hombres y mujeres que usan Internet en todo el mundo. Imagen: ITU.int

Camboya lidera el camino en política

El espacio político es el ámbito donde se necesita un cambio más importante. Los gobiernos de los PMA deben mejorar y actualizar los marcos legislativos y reglamentarios que abarcan la protección del consumidor, la seguridad privada de las transacciones, las TIC y las infraestructuras de pago. El MIM apoya actualmente a nueve países para llevar a cabo evaluaciones de preparación (eT Ready) para el comercio electrónico, un proceso que permite a los países priorizar las acciones necesarias para aprovechar el potencial del comercio electrónico. Esto es especialmente importante si tenemos en cuenta que apenas el 1 % de toda la ayuda para el comercio se asigna a soluciones TIC.

Camboya fue uno de los primeros países en someterse a una Evaluación de preparación para el comercio electrónico en 2017, y ha estado utilizando el análisis para guiar sus esfuerzos de comercio digital. El Ministerio de Comercio elaboró las recomendaciones de la evaluación y ha trabajado para ajustarlas mejor a las prioridades de los donantes. El estudio sentó las bases de capítulos sobre comercio electrónico y TIC en la Actualización de la Estrategia de Integración Comercial Camboya para 2019-2023 lanzada recientemente. Sobre la base de esto, el MIM está apoyando actualmente a Camboya para desarrollar un ecosistema de comercio electrónico sólido y un mercado gestionado y de propiedad de Camboya. Este apoyo está especialmente dirigido a empresas propiedad de mujeres y MIPYMES provinciales para abordar los obstáculos identificados y hacer crecer sus negocios en línea.

Capacidades para el futuro

La capacidad es crítica para empoderar a las MiPyme a fin de que prosperen en el espacio de comercio electrónico. Las empresarias digitales potenciales en los PMA no pueden poner en marcha las empresas a menos que tengan las capacidades necesarias. ¿Pero qué capacidades necesitan?

Es esencial identificar primero esas necesidades y luego proporcionar la capacitación en consecuencia. El MIM está trabajando no solo para identificar y mejorar las capacidades de los empresarios, sino también para ofrecer a los gobiernos de los PMA lo que necesitan para garantizar que puedan formular y ejecutar políticas que creen un entorno adaptado al comercio electrónico.

En el sur de Asia, el MIM ha unido fuerzas con UNESCAP para desarrollar la capacidad de las mujeres empresarias para unirse a las plataformas de comercio electrónico a fin de impulsar sus exportaciones comerciales y participar en las cadenas de suministro locales, regionales y mundiales. De manera similar, en Gambia, la iniciativa SheTrades del Centro de Comercio Internacional está brindando capacitación individual a empresarios en el sector de la moda, para que puedan dirigirse a clientes internacionales en línea.

El ofrecimiento de oportunidades de coaching y mentorización a los emprendedores para que tengan el conocimiento y la experiencia que necesitan para tener éxito ha permitido a las emprendedoras hacer crecer sus negocios en el espacio digital.

En Uganda, los jóvenes emprendedores de la moda están comercializando sus productos fuera del país a través de redes sociales como Facebook, Instagram y Pinterest. Kyaligonza es una de las personas que recibió mentorización y capacitación, y ha abierto una tienda de ropa virtual además de sus tiendas en Kampala. A su vez, ha transmitido su conocimiento a los jóvenes diseñadores de moda que trabajan con ella, lo que les permite satisfacer la demanda en línea de ropa y telas africanas. En consecuencia, posee clientes internacionales que hacen pedidos virtualmente, pagan directamente a través de sus teléfonos utilizando WorldRemit y otras plataformas y reciben sus productos a través de correos internacionales. Su base de clientes internacionales está creciendo exponencialmente.

El comercio electrónico debe considerarse una de las fuerzas impulsoras del empoderamiento económico de las mujeres. Asegurémonos de posibilitarlo.

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