La vida on demand, la verdadera oportunidad de los emprendedores detrás de la crisis

Hoy un bien o un servicio tiene valor solamente si se puede compartir, pasar de mano en mano, reutilizar, reciclar y alquilar. ¿Estás listo para emprender en esta nueva economía?
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Hasta apenas el año pasado, las reglas en la economía estaban dadas por el consumo. Y este, a su vez, tenía una gran máxima: o se compraba o no se tenía. La mentalidad era poseer, ser propietario era sinónimo de estatus. Todo lo que estaba dentro de ese esquema tan básico y simple, pero a la vez restrictivo y dominante por lo que dejaba afuera a muchas personas, hoy se volvió viejo y obsoleto.

En esta época de crisis se instala en los países un nuevo ecosistema, una nueva economía que comienza a definir sus reglas, sus valores y sus modos. Que encuentra en la digitalización un vehículo para regular este problema, parte de una premisa y de una conciencia social que le pone fin a una cultura de siglos: la propiedad ya no es un objetivo deseable. Todo lo contrario. Un bien o un servicio tiene valor hoy si se puede compartir, pasar de mano en mano, reutilizar, reciclar y alquilar.

Rentar una oficina para empezar una empresa o startup, alquilar un auto el fin de semana en vez de pagar el mantenimiento todo el año, un vestido, muebles, herramientas, cualquier forma de intercambio es bienvenida. Esta nueva modalidad expande la frontera de las posibilidades en el emprendimiento, lo que antes era privilegio para pocos se vuelve accesible hoy para muchos.

Quizá lo más interesante de este fenómeno es que, si bien las opciones se multiplican, este nuevo estilo impone el no consumo como valor supremo y enaltece dos palabras que hoy en día no tienen buena fama en México: "austeridad" y “frugalidad".

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Consumidores responsables

En las crisis siempre hay una gran ganadora. Que es, a su vez, uno de los móviles detrás de este fenómeno: la ecología. La naturaleza regresa de las aguas de la periferia al centro. Por la naturaleza se recicla en las casas, se composta, se hace y no se compra, se arregla. Cada decisión de compra, que hasta hace muy poco se hacía de manera automática, sin medir el daño al medio ambiente, sin considerar el tiempo de uso, hoy se somete a una minuciosa reflexión. Porque el consumo de la ropa se compara con el impacto en la huella de carbono que produce manejar un auto durante 80 kilómetros, porque el daño que provoca el uso de pañales desechables es irreversible. Cada decisión tiene un impacto y no podemos estar ajenos a ello.

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¿Quiénes están detrás de esta revolución? Sin duda, la generación de emprendedores centennials y millennials. Ellos son los grandes actores de esta transformación, quienes marcan el pulso, los que se movilizan contra el consumo, desafían multinacionales. Son ellos quienes desde Instagram pueden poner en peligro una campaña que promueve la venta de alimentos procesados con una inversión millonaria. Quienes incentivan a las empresas donde trabajan a adoptar la categoría de empresas B, que se les diga basta a las botellas de plástico, quienes imponen el champú sólido en barra, y en vez de ir a una tienda fast fashion eligen aquella pequeña de barrio, o las de alquiler de indumentaria.

Nuevo camino emprendedor

El trayecto del emprendedor es complejo. Requiere no solo conciencia social sino una nueva forma de colaborar con los grandes corporativos, para que la transformación digital pueda ser real. Pero por necesidad, por convencimiento o por presión desde la base, las grandes empresas ya están adoptando nuevas modalidades.

Hay gigantes como IKEA que alquilan sus muebles, o marcas como Banana Republic que tienen un sistema de membresía que permite retirar prendas y devolverlas después.

Esta es una crisis que recién comienza y que obliga a repensara los emprendedores en cada acción y su impacto. Impone nuevas reglas de negocio y que apela fundamentalmente el origen de los bienes y productos. Se deja una pregunta fundamental: ¿qué es la propiedad? Si durante el siglo XX fue un objetivo, hoy, en esta nueva economía colaborativa, queda relegada.

¿Qué clase de negocios empreder en esta nueva economía? Prácticaente cualquier activo se puede convertir en econommía circular: restaurantes, fashion, movilidad, renta de activos fijos, el sector inmobiliario, entre otros.

Son, somos, seremos usuarios on demand y no dueños. Si duda, los emprendedores tendremos más oportunidades que nunca en la historia de la humanidad.

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