¿Usar nanotecnología para regenerar las tierras? Este emprendedor mexicano lo está logrando

Kol México es una empresa mexicana con una patente internacional que ayuda a restablecer la tierra y tener cosechas libres de agrotóxicos.
¿Usar nanotecnología para regenerar las tierras? Este emprendedor mexicano lo está logrando
Crédito: Depositphotos.com

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A los 15 años, Horacio Gallegos trabajaba en la empresa familiar maquilando piezas de plástico para bicicletas, pero cuando llegaron los productos chinos con precios desleales, él y su familia se metieron al negocio de la publicidad. 

En 2008 fueron pioneros en circular camionetas con vallas móviles para anunciar productos o servicios en pantallas LED y multimedia. Sus clientes eran Walmart, Banamex, Disney y el gobierno. 

El negocio sigue funcionando, pero desde hace 10 años Horacio se metió de lleno a estudiar el desarrollo del campo. Hoy encabeza Kol México, empresa con la que está elaborando productos para regenerar la tierra y tener cosechas libres de agrotóxicos. 

Aunque este emprendedor es administrador de empresas y no agrónomo, ha obtenido resultados con tesón, paciencia y muchas horas de investigación. La muestra es que ya logró la patente internacional de su producto nombrado Bioagrum, un biorregenerador que da nutrición al suelo de forma natural. 

Bioagrum está patentado por la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) y por el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI). También está validado por la Secretaría de Desarrollo Agropecuario de Hidalgo, el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMyT) y MasAgro, programa de modernización sustentable de la agricultura. 

Horacio Gallegos, CEO de KOL México. Foto: Isaac Alcalá Nácar

“Viajé por la República (Mexicana), además de Estados Unidos y Europa, para conocer tecnologías aplicadas al campo, hasta que un día estaba preparado y me senté a redactar la patente con todo un cúmulo de información y casi seis años de pruebas”, expresa Horacio, quien no escatimó en contratar al despacho de patentes TMI Abogados y a Servicios Administrativos Integrales para trabajar en el modelo de negocios.  

Sobre la relevancia de Kol, Gerardo Herrera, especialista en sustentabilidad por la Universidad del Medio Ambiente, explica que empresas como esta son más que un proyecto sustentable. “Kol no solo regenera el suelo que está degradado y contaminado, sino que también restaura el tejido social, la familia alrededor del trabajo. Su innovación estriba en que en poco tiempo logra la fertilidad del campo y el rendimiento del cultivo. El proceso es la clave para potenciar un resultado”, explica.

Una fórmula potente 

Bioagrum es una fórmula de 95 biocomponentes.  Su gran diferenciador y por el que consiguieron la patente mundial es porque sus productos son 100% naturales. “Funciona porque usamos biotecnología y nanotecnología. Somos los primeros que pusimos en la mira una tecnología que contudentemente restaura la tierra, mejora la calidad de la cosecha y aumenta la producción”, asegura el CEO de Kol México. 

¿El mayor reto? Convencer a los productores de que esta tecnología funciona y que la prueben. Sin embargo, la demanda de información es mucha, porque los campesinos están ávidos de saber cómo recuperar sus tierras, cómo contrarrestar las plagas y cómo tener mejores prácticas agrícolas. 

Kol ha impactado cerca de 500 hectáreas en casi seis años. Ahora están en proceso de obtener su registro ante la Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios (Cofepris) para tener una tecnología que puedan exportar y comenzarán a  trabajar con Deloitte para incursión internacional. 

Desde siempre, Horacio ha pedido ayuda experta. Por eso se incubó y luego aceleró, y recomienda hacer uso de las herramientas que hagan crecer tu empresa. “Te vas a ahorrar años de trabajo, dinero y frustración.”

Por el momento, la venta ha sido uno a uno. Ya que un productor validó Bioagrum, buscan a otro. El producto todavía no tiene el registro de Cofepris y no es posible la venta en un establecimiento debido a que no lo permite la ley.

Llegar lejos 

Kol significa ‘campo’ en maya. En 2015 esta empresa comenzó con un producto y ahora tiene una línea de 10 para la preparación de suelos, control y prevención de plagas, fertilización, potenciador nutricional, entre otros. A la mayoría de los agrónomos les gusta invertir 2,500 pesos al año en estos rubros, pero entre mayor sea la inversión mayor será la cosecha. 

Una de las lecciones que aprendió Horacio y que considera clave de su crecimiento fue la de definir su estructura de costos desde el día uno. “Muchas veces piensas que es un buen negocio, pero hay muchos gastos que no contemplas. Arma un presupuesto y no te salgas de él para que realmente crezca tu proyecto. Si lo haces así estarás tranquilo y podrás enfocarte en otras cosas importantes”, explica. 

El primer año, las ventas anuales de Kol fueron de 310,000 pesos y en 2019 alcanzaron 2 millones de pesos. “Hemos tenido un avance interesante, pero no estamos satisfechos en lo absoluto. Queremos lanzarnos de una forma más contundente a tomar el mercado ahora que ya tenemos la patente y pudimos iniciar el trámite ante Cofepris.”

Horacio asegura que su oferta es integral y no necesita absolutamente nada de agrotóxicos para poder tener siembras de alta calidad y de alto valor nutricional. “El rendimiento en diferentes tipos de cultivo va desde 30% hasta 100% más de producción.”  

Ha tenido pláticas con gente de Colombia, Ecuador, Portugal, Perú y España que están interesados en distribuir su producto. “Estamos creando alianzas estratégicas para una expansión y que se conozca de manera masiva esta tecnología”. 

Actualmente, este emprendedor busca una inversión mínima de 3 millones de pesos para terminar de hacer los registros sanitarios y algunas certificaciones internacionales. También trabaja en una nueva reingeniería de su tecnología.

Lo que soñó hace una década es ya una realidad. Quería que todos comiéramos mejor y ese sueño hoy ya se empieza a materializar. Para Horacio, no hay cosa que no podamos lograr los mexicanos. “Claro que lleva su tiempo crear una empresa y madurarla, pero la pasión es la gasolina de emprendedor

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