La estrategia de negocios de Dwayne Johnson y Dany Garcia: ¡Piensa todo dos veces!

La roca y su socia Dany Garcia tienen una regla: "No estamos apegados al proceso. Solo estamos apegados al resultado."
La estrategia de negocios de Dwayne Johnson y Dany Garcia: ¡Piensa todo dos veces!
Crédito: Nigel Parry

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Entrepreneur Staff
Editor-in-Chief
15+ min read

“Hay un antes y un después” dice Dany Garcia.

Aquí está el antes. Es 1998 y en ese momento, Dwayne “La Roca” Johnson era un próspero luchador de la WWE. Garcia estaba a la mitad de su carrera en Merrill Lynch. Acaban de casarse y estaban cenando en un restaurante, platicando sobre el camino a seguir de Johnson. “Me estaba costando un poco de trabajo darle la vuelta a la esquina en términos de fama” recuerda Johnson, “porque por defecto soy más solitario y tranquilo. Y tampoco es que me pueda esconder”.

Seamos claros: No se puede esconder porque es enorme. Sus bíceps, antes y ahora, son del tamaño de una cabeza. La gente lo reconocía en los aeropuertos y armaba una escena. Así que sí, tenía fama, pero parecía un tanto caótica y descontrolada, y no lo estaba acercando a su objetivo. No quería sólo ser famoso, quería ser algo más grande que eso. Algo más significativo. Pero, ¿cómo?

Johnson y Garcia hablaban de esto en su mesa cuando se les acercó otra pareja. Ambos temblaban. “Perdonen” dijeron, “pero… ¿podrías darme tu autógrafo?”

Johnson no tenía ganas, así que, lentamente, fríamente, los miró y les dijo: “Seguro”, en un tono que más bien quería decir lo contrario.

Sus fans parecían arrepentidos. “Discúlpanos” dijeron.

“No, no, no, está bien” dijo Johnson.

Firmó su nombre en cualquier cosa y se los dio. La pareja se fue rápidamente.

Johnson volteó a ver a Garcia y sintió todo el peso de su horrible actitud. “Inmediatamente lo identificamos” dice. “Tuve la oportunidad de hacer sentir bien a esas personas, y en lugar de eso, se fueron sintiéndose mal, cuando en realidad, soy un maldito afortunado de que alguien se emocione de verme y venga a pedirme un autógrafo”.

Tanto Johnson como Garcia son personas analíticas. Les gusta descifrar las cosas, ver cómo A te lleva a B. Así que decidieron hacer un ejercicio. “El ejercicio fue: Pensemos en lo que pasa cuando, en medio de la cena, esta pareja levanta la mirada y ahí estoy. ¿Cómo será su conversación? El esposo dice ‘Mira, ahí está La Roca. Tengo que acercarme’. ‘No, no lo hagas’. ‘Sí, tengo que hacerlo’. Y se deciden y se acercan. Eso fue muy útil para nosotros” recuerda.

Hay un antes y un después, dice Garcia. Ese fue el antes. Y este es el después: En esa cena, en la que Johnson y García se preguntaban cómo construir su carrera, de repente les había llegado la respuesta. “Tenemos la oportunidad de hacer que la gente se sienta bien” dice Johnson. “Y eso es algo muy poderoso”.

Es algo muy poderoso para cualquiera, y todos lo tenemos. Cada marca tiene esta oportunidad. Johnson y Garcia lo sabían intuitivamente. En algún momento, a él le tocó vivir lo que llama “vida de circo”, viajando por todo Estados Unidos para participar en competencias de lucha en bazares, mercados y concesionarias de autos usados. El objetivo era darle un gran espectáculo a la gente, hacerlos sentir bien. Mientras tanto, Garcia es hija de inmigrantes cubanos, y su padre trabajaba en un taller de autos desde que tenía 16 y siempre estuvo agradecido con su nuevo país. Juntos, Johnson y Garcia, entendían el poder de la felicidad, pero en el ajetreo de la fama y la ansiedad de construir una carrera, lo habían perdido de vista.

Pero no más. Ahora lo veían. Y vieron que Johnson estaba en posición de hacerlo a gran escala. Porque una emoción como esta es mucho más grande que una sola persona, independientemente del tamaño de sus bíceps. Esto es lo que la gente quiere, más allá de un buen show de lucha libre, o de una buena película, o de cualquier cosa. La gente quiere una persona que pueda ofrecerles una experiencia. Quieren ser felices.

Pero hay algo que ni Garcia ni Johnson pudieron haber previsto en 1998. En este momento, no estaban totalmente preparados para entender la magnitud de la oportunidad. Aún no. Para hacerlo, tendrían que redefinir por completo su relación de socios. Porque ningún negocio cambia sin que sus líderes cambien.

Aquí un ejercicio que vale la pena hacer. Pregúntate: ¿Qué soy, en el fondo?

Somos vendedores, o contadores, o escritores, o inversionistas, o plomeros, o actores, o directores, pero en el fondo, en el núcleo o centro, nadie es eso. Eso es lo que hacemos. Si te defines por lo que haces, entonces te puedes descarrilar muy fácilmente. Puede que te identifiques como director de una empresa, pero tu trabajo podría desaparecer y entonces ya no serías un director de empresa, lo que implicaría que no eres nadie.

Así que busca más a fondo. ¿Qué te mueve? ¿Por qué aspiras a las cosas que aspiras? ¿Cuál es la pasión que, en el fondo, podría alimentar una docena de trabajos diferentes? Te daré un ejemplo. Yo solía pensar en mi mismo como reportero de un periódico, y luego como escritor de revistas, luego como editor… Y luego me di cuenta de que no, todas estas cosas son transitorias. Vienen y van. Así que, ¿cuál es mi centro? Este: Contar historias con mi propia voz. Puedo hacerlo aquí, en esta historia, o como editor de esta revista, pero también puedo hacerlo en un podcast o en cualquier lugar en el que pueda controlar la narrativa. Ese es mi centro, mi núcleo: Comunicar. Puede que tú, en el fondo, en tu centro, construyas. O resuelvas problemas. O generes un impacto en tu comunidad. 

Hoy, mi centro me ha llevado a un estudio de filmación en Atlanta, donde estoy contándole todo esto a Johnson y Garcia. Sobra decir que ya no están sentados en restaurantes descifrando qué van a hacer con sus carreras. Garcia es manager de La Roca, y son socios comerciales que administran un conjunto de intereses extenso y complicado. Por un lado, está Seven Bucks Companies, una compañía que produce películas, programas de televisión, marketing y proyectos de branding, que en 2019 generó $ 1.9 mil millones de dólares en taquilla. (Mientras platicamos, estamos sentados en la oficina de producción de uno de estos proyectos, una película para Netflix llamada Red Notice en la que actúa Johnson). También está The Garcia Companies, un holding que maneja inversiones en una gran variedad de marcas. (Garcia también es manager del actor Henry Cavill). Y claro, como resaltan muchas historias, Johnson logró el estatus del actor mejor pagado de Hollywood.

Pero yo quiero ir más allá de eso. Al centro. Les estoy contando mi experiencia como una forma elaborada de preguntarles la suya. ¿Qué eres, en el fondo? La pregunta es bastante complicada como para que la responda una sola persona, pero una relación comercial exitosa requiere de dos buenas respuestas, dos personas que se conocen tan bien que saben lo que las motiva, y cuyas misiones de vida son complementarias.

Lo analizan durante un momento. Garcia responde primero.

“Enfoque” dice. “Tengo un nivel increíble de enfoque intenso. Y la capacidad de interactuar con la experiencia completa que tengo enfrente”. Ella no sólo quiere contar una historia, dice. Quiere contar “la historia de la historia”, para entender el panorama más completo posible. Así que este es su centro: Escarba a profundidad mientras, simultáneamente, flota por encima.

Luego llega el turno de Johnson. Para responder, regresa a otro momento fundamental en su carrera, cuando finalmente descifró cuál era su centro. A principios de los 2000, estaba en la transición entre la lucha y el cine, y el camino era complicado. “El negocio que estábamos haciendo iba bien” dice. “Pero había algo más. Había otra cosa y aún no había identificado cuál era esa base de poder. Y finalmente sentí que, para identificarme, me di cuenta de que era importante no limitarme. Quería ser una autopista de 10 carriles que se acerca al mundo.”

Es una buena metáfora, así que sigamos con ella. Mucha gente aspira a tener un carril. Quieren ser dueños de ese carril, ir rapidísimo sobre él. Pero Johnson no. Él iba al volante sobre un carril cuando se dio cuenta de que había otros nueve carriles que aún no veía. Estaba atorado en un solo carril. Y entonces, su centro fue este: Adueñarse de todos los carriles.

¿Cómo planeaba lograrlo?

“Sentí que tenía que hacer un cambio radical” dice. Era momento de un nuevo régimen: nuevos publicistas, nuevo manager, nuevo todo, y necesitaba que lo liderara alguien que compartiera la vastedad de su ambición. Así que en 2008, escogió a Garcia.

Fue una elección interesante, porque 2008 también fue el año en el que Johnson y Garcia se divorciaron. Pero han sido amigos desde la universidad, siguieron siendo amigos a pesar del divorcio, y ella siempre ha estado involucrada en su carrera, incluso cuando había subido de rango para convertirse en vicepresidenta de Merrill Lynch y luego fundó su propia firma de gestión de patrimonio.

“La perspicacia de Dany era tremenda” dice Johnson. “En ese momento, era una decisión bastante sencilla”.

Recuerda el centro: una persona no sólo es lo que hace, ni siquiera la relación que tiene. Se define por algo más profundo. Johnson sabía esto. Necesitaba a otra persona que pensara en 10 carriles.

Entonces… ¿Qué pasó después?

“Sabíamos que teníamos que trabajar” dice Garcia. “No es como: esto no va a funcionar. Es como: esto debería funcionar, solo tienes que hacer el trabajo”.

Con García a bordo, era momento de hacer que todo Hollywood estuviera a bordo. Esto iba a requerir de un poco más de convencimiento. Así que empezaron con algunas reuniones.

“Nos sentábamos en salas de juntas” dice Johnson, “y teníamos a todos estos directivos de estudios y agencias de alto nivel allí, y yo decía: ‘Nos gustaría construir la empresa de estrellas de cine más grande del planeta. Pero también nos gustaría que no hubiera un número limitado de conductores al volante’”.

Con esto, Johnson decía que no quería limitar su marca. Es una mentalidad fundamental. Malcolm Gladwell, podcaster y autor, me lo explicó amablemente una vez: “Las auto-concepciones son poderosamente limitantes”. Si piensas en ti mismo como una sola cosa, entonces tienes acceso únicamente a un set de experiencias y a un set de logros potenciales. Johnson quería logros potenciales infinitos.

“OK, súper. ¿Cómo lo vas a lograr?” Recuerda que le decían los directivos.

“No estoy muy seguro de cómo lo vamos a hacer” decía, “pero tenemos fe y la capacidad de trabajar duro”.

Mientras Johnson está recordando todo esto, Garcia lo interrumpe. “Es una frase tan suya: ‘No sé cómo lo vamos a lograr, pero lo vamos a lograr’”.

“Tienes que creerlo” dice Johnson. “Así que estábamos en estas juntas y yo decía: ‘Esto es lo que vamos a hacer. Será increíble y vamos a ser pioneros. Nunca se ha hecho antes. Vamos a trabajar durísimo. Necesito que todos se la crean’. Y todos dicen… ‘OK, te la compro. Incluso si no puedo imaginarlo ahora, lo vamos a hacer realidad.’ Y yo decía ‘OK, perfecto. Me voy a ir. Dany se queda’”.

Literalmente, es poner a alguien entre una roca y un lugar difícil. La Roca se va, y ahora Garcia tiene el trabajo de ejecutar.

Garcia tiene una filosofía sobre crecimiento: Se disruptivo, pero la clase correcta de disruptivo. Desafiar la forma en la que se hace un negocio es algo bueno, pero no es bueno hacer cambios abruptos y sin sustento. Richard Branson no se aparece de repente en Broadway y McDonald’s no lanza de repente una hamburguesa de carne añejada de $75 dólares. Si una empresa o una persona quiere crecer en una nueva dirección, Garcia cree que tiene que hacerlo de forma deliberada, paso a paso, para que sus clientes y socios puedan seguirla.

Esto implicaba que Johnson no podía pasar de un carril a diez en un solo día. Necesitaban planear una estrategia, carril a carril. El primer paso lógico era tener más control sobre las películas en las que él actuaba. “Por lo tanto, la idea de una productora era muy natural ”, dice ella. Pero en lugar de simplemente lanzar una compañía de producción e insistir en tener el control, García se apegó a su filosofía. "Siempre hicimos el trabajo primero para validar el crédito", dice ella.

En términos hollywoodenses, esto es lo que significa: Cuando una estrella firma para una película, suelen enviar algunas notas enfocadas únicamente en ellos -frases que les gustaría mejorar, escenas que quisieran cambiar, formas en las que podrían verse mejor. Pero Garcia decidió ir más allá. Reunió un equipo, y junto a Johnson, crearon una empresa de producción llamada Seven Bucks (nombrada así por un momento en la vida de Johnson, antes de la lucha libre, cuando fue excluido de la liga canadiense de fútbol y solo tenía siete dólares en su cartera). Y así, aunque Seven Bucks no producía realmente ninguna de las películas de Johnson, la empresa funcionaba como si lo hiciera.

Esto significó implicarse cuidadosamente en la película entera, buscando oportunidades para mejorar el papel de todos los actores, no sólo de Johnson. “¿Cómo podemos mejorar a los demás personajes?” Dice Hiram Garcia, hermano de Dany Garcia y viejo amigo de Johnson, además de presidente de producción en la rama de cine y tele de Seven Bucks. “¿Qué podemos hacer para mejorar la temática general de la película?” Su primer intento fue en Journey 2, en la que se enfocaron muchísimo en ayudar a Josh Hutcherson, co-estrella de Johnson. Luego se unieron a las juntas de marketing del estudio, algo que muy rara vez hace el equipo de un actor.

“Estábamos cómodos sabiendo que, en ese momento, estábamos poniendo el trabajo duro” dice Johnson. “Puede que en ese momento no se nos diera el crédito, pero eventualmente nos íbamos a convertir en productores poderosos en el negocio”.

Con el tiempo, los estudios les dieron crédito. Y empezaron a pagarles. Y Seven Bucks terminaría produciendo todo el trabajo de Johnson, desde Jumanji hasta el programa Ballers de HBO, así como muchos otros proyectos en los que él no actúa.

Así que ahí estaba otro carril. “Y entonces… llegaron las redes sociales” dice Garcia.

Las redes sociales son un negocio construido sobre la ironía. Se mueven por la autenticidad, cuando una cuenta de Instagram o Twitter se siente como el producto de las manos y los ojos de una persona. Pero cualquier influencer puede decirte que la “autenticidad” no se da por accidente. Es producto de una estrategia. Los posts se confeccionan. La información se analiza, se extraen aprendizajes. La autenticidad es lo que pasa cuando la disposición se une a la persistencia.

Johnson se metió de lleno en esto, haciendo crecer su base de seguidores a 173 millones en Instagram. Sus compañeros describen esto en términos personales. “Dwayne trata a su cuenta como a cualquier relación personal que tiene” dice Garcia. “Siempre le ofrece a sus seguidores un asiento en primera fila a su vida cotidiana” dice Maya Lasry, directora de marketing en Seven Bucks.

Pero los emprendedores deben saber que se requiere mucho más que eso para ser efectivo en redes sociales. Y si analizas bien a @therock en Instagram, verás señales de esto. “El asiento de primera fila a su vida cotidiana” sucede con fotografías hermosamente tomadas y con muchos videos; este es un compromiso financiero con un equipo cuyas cámaras siempre lo siguen. (Por ejemplo, durante la sesión de fotos y la entrevista para Entrepreneur con Johnson y García, su equipo filmó todo el proceso para usarlo después en sus redes sociales. La mayoría de los que aparecen en la portada hacen esto.) De manera regular, La Roca sube fotos de sus extravagantes “pecados de comida”, comida increíblemente indulgente que rompe con su estricta dieta, y eso es lo que cualquier administrador de redes sociales llamaría una franquicia, un concepto repetido que se construye sobre lo que la gente quiere consumir. Cualquiera que tenga una marca personal debería desarrollar su propia franquicia.

Pero hay algo más que podemos ver en sus canales sociales: cosas a la venta. Todo en lo que Johnson y Garcia han invertido o construido, desde películas hasta el tequila Teremana que acaban de lanzar y que convenientemente llevaron a la sesión de fotos de Entrepreneur, todo tiene apariciones cuidadosamente planeadas. Aquí Lasry, la CMO, tiene algo que ofrecerle a otros emprendedores: “Uno de los mayores aprendizajes que hemos encontrado es que entre más ve la gente a Johnson realmente involucrado con algo, desde la producción hasta la campaña de marketing, más les interesa.” Esta información les ayuda a crear sus posts. No basta con mostrar un producto y decir que está a la venta.

Tienes que llevar a la audiencia de la mano y hacerla sentir que es parte del proceso. Johnson prueba el tequila. Lo modifica. Piensa en el tequila. Trabaja en el tequila. Al final, no necesita venderlo. La audiencia ya lo compró. (Lo mismo pasó con la historia que estás leyendo en este momento: Johnson subió una imagen de nuestra entrevista un mes antes de que ésta llegara a los puestos de revistas… Para sorpresa y deleite de Entrepreneur).

Esta es una fórmula muy valiosa, porque el resultado final (ventas), les ayuda a seguir expandiéndose a otros carriles. Y eso es lo que comenzaron a hacer una vez que establecieron su autoridad en Hollywood.

“Tenemos una conversación: ‘Observa nuestra historia. Es la cantidad de mercancía con la que la gente ha interactuado con Dwayne’” dice Garcia. “Trasládalo a: ‘Es la razón por la que debemos hacer esta alianza con Apple’ o ‘Es la razón por la que Project Rock’ es fantástico’. Puedes empezar a dar ejemplos y casos de estudio. La gente quiere creer, pero nosotros les ayudamos a hacerlo”.

Algunos de estos proyectos eran obvios, como hacer alianzas con marcas de bienestar y entretenimiento. Está, por ejemplo, Project Rock, una alianza con Under Armour. En octubre, estarán estrenando Athleticon, un evento de fitness de dos días en Atlanta. También invirtieron y funcionan como consejeros en la empresa de agua Voss y en la plataforma de boletos Atom Tickets. Y hay más. Pero no construyes una autopista de 10 carriles haciendo lo que se espera de ti. Estos son simplemente puntos de inicio, lugares desde los que Garcia puede ejecutar su filosofía de una disrupción deliberada, paso a paso, trayendo a tu audiencia de la mano.

Así fue como terminaron invirtiendo y promocionando una extraña empresa de helados llamada Salt & Straw, de Portland, Oregon.

“Yo no estaba buscando esto para nada” dice Kim Malek, co-fundadora y CEO de Salt & Straw. “Fue totalmente fortuito”.

Una amiga de Malek había estado trabajando con Garcia y se ofreció a presentarlas. Malek quería que Garcia se convirtiera en consejera de Salt & Straw, e incluso en miembro de su junta directiva. Unos cuantos correos se convirtieron en una reunión en Los Ángeles, planeada para durar 45 minutos pero que se alargó tanto que Malek perdió su vuelo. Ambas empresas encontraron que tenían muchas cosas en común. Ambas se consideraban narradoras de historias, Seven Bucks con su gran cantidad de proyectos de entretenimiento y marketing, y Salt & Straw en la forma en que desarrolla sabores. Por ejemplo, recientemente había tenido una sinfonía sonando en su cocina y la habían interpretado en forma de helado. Y para resaltar la cantidad de comida que se desperdicia en Estados Unidos, en una ocasión hicieron un menú con ingredientes que se iban a tirar a la basura.

“Creo que les emocionaba la oportunidad de moverse hacia otras áreas que tal vez no eran tan obvias para ellos, fuera de la industria del entretenimiento” dice Malek. Pronto estaban haciendo lluvias de ideas de todo tipo de proyectos, lo que eventualmente llevó a Johnson y Garcia a invertir en la empresa, y Salt & Straw lanzó una serie de sabores titulada “Dwanta Claus”, destinando una parte de sus ganancias a la fundación Make-A-Wish.

El helado se agotó en dos días y ha beneficiado a Salt & Straw de formas que Malek no podía haber anticipado. Por ejemplo, mientras busca nuevas ubicaciones para su tienda, los dueños de los locales le regresan la llamada más rápido. Aunque Dwanta Claus sí hizo que más de uno se rascara la cabeza: Johnson, la imagen misma del fitness, ¿promocionando helado? Pero Malek supo hacerlo funcionar.

“Sólo pienso en el poder de su atractivo para todos… Son una fuerza unificadora en el mundo” dice de Johnson y Garcia. “Necesitamos eso. Y si lo piensas, el helado también lo es”.

Suena exactamente al tipo de idea que tuvieron Johnson y Garcia hace años: que su gran oportunidad no sólo era hacer películas o vender productos. Era hacer que la gente se sintiera bien. Y Salt & Straw lo confirmó.

¿Cuál es la diferencia entre un negocio ambicioso y un negocio que ha logrado muchas de sus ambiciones?

Obviamente, el crecimiento: mucho dinero, mucho trabajo, mucha gente. También está la tolerancia al riesgo. Uno pensaría que una empresa más grande tiene más que perder, pero Garcia lo ve de otra forma. “En realidad, éramos bastante adversos al riesgo” dice Garcia sobre sus inicios. “No teníamos ese entendimiento de la audiencia. Pero conforme maduras, es diferente. Puedes asumir riesgos cada vez mayores, porque todos tienen un sentido de quién es el individuo, y por lo tanto, la extensión tiene mucho más sentido”.

Por “individuo” se refiere a Johnson, pero lo mismo puede decirse de la organización. Una vez que los clientes entienden y aman la marca, la siguen.

Esto podría sonar a sentido común, pero lo que dice Garcia va contra la gravedad natural de la mayoría de las empresas. Maxwell Wessel, director de innovación de SAP, escribió alguna vez en Harvard Business Review: “Las grandes empresas son muy malas para innovar porque están diseñadas para ser malas en innovación”. Una vez que una empresa triunfa en algo, argumenta, aprende a hacerlo de la forma más eficiente posible. Deja de descubrir nuevas cosas y se convierte en un experto en sí mismo. Y ahí es cuando se dejan de tomar riesgos… que es cuando un competidor más pequeño y más flexible puede llegar y destruirte. Blockbuster contra Netflix. Sears contra Walmart (¡contra Amazon!). Es una vieja historia.

Esto también puede pasar con un líder. Un líder puede ser buenísimo para supervisar una fase de una empresa: la fase de startup, la fase de limpieza, la fase de los primeros baches. Se convierten en los líderes perfectos para el momento, y lo hacen excelente. Pero cuando la empresa entra a una nueva fase y necesita que sean un nuevo tipo de líder, no logran adaptarse. Por lo tanto, los líderes grandes y duraderos son los que logran cambiar junto a su empresa. Son un nuevo tipo de líder en cada etapa.

Entonces, ¿qué significa eso para Johnson y Garcia, conforme Seven Bucks y The Garcia Companies han ido consiguiendo más y más carriles? ¿Cómo se han convertido en líderes diferentes a los que eran cuando empezaron?

“Oh, esa es buena” dice Johnson cuando le pregunto. Y voltea a ver a Garcia.

“¿Quieres responderla?” Se ríen.

Pero Garcia tiene una respuesta lista. “Lo que hicimos este año, no lo hicimos el año pasado” dice ella. “No estamos apegados al proceso, sólo estamos apegados al resultado”.

El proceso de Garcia ha cambiado muchísimo a lo largo de los años. Ella solía involucrarse en cada conversación y en toda la logística, pero eso no es lo que sus empresas necesitan ahora. “Así que me convertí en un tipo diferente de productora” dice. “Ahora es ‘¿Cómo logro que todas estas empresas funcionen juntas? ¿Cómo se vinculan a lo que está pasando con la economía global? ¿Cómo se vinculan con la audiencia global que él representa ahora? ¿Quién es él tras cada película? ¿Y cómo se vincula eso con todo lo demás?’”

Johnson tiene una perspectiva similar. Para él, el liderazgo tiene que ver con hacer muchísimas preguntas, y forzarse constantemente a ver las cosas desde otra perspectiva. “He sentido cómo crecen mis capacidades y cualidades de liderazgo” dice, “pero no hubieran podido crecer sin la capacidad de decir ‘OK, pensemos siempre que este es mi primer día de escuela, mi primer día de trabajo, y no sé nada’”.

Garcia describe a Johnson como “el entregable”, ya que es tanto el creador de un producto como el producto mismo. Eso lo pone en una posición única como líder. Y Johnson está de acuerdo: Debe ser tan bueno como los demás esperan que sea. Debe ser el que más trabaje.

“Para mi, lo que realmente me ha ayudado es liderar con el ejemplo… realmente liderar con el ejemplo y siempre haciendo el trabajo” dice. “Y si fracasamos, está bien, fracasamos. Pero siempre haré el trabajo. Estos chicos te lo pueden decir, sabes… volamos a China, aterrizamos en Beijing a las 4 de la mañana e inmediatamente vamos al hotel, y vamos al gym y ahí empieza nuestro día. Y es un día muy largo, ¿sabes? Pero estoy ahí contigo, y sí, vamos a hacer esto juntos”.

Estas respuestas deberían sonar familiares.

Al inicio de mi conversación con Johnson y Garcia hablamos sobre nuestro centro: ¿Qué es lo que nos alimenta? ¿Eso que sabemos que hacemos mejor que nadie? Garcia dijo que era “interactuar con la experiencia completa”, escarbar a profundidad mientras, simultáneamente, flota por encima. Johnson dijo “ir sobre una autopista de diez carriles que se acerca al mundo”. Ellos se dieron cuenta de estas cosas hace años, cuando Johnson era un tipo conflictuado con su fama. Ahora, su lugar en el mundo es muy diferente. Sus vidas se definen por contratos billonarios. Pero cuando les pregunté cómo evolucionaron como líderes, repitieron una versión de su centro: Garcia está escarbando a profundidad mientras se eleva, y Johnson ve una oportunidad masiva y está totalmente comprometido con hacerla suya.

Eso es lo que pasa cuando tienes un centro, una motivación, bien definida, y cuando entiendes exactamente lo bien que se conecta con la de tu socio. Cambiarán muchas cosas después de años de experiencias y miles de millones de dólares, pero el centro no. No puede.

“Porque el proceso sólo es un ciclo” dice Johnson. 

“Tiene que pulirse, tiene que mejorar” dice Garcia.

“La mejora es crítica” dice Johnson.

Pero el punto de partida lo es todo.

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