Tu mejor estrategia está en tu relato. Así es como puedes encontrar el éxito en tu pasado

Estudios académicos y ejemplos de grandes organizaciones muestran que el éxito de las mejores estrategias se encuentra reformulando el relato del propio pasado.
Tu mejor estrategia está en tu relato. Así es como puedes encontrar el éxito en tu pasado
Crédito: Depositphotos.com

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Hoy el mundo libra una batalla en dos frentes. Uno es la enfermedad y el otro es la incertidumbre. Nadie sabe nada. Ni de cuándo llegará la vacuna, ni de cuando volveremos a ser los de antes o, siquiera, si volveremos a ser los mismos.

Emprender e innovar siempre fueron dos vías de enfrentar la incertidumbre. El emprendedor es quien pelea por hacer realidad algo que, hasta entonces, solo existe en su imaginación pero que puede transformar el mundo. Emprender es cosa de héroes.

El COVID eliminó diferencias

Durante años alabamos las historias de vida de personas como los Jobs, los Musk, los Gates, los Zuckerberg o los Bezos. Y, desde la distancia, pensamos que tuvieron éxito porque estaban dotados de un talento, dinero o aliados que nosotros no podríamos ni soñar. Así que para muchos emprendedores potenciales esos ejemplos eran inspiradores, pero no imitables.

Pues bien, a quienes crean que no pueden emprender en estos tiempos inciertos les tengo una buena noticia: hoy, el más menudo, débil e inexperto de los emprendedores sabe lo mismo del futuro que el más veterano, poderoso y mejor financiado empresario. Es decir: nada.

Por primera vez, la estrategia de un pequeño emprendedor tiene las mismas posibilidades de éxito que la de un gran gurú de los negocios. Y, además, tiene el potencial para transformar el mundo.

Ir de A a B

Jamás fue tan necesaria la actividad emprendedora y la innovación. El virus nos está llevando a unas nuevas condiciones económicas y necesitaremos nuevas estrategias y formas de pensar. Las personas con ideas, ganas de trabajar y que logren complicidades serán nuestros nuevos héroes. Y, como es sabido, todos los héroes necesitan una narrativa.

Un sabio dijo que cualquier relato se podía resumir en una sola frase: un personaje (o héroe), parte de una situación inicial, A, y arriba a otra situación final, B, tras una serie de eventos ante los que reacciona o se anticipa.

Visto así, Henry Ford fue un héroe. Desde su mundo inicial “A”, visualizó un mundo deseable, “B”, y detonó los eventos necesarios para crearlo. Lo mismo aplica a Teresa de Calcuta y su trabajo incansable, a Gutenberg y su imprenta o a la moderna enfermería de Florence Nightingale.

Los héroes son quienes levantan progreso desde cero y lo ponen al servicio de toda una comunidad. Y también quienes modelan la realidad a base de trabajo, estimulan a otros con buen ejemplo y siguen una estrategia.

Una estrategia es un relato

Hace años, un consultor veterano me contó lo que para él era hacer planes estratégicos. “Un documento con tres capítulos”, me dijo: “el diagnóstico de una situación actual” (es decir, de una “A”), “el detalle de una situación deseada” (es decir, una “B”) “y una lista de acciones, tareas e indicadores que ayuden a pasar de ‘A’ a ‘B’”.

Puestas la una encima de la otra, la definición de un relato y de un plan estratégico coinciden perfectamente. De ello se dieron cuenta las profesoras Sarah Kaplan y Wanda Orlikowski, del MIT cuando estudiaron el modo en que ciertas multinacionales formulan sus estrategias en tiempos inciertos.

Detectaron un proceso que se repite: el de la “construcción y reconstrucción de narrativas que revisitan el pasado y el presente en maneras que capacitan a la organización para explorar posibles futuros”.

Dicho de otro modo: el futuro de nuestros héroes (organizaciones y emprendedores) pasa por reinterpretar su pasado y reescribirlo de una forma que les empodere para lograr lo que ahora se propongan hacer. Ahí es donde reside el sentido, la potencia y, a la larga, el éxito de cualquier plan.

De Atrapado en el tiempo a Volver al futuro

Veo que tienes dudas y te voy a poner un ejemplo: María y Pepe son matrimonio. Poseen un restaurante en Guadalajara. Toda la vida sirvieron comidas y cenas, de lunes a domingo. Un día, hace dos años, sufrieron un verdadero dolor de cabeza cuando un ejecutivo les pidió que prepararan 60 menús especiales, que los pusieran en cajas térmicas y que los entregaran en unas oficinas cercanas. Aquel día los oficinistas tenían una carga extra de trabajo y no podían salir a almorzar.

Por entonces María y Pepe ya tenían bastante clientela y no necesitaban ganar más dinero. Pero aceptaron el encargo por compromiso. Así que perdieron una mañana entera haciendo algo que les distrajo de su tarea de servir comidas en el restaurante. Y una vez entregado y cobrado el trabajo pensaron que la experiencia había sido dura, estresante y desagradable. Aquel día se arrepintieron y dijeron que nunca volverían a aceptar un encargo así.

Pero en su estudio sobre multinacionales, las profesoras Kaplan y Orlikowski cuentan que las mejores estrategias se pueden escribir rebuscando en el pasado. Concretamente, viendo si en algún momento de nuestra existencia previa hicimos algo que nos pareciera poco relevante pero que hoy nos diera la clave para hacer algo nuevo y mejor. Y una vez encontrado, explicándolo de una forma distinta a la que hasta hoy utilizábamos.

Las profesoras les dirían a María y Pepe que, en plena pandemia de coronavirus, cuando los restaurantes de la ciudad están cerrados y quizás el negocio cambie para siempre, podrían darle un sentido nuevo a aquel episodio tan desagradable. Porque, a fin de cuentas, quizás no fue tan mala experiencia. Tal vez descubrieron que eran capaces de hacer otras cosas, aunque tardaran años en darse cuenta.

Lo cierto es que aquel día, María y Pepe entregaron comida nutritiva, higiénicamente preparada y envasada, servida allí donde la necesitó el cliente. Ahora mismo, muchas personas confinadas están pidiendo eso por toda la ciudad. María y Pepe deberían pensar que aquella “mala experiencia” fue “una experiencia capacitante que nos muestra cómo podemos adaptarnos hoy a este futuro incierto”. De un pasado atrapado en la negatividad a uno que apunta al futuro.

La verdadera misión de María y Pepe jamás fue la de tener un restaurante, sino la de dar de comer a las personas y ganarse la vida con ello. Reinterpretar el episodio les ayuda a seguir cumpliendo su misión de una manera compatible con el presente y el futuro que nos deja el virus.

Cinco claves para María y Pepe

Observa: el pasado de María y Pepe es el mismo. Pero la forma de contarlo ha cambiado. Y con ello, ha nacido una nueva estrategia y un nuevo heroísmo. Ahora el matrimonio se ve capaz de sobrevivir a la crisis conservando su propósito, pero con nuevas acciones. Y todo gracias a una nueva narrativa.

Nos dice Carmine Gallo en un artículo de Harvard Business Review que una narrativa (o estrategia) ganadora pasa por tener en cuenta cinco aspectos clave:

  1. Definir a unos personajes (el ethos) que, como María y Pepe, protagonizarán el relato. Y también a sus clientes: los oficinistas, los que trabajan desde casa y los no pueden cocinar, etcétera…
  2. Definir un propósito o conflicto (pathos), que da sentido a todo el proyecto, y que es compatible con el pasado, el presente y, especialmente, el futuro. Un ejemplo es el “dar de comer a las personas y ganarse la vida” de la pareja, que, siendo igual todo el tiempo, ha evolucionado hasta su expresión actual.
  3. Definir una racionalidad (logos) a partir de una relación de acciones. El relato y la estrategia deben presentar una lista de tareas que ayuden a pasar de “A” a “B”. Un ejemplo: María y Pepe deciden que el restaurante vuelve a funcionar, pero a puerta cerrada, utilizando mascarillas y guantes y sirviendo a domicilio en camioneta.
  4. Definir metáforas que hagan más atractivo el relato. Las analogías “aportan belleza verbal”, dice Gallo, y ayudan a que un plan o una estrategia sean atractivos para quienes tienen que ponerlos en práctica. Una metáfora de ejemplo: con su nueva estrategia, el restaurante de María y Pepe se compara a un faro encendido en la noche para muchos clientes que se sienten perdidos y que buscan referencias.
  5. Ser breves. Las personas solo asumen una pequeña porción del relato, por bien contado que esté. Así que, ¿por qué entretenerse en las minucias del restaurante, cuando con una sola frase es suficiente para captar la atención? “Damos comida nutritiva, higiénicamente preparada y envasada, servida allí donde la necesite el cliente”.

Compañías como IBM, Apple, Nokia, Lego o General Electric no siempre fueron (ni hicieron) lo que hoy en día. Tuvieron que reinventarse en algún momento y siguieron esos pasos. En Colombia, la gente de ACOLAP y sus parques temáticos ya están haciendo lo mismo. Todos encuentran en su pasado las claves de su éxito futuro.

Ahora que es tiempo de héroes, es tiempo de rebuscar en tu relato.

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