La UNAM presenta una careta anticoronavirus que puedes fabricar tú mismo

La UNAM y el Hospital Gea González lanzaron la Máscara GEA-MADiT, que cubre la mayor parte de la cara, permite la visibilidad al 100% y resiste a largas jornadas laborales.
La UNAM presenta una careta anticoronavirus que puedes fabricar tú mismo
Crédito: Cortesía UNAM

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Entrepreneur Staff
3 min read

Cuando se levante la contingencia, no volveremos al mundo que dejamos atrás, al menos hasta que no se tenga una vacuna efectiva contra el Covid-19 en todo el mundo.  De hecho, es probable que la interacción con otras personas deba realizarse portando un equipo de protección ligero y confiable para cualquier sector de la población.

Ante esta “nueva normalidad”, un equipo de trabajo liderado por la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y el Centro de Innovación Médica Aplicada del Hospital Gea González diseñó la Máscara GEA-MADiT, una careta que ofrece un aislamiento superior a las que se encuentran actualmente en el mercado.

Según reporta la Gaceta UNAM, Mucio Moreno, doctor del Hospital Gea González y Leopoldo Ruiz Huerta, coordinador del Laboratorio Nacional de Manufactura Aditiva y Digital (MADiT), señaló que la Máscara GEA-MADiT cubre la mayor parte de los ángulos de la cara, permite la visibilidad al cien por ciento y resiste a largas jornadas laborales, además de ser fácil de llevar, reusable y reciclable.

¿Lo mejor? Al ser una creación sin fines de lucro, todo aquel interesado en la fabricación de la Máscara GEA-MADiT podrá solicitar su información básica y diseño a la cuenta de correo leoruiz@unam.mx. Puedes consultar los detalles del diseño en este PDF abierto al público. Cabe destacar que los especialistas son proveedores de este material. Se realizó una producción limitada para el personal de salud, pero es posible usarla fuera de este entorno. Para solicitar más información hay que llenar el cuestionario en esta liga

Imagen: UNAM 

La careta está hecha de PETG, material que permite su limpieza con agua y jabón o disoluciones que cuenten con alcohol al 70 por ciento, lo que no le exime de convertirse en un dispositivo que, al resultar contaminado por un patógeno, puede transportarlo y transmitirlo a otras personas, de ahí la necesidad de complementarlo con el uso de un cubrebocas.

“Porque cuando -otra persona- está hablando o incluso estornudando, quedan depositados en la parte externa, entonces es un extraordinario complemento porque obedece para minimizar el nivel de contagio a través de estas mucosas húmedas (nariz, boca y ojos), subrayó Ruiz Huerta en el sitio universitario. 

Si bien la idea surgió para uso exclusivo de personal médico, la necesidad de protección también se extendió a nivel nacional, es decir, para todo habitante de cualquier comunidad que quiera fabricar sus propias caretas sin depender de nadie.

A este respecto, los médicos señalaron en entrevista con Deyanira Morán, conductora de Prisma RU de Radio UNAM, que en un proceso automatizado, como el que realizaron para la entrega primaria en hospitales, el costo de producción (incluidos materiales) por pieza no excedió los 25 pesos; una cantidad que puede variar dependiendo de qué volumen de material se esté comprando y bajo qué proceso de manufactura se esté fabricando.

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