Sí, tú puedes ser un cinta negra en conversación

Domina las cuatro artes de la conversación y transforma tus negocios y tu vida.
Sí, tú puedes ser un cinta negra en conversación
Crédito: Depositphotos.com

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La conversación es una de las artes más humanas, y una que puede abrirte miles de puertas. Hoy día, la mayoría de las personas evitamos conversaciones reales con clientes, socios, amigos o familiares. Preferimos mandar un WhatsApp, un correo electrónico o un mensaje de voz; lo que sea con tal de evitar una charla verdadera.

El resultado es que los problemas de comunicación se multiplican en el trabajo y en las relaciones. A veces no podemos, siquiera, levantar el teléfono para hablar con alguien. Pero escucha: las conversaciones cambian vidas, crean amistades y son la semilla de nuevos proyectos. Conviértete en una cinta negra dominando estas cuatro artes de la conversación y domina cada encuentro

1. El Arte del Silencio

Imagen: Depositphotos.com

“Las personas regresan a las personas que las hacen sentir bien”, afirma Ron R. Shafer, autor de The Like Switch. Aunque pudiera parecer contradictorio, en el arte de la conversación, los silencios son tan importantes como las palabras. La conversación es como la música: es el arte de organizar sensible y lógicamente una combinación coherente de sonidos y silencios.

El primero y el más grave error en la conversación es el narcisismo: la tendencia de mantener la conversación en torno a tu persona, tus temas, tus preocupaciones, tus ideas y tus proyectos. En la conversación, mantén la regla del 80/20: asegúrate de que la otra persona (o personas) tenga el micrófono el 80% del tiempo. No todo en la vida es cierto, pero esto sí lo es: todo el mundo disfruta hablar de sí y de sus cosas. Dales el espacio para hacerlo y disfruta el viaje.

Aún más importante: evita la necesidad de “ganar” cada conversación. Si alguien cuenta sus vacaciones a la playa, no cuentes “tus” vacaciones a la playa. Si alguien cuenta su historia triste; no cuentes tu historia triste. Déjalos “ganar”, déjalos llevarse los aplausos. Mantén el 80/20 y conviértete en un gran conversador.

El problema con los que hablan mucho es este: a veces no se dan cuenta, Si eres de los que suele hablar mucho, te recomiendo pedir a alguien de confianza que te envíe un mensaje secreto cuando estés rompiendo la regla. 

2. El Arte de la Pregunta

Imagen: Emily Morter vía Unsplash

Mal entendido, el Arte del Silencio, puede derivar en el monstruo más temido por todos: los silencios incómodos. No se trata solamente de quedarse callado como una ostra, sino de aprender a dirigir la conversación con preguntas estratégicas dirigidas a un solo objetivo: permitir que el otro hable de los temas en los que se sienta más cómodo.

Las preguntas útiles se pueden agrupar en tres categorías, en orden de perfección: consejos, seguimientos y cultura general. 

Los consejos son el mejor tipo de pregunta por qué, además, son un gentil cumplido. Pedir un consejo a alguien le hace sentirse importante, sabio y relevante. “Tengo un problema, me encantaría saber tu opinión ¿qué harías en mi lugar?” o algo tan inocuo como “¿Qué película has visto recientemente, que nos puedas recomendar?” … puede ser el inicio de una gran conversación.

En segundo lugar, los seguimientos, que son preguntas dirigidas a conocer y profundizar en el conocimiento de la otra persona y su universo. “¿Cómo sigue tu hijo después de la operación?” o “¿Qué fue lo que te gustó más del curso de impuestos?” son preguntas que exploran la vida de la otra persona, fortalecen la relación y crean largas y buenas conversaciones. 

En tercer lugar, cultura general, que es el tipo más débil de pregunta, pero que puede ser una vía de escape en caso de emergencia. “¿Has visto “Parásito”? o ¿Cuándo crees que dure esta cuarentena?” son preguntas generales y poco profundas. Eso sí: evita los temas prohibidos que desarrollaremos más adelante. 

3. El Arte de la Escucha

Imagen: Depositphotos.com

Fue mi hija Victoria la que me recordó la importancia de lo que los expertos han llamado “escucha activa” un día en que entró corriendo a la habitación para darme una noticia, mientras yo terminaba de revisar algunos mensajes en mi teléfono. “¡Escúchame, papá!” – dijo. Y yo le contesté: “Te estoy escuchando”. Ella contratacó, a sus breves cuatro años. “Pero escúchame con los ojos”.

Hoy tenemos más distractores que nunca, y muchos hemos desarrollado el hábito de revisar nuestro teléfono cada tres segundos. Pero existe una grande, grandísima diferencia entre “escuchar” a alguien y escucharle activamente; no solo con los oídos, sino con la mirada, con todo el cuerpo, con el 100% de tu atención.

Cuando alguien se describe como un “buen conversador” suele ser por esta sola característica: porque sabe escuchar. Y no, no es tan difícil (una vez que aprendes a hacerlo). Suele constar de cuatro elementos: 

  • Ojos al frente.
  • Hombros dirigidos a la otra persona.
  • Distractores fuera de vista.
  • Movimiento afirmativo de cabeza: el símbolo universal de la empatía.

Conoce, aprende y practica la escucha activa; primero como una técnica y luego como un verdadero hábito que permita crear grandes conversaciones y relaciones fuertes.

4. El Arte del Tema Común

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Todos somos humanos; nos gusta hablar de nosotros, de nuestros problemas y sentirnos bien con nosotros mismos. En los negocios y en la vida, el arte de la conversación es el arte de la etiqueta: permitir que el otro se sienta cómodo y bien.

Una de las maneras más sencillas de lograr esto es evitar los temas tradicionalmente controversiales, con dos reglas universales de la conversación prohibida:

  • Nunca hables de religión o política.
  • Ante la duda: ver la regla número uno.

Establecidas las cosas sobre las que no es conveniente hablar en una conversación, hablemos de lo que sí vale la pena hablar. 

“La amistad nace en el momento en el que una persona le dice a la otra: ¿Qué? ¿Tú también? Pensé que era el único.” dice C.S. Lewis en Los Cuatro Amores. Los intereses comunes son el terreno natural para el desarrollo no solo de grandes conversaciones, sino de grandes proyectos.

Así que a partir de las primeras tres artes (silencio, pregunta y escucha) permítete encontrar un tema que sea de interés mutuo y atácalo -y aquí un punto crucial- con nuevas preguntas, y no solo con tus propias opiniones o ideales, manteniendo siempre la distribución 80/20 que ya tenemos dominada. 

Con estas cuatro artes: el silencio, la pregunta, la escucha y el tema común, podrás dominar cualquier encuentro y convertirte en un gran conversador. Como en cualquier tema relacionado con la conversación, mantén un carácter honesto y real: aunque las técnicas pueden abrirte puertas, poco aleja tanto a las personas como el saberse manipuladas. 

Igual que la cinta negra en las artes marciales, la cinta negra en conversación viene con un gran poder y una gran responsabilidad. Podrás conectar con la gente y transformar tu realidad: asegúrate de hacerlo siempre para bien. 

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