Lo que tus hijos pueden enseñarte sobre cómo ser un mejor jefe (en serio)

Si tienes hijos, probablemente ya sepas la importancia de poner horarios y de priorizar la comunicación.
Lo que tus hijos pueden enseñarte sobre cómo ser un mejor jefe (en serio)
Crédito: Westend61 | Getty Images

Grow Your Business, Not Your Inbox

Stay informed and join our daily newsletter now!
Entrepreneur Leadership Network VIP
Entrepreneur, Growth Hacker and Marketer
6 min read
Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Trabajar desde casa con hijos presenta todo tipo de retos, y no es únicamente que tu bebé interrumpa tu videoconferencia.  Está el tema de la administración del tiempo, los conflictos interpersonales, las distracciones frecuentes y mucho más.

Siendo una persona que lleva más de una década trabajando desde casa, y considerando que los últimos años lo he hecho acompañado de un pequeñín, aprendí un par de cosas sobre cómo manejar remotamente a mi equipo.

Tanto mi esposa como yo trabajamos desde casa, y estamos sorprendidos de lo mucho que hemos aprendido mientras ayudamos a nuestro hijo a crecer.

Aquí algunas de las lecciones de administración y gerencia que he aprendido siendo un papá que trabaja desde casa:

1. Crea y apégate a un horario

Cualquier papá que ha tenido que preparar a sus hijos para volver al colegio después de las vacaciones sabe lo difícil que es. Una rutina ayuda a los niños y a los papás a mantenerse en el camino correcto, teniendo a todo el mundo organizado.

Los jefes deberían hacer lo mismo y crear un horario para ser más productivos en su trabajo. No tiene que ser un calendario estricto que deba seguirse en todo momento, sino una guía que puedas usar para mantenerte enfocado en los momentos correctos para aprovechar mejor tu tiempo mientras trabajas. Una lista de pendientes diaria puede ayudarte a trabajar en las tareas esenciales del día, y un cronómetro puede ayudarte a calendarizar tu día. Prioriza tus ta-reas basándote en tus experiencias previas. Luego ajústalo basándote en los diferentes tiempos de en-entrega de tu trabajo, y sigue avanzando.

2. Aprende a decir gracias

Los niños suelen necesitar un incentivo para terminar sus tareas o para hacer cualquier cosa. Algunos lo llaman soborno, pero para la mayoría de los papás se trata de motivación. Los adultos no somos tan diferentes, también necesitamos recompensas por haber logrado nuestros objetivos, y éstas pueden ser herramientas eficientes de gestión. Existe una teoría de objetivos que establece que cuando juntamos la rerretroalimentación o recompensas correctas con objetivos específicos o complicados, tenemos más probabilidades de lograrlos. Entre mayor sea la recompen-sa, más duro trabajaremos por ella.

Premiar todos los objetivos, grandes o pequeños, puede ayudarnos a lograr más cosas en el trabajo. Una simple recompensa que muchos jefes olvidan es darle las gracias a su equipo. Un agradecimiento en el momento correcto puede hacer mucho a la hora de reforzar comportamientos positivos en el trabajo, fomentar un sentido de pertenencia y hacer que la gen-te se sienta mejor por su contribución.

3. Prioriza la comunicación

Los papás suelen sentirse felices cuando sus hijos por fin empiezan a hablar, porque ya pueden comunicarles lo que está ocasionando el berrinche en cuestión. Puede que no siempre tenga sentido, pero es un hito en el desarrollo de tus hijos y de tu relación con ellos.

Cuando se trata de gestionar empleados, priorizar la comunicación es clave, recordando no comunicar de más. Los empleados necesitan saber lo que está pasando, pero no con todos los detalles sobre la situa-ción (a menos que estén directamente relacionados con ella, pero eso es otra historia). Comunícate cada vez que sea necesario para que todos sientan que saben lo que está pasando y puedan manejar sus expectativas.

4. Olvídate de lo malo

Los niños tienen una resiliencia interior que hace que la mayoría olvide las cosas malas que les pasan. Internalizan la lección que aprendieron pero por lo ge-neral pueden olvidar los detalles. Los adultos sole-mos recordar más cosas, así que tendemos a revivir los errores cometidos en el pasado, manteniéndonos despiertos por las noches e incluso llevándonos a su-frir de ansiedad severa.

En lugar de hacer esto, aprendamos de ese niño que se tropezó mil veces aprendiendo a caminar y que en el momento que pudo dar dos pasos olvidó las caídas. Distráete de la situación o de lo que te hizo sen-tir mal. Cuando tu cerebro no deje de girar, piensa en algo completamente diferente. Sal a caminar, haz un par de lagartijas o ponte a contar algo. Estas actividades sacan a tu cerebro de su estado emocional y te ayudarán a evitar la ansiedad que conlleva.

5. Juega bien con los demás

Una razón por la que los papás inscriben a sus hijos en actividades de equipo es para ayudarlos a aprender a jugar colaborativamente. Tienen que aprender a compartir, delegar, aceptar instrucciones y trabajar con otros para lograr un objetivo común.

Para los adultos en el trabajo es lo mismo. Los jefes deben crear un ambiente colaborativo en el que sus equipos se sientan escuchados, respetados y valorados. Un equipo colaborativo crea una cultura laboral abierta y de apoyo que puede ir más allá de tu equipo. Los jefes pueden fomentar la colaboración moti-vando la comunicación, tanto directa como entre sus empleados a través de reuniones uno a uno, delegando tareas a todo el equipo y valorando la aportación del equipo.

Los niños aprenden mucho de los adultos, pero nosotros también podemos aprender de ellos. Aplicando algunos de sus comportamientos al trabajo podemos ser mejores jefes y empleados. Y como todo parece indicar que seguiremos trabajando desde ca-sa en el futuro cercano, tenemos una gran oportunidad para aprender de ellos.

Keep Reading

Latest on Entrepreneur