En medio de la pandemia, esta industria levanta la mano para apoyar a Pymes y emprendedores

El reinicio de operaciones terminará por secar la economía de miles de Pymes después de no operar y de haber gastado sus recursos.
En medio de la pandemia, esta industria levanta la mano para apoyar a Pymes y emprendedores
Crédito: Vía Alto Nivel

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Por Julio Pilotzi

Han pasado más de 100 días desde que México entró en periodo de confinamiento por el coronavirus, mismo que ha azotado y ha detenido las operaciones a nivel industria y negocio en el país.

Durante dicho periodo y después de los múltiples esfuerzos por aplanar la curva del COVID-19, las campañas de sana distancia y de encierro por la contingencia aún no llegan a su fin, pero aún con eso se ha dado paso al momento en el que alrededor de 4.5 millones de micros, pequeñas y medianas empresas (Pymes) han comenzado a retomar actividades y poner a disposición del público su oferta de productos y servicios.

Para continuar siendo el sustento de más del 70% de los empleos en México, aquellas Pymes que logren reiniciar sus operaciones tendrán que enfrentar uno de los mayores desafíos para su negocio: sobreponerse a los impactos negativos que generó la pandemia, la cual derivó en diversos cierres de negocios, recortes de personal y presupuestos, adicional a la desestabilización social, incertidumbre bursátil y fluctuación en valores de divisas y mercados.

Este escenario de pesimismo económico ha generado desconfianza en empresarios, inversionistas y banca tradicional, quienes en primera instancia suponen ser el brazo de apoyo del segmento empresarial. Sin embargo, existen soluciones que están dispuestas a tomar riesgos con los altos índices de cartera vencida, morosidad en solicitantes de créditos e incrementos de deuda controladas: la industria Fintech.

A pesar de ser la segunda economía más grande de América Latina, las cifras estiman que México cuenta únicamente con un 40% de inclusión financiera, por debajo de países como Argentina, Brasil, Chile, Colombia y Ecuador. Es por esta razón que, siguiendo el modelo de países como Kenia, China, Sudán, Sudáfrica e India, México debe impulsar el rol de la tecnología como eje democratizador en términos financieros.

En este sentido, el país se encuentra actualmente en vías de desarrollo. De acuerdo con el FintechRadar, realizado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID) y Finnovista, México es uno de los ecosistemas fintech más robustos con 414 startups, cifra derivada del incremento del 14 por ciento durante el último año, de las cuales 85 están en proceso de estar reguladas por la Comisión Nacional Bancaria y de Valores (CNBV).

Las cifras estiman que México cuenta únicamente con un 40% de inclusión financiera / Imagen: Depositphotos.com

Si bien la crisis sanitaria retrasó las autorizaciones, el Octavo Transitorio permite que las empresas puedan aportar su granito de arena para aliviar el problema de liquidez a las Pymes, así como apoyar en la planeación y prospección de estrategias que permitan optimizar los recursos. A continuación, opciones destacadas en la categoría de créditos para negocios:

BAUBAP: Fintech liderada por Roberto Salcedo y Luis Villarreal, que ofrece servicio de microfinanciamiento disponible las 24 horas para personas sin historial crediticio ni acceso a servicios financieros tradicionales, con montos que van desde 500 hasta 5,000 pesos, con el único requisito de presentar una INE.

Doopla: la Fintech liderada por Juan Carlos Flores pone en contacto a personas en busca de un préstamo, con personas con el capital suficiente para prestar, con la finalidad de que quien solicita no pague intereses excesivos y quien invierte obtenga rendimientos por la conversión. Desde 10,000 mil hasta 300,000 mil pesos mexicanos, los requisitos son contar con buen historial crediticio, comprobante de ingresos y domicilio de identificación oficial.

Prestadero: Fundada y dirigida por Gerardo Obregón, la fintech realiza financiamiento colectivo enfocado en préstamos entre personas, con quienes busca ofrecer inversiones y créditos a tasas competitivas y justas, que van desde 10,000 a 250,000 mil pesos. El requisito es contar con un score mínimo de buró de crédito de 655 puntos, comprobar ingresos con estados de cuenta bancarios y tener una cuenta bancaria a nombre del titular.

DISI: Plataforma fundada por Claudio Kandel, que permite a las pymes convertir en liquidez inmediata sus facturas electrónicas por cobrar. La línea total menor es de 350,000 pesos y la máxima de 3 millones de pesos. Para acceder a dicha herramienta es necesario presentar documentos de constitución legal y fiscal de la empresa con una antigüedad mínima de dos años de operación, documentos que identifiquen a los socios de la empresa, historial de honestidad reportado ante una sociedad de información crediticia.

Fundary: Fintech presidida por Marcelo De Fuentes que busca apoyar a las pequeñas y medianas empresas con liquidez inmediata, y al mismo tiempo buscar evitar un sobreendeudamiento de sus clientes, que durante la pandemia ofreció a sus clientes la opción de pasar de corto a largo plazo sus créditos, y aceptar el prepago sin penalización y de manera simultánea activar una nueva línea, equivalente a 40% de la que se liquidó, pero a una menor tasa, normalizando el monto en cuanto se supere por completo la contingencia. Fundary ofrece préstamos van de 50 mil a 10 millones de pesos a plazos de uno hasta 24 meses; y con un esquema de tasas decrecientes con base en el comportamiento del cliente iniciando en 36% y que puede bajar hasta 20 por ciento. 

Hoy día y gracias a dicha disrupción tecnológica, existen soluciones y herramientas que permitirán a empresarios y emprendedores tomar aire de manera empática, rápida, eficaz, transparente y justa, tomando como base la confianza en los solicitantes por encima de los procesos burocráticos. Por ello se ve interesante la propuesta de este sector que llegó a poner nerviosas a las instituciones financieras, y que, por encima de los esfuerzos por detenerlas, terminaron solidificando su presencia en el mercado.

Y si bien el entusiasmo por retomar las actividades cotidianas aumenta, no podemos perder del radar que precisamente el tercer y cuarto trimestre del año serán los más complicados para la economía en el país, debido a que después de no operar y de haber gastado los recursos en el cumplimiento de obligaciones, el reinicio de operaciones terminará por secar la economía ya que requerirá la disposición de la poca liquidez para que las empresas y Pymes puedan generar productos y servicios. 

La pregunta es, ¿el apoyo vendrá desde la industria emergente Fintech o también la banca tradicional se comportará a la altura de las circunstancias? Y, sobre todo, ¿bajo qué condiciones y a qué tasas de interés?, y por supuesto siempre como decíamos verificar que estén muy bien registradas ante la Comisión Nacional Bancaria y de Valores. El tema fundamental es la habilitar la disponibilidad de flujo de efectivo a las mejores condiciones, pero al final, todo es un negocio. Como hemos visto, del Gobierno Federal no vendrá la solución total para los enormes retos que requiere la economía, la iniciativa privada tiene un gran papel para sacar a México del enorme bache en que se ha metido desde ya trimestres atrás ¿Se logrará? Estamos por verlo. 

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