¡El jefe duro no funciona! Es un mito

Existe un mito, un paradigma en el mundo empresarial incluyendo el de las Pymes, que nos dice para ser un buen jefe hay que ser duros con los colaboradores.
¡El jefe duro no funciona! Es un mito
Crédito: Depositphotos.com

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Creo que todos hemos alguna vez visto una escena donde el dueño de una Pequeña o mediana empresa (Pyme) se dirige a sus colaboradores de forma “dura” para corregirlos, regañarlos y llamarles la atención. Incluso es una actitud que muchas veces se admira e incluso se ve como un formato a seguir. Es un mito, un paradigma que se nos ha transmitido de generación en generación en el que está bien visto que un dueño de una Pyme sea duro con sus colaboradores para que el desempeño de estos y de la empresa en general sea bueno. Si me das oportunidad emprendedor dueño de una Pyme, quisiera platicarte de cómo este mito y esta forma de manejar, gerenciar, dirigir y liderar al personal es muy poco efectiva y que hay una mejor manera.

Primero quisiera platicar un poco de donde viene este mito. Viene de un equipaje cultural muy antiguo y tiene que ver mucho con el tema militar; desde la antigüedad cuando el ser humano se comenzó a organizar en sociedad, han existido los conflictos bélicos, las guerras. Fue ahí donde se comenzó a gestar este estilo de liderazgo, duro, recio porque el contexto y las circunstancias lo ameritan, se trata de conflictos donde el resultado es ganar o perder una guerra, un territorio, un país, etc. y donde los errores cuestan vidas.

Esta forma de liderazgo fue permeando después a otro tipo de organizaciones como las empresas. De hecho, en Estados Unidos es muy común que personas que hacen una carrera en el ejército terminen trabajando en la iniciativa privada en empresas. Es más, los nombres de los puestos gerenciales que hoy en día se manejan en EU vienen precisamente de una influencia del ejército, el puesto de Director General por ejemplo se llama CEO (Chief Excecutive Officer) cuya traducción podría ser Oficial Mayor de Ejecución, donde la palabra Oficial viene de la terminología del ejército, lo mismo con los otros puestos gerénciales CFO (Chief Financial Officer), COO (Chief Operational Officer), etc.  

Adicionalmente en el caso de México y Latinoamérica en general, tenemos también una herencia en el sistema educativo que ha promovido este tipo de prácticas de corregir de forma dura a las personas. En algún momento todos sufrimos de algún regaño fuerte de alguno de nuestros profesores, donde además nos ponían enfrente del grupo para avergonzarnos y que fuera aún más duro el regaño. En los últimos años han existido muchos puntos de vista opuestos respecto a esto, incluso hay algunos expertos que afirman que mucha de la conducta “relajada”, “irresponsable”, etc. de las nuevas generaciones ha sido porque se ha quitado la “mano dura” en la educación. Pero también hay ya muchos estudios y otros expertos que han demostrado que hay una confusión entre estos conceptos y los Padres y maestros con justa razón hoy en día se sienten muy confundidos sobre cómo corregir, regañar, etc. a los niños. Pero ese es otro tema.  

Sin embargo, como por ahí dijo un hombre sabio, “la dureza es buena para las piedras, pero no para las personas”. En las últimas décadas ha habido numerosa cantidad de estudios acerca de los efectos de esta forma de tratar a los colaboradores, se hiere la dignidad de las personas, se crean resentimientos, el ambiente laboral se deteriora, etc.  Quizá podamos tener la ilusión de que a corto plazo funciona, pero en realidad los efectos son mucho más negativos que positivos. Por el contrario, si la forma de corregir se hace de manera adecuada sin esta “rudeza” o “rigidez”, los resultados son mucho más positivos. Incluso para los más escépticos sobre este tema yo los invitaría a que se enfocaran en los resultados, al final del día tú como dueño de tu empresa ¿qué quieres?, me imagino que en términos generales mejores resultados, mejor rentabilidad, mejor desempeño de tus colaboradores, mejores ventas, mejor ambiente laboral, entre otras. Y es precisamente por esta razón que te conviene tener un ambiente laboral positivo en tu empresa. 

Al final del día tú como dueño de tu empresa ¿qué quieres? / Imagen: Depositphoto.com

Sé que no es fácil, porque precisamente tenemos toda esta carga cultural, educativa, formativa que nos ha enseñado que hay que ser duros con los colaboradores y que eso es lo que funciona. También sé por experiencia propia que en ocasiones los colaboradores comenten errores y se conducen en formas que literalmente quisiéramos arrancarles la cabeza. Pero con todo y esto, el trato propositivo a los colaboradores dará siempre mejores resultados y esto no significa en ningún momento que si los colaboradores no están funcionando, hay que separarlos de la empresa y buscar alguien más, pero todo esto se puede hacer de forma amable, la clave es ser cómo dice el dicho “duro en el fondo pero suave en la forma”. Y finalmente te quiero recordar algo, tú como dueño de tu empresa eres finalmente responsable de que se contrate en tu empresa al personal adecuado, así que si alguien no está funcionando en lugar de echarle la culpa a la persona y tratarla de forma “ruda”, mejor busca mejorar tus procesos de reclutamiento y selección, capacitación, retroalimentación y evaluación al personal. Pero de esto hablaremos en otro artículo. 

Por lo pronto te voy a dejar una metodología que ha servido por siglos para corregir a tus colaboradores. Esto que te comparto este basado en un artículo de Alejandro Ortega Trillo.

Es la metodología de las 4 P que a continuación te comparto:

1. Paz: Nunca retroalimentes a un colaborador cuando estés muy enojado, cuando estás enojado son los sentimientos los que están tomando el control de tu persona y de tu cerebro, de hecho, cuando nos dejamos llevar por los sentimientos es el cerebro inferior el que se pone al mando y el cerebro superior el racional se congela. Por esta razón es muy común que ya estando calmados nos arrepintamos de lo que dijimos. 

Adicionalmente, cuando decimos algo estando enojados la otra persona también se deja llevar por los sentimientos y si bien puede no reaccionar abiertamente, su cerebro está también bloqueado para poder recibir la retroalimentación de forma más empática y efectiva. Recuerda que las palabras hieren más que las balas. Una dignidad herida puede ser irreparable. Así que si estás muy enojado, vete a un lugar a tranquilizarte, sal de la oficina si es necesario y espera a que estés calmado para retroalimentar al colaborador que ha cometido el error.

2. Prudencia: Jamás llames la atención a un colaborador enfrente de los demás. Hazlo en privado y procura también buscar el momento más oportuno. 

3. Profundidad: No retroalimentes “por encimita”; tómate el tiempo para explicar porque se cometió el error, cuales son las consecuencias para los involucrados en el problema y la consecuencia para la empresa cuando se comenten esos errores y cómo se deben de evitar en el futuro. 

4. Paciencia: No esperes a que las personas corrijan los errores sólo porque le llamaste la atención una sola vez, prácticamente la mayoría de los seres humanos no corregimos nuestras equivocaciones con una sola llamada de atención. Esto no quiere decir claro está, que cuando la persona se equivoca una y otra vez entonces ya se tengan que tomar otras medidas, incluso el separarlo de la empresa, pero volvemos al punto inicial, todo esto, incluso la separación de la persona puede hacerse de buena forma, con buen trato, “duro en el fondo, suave en la forma”. 

Y por último, pero quizá lo más importante, siempre que retroalimentes a una persona hazlo con compasión, compasión es uno de los estados de más alta consciencia porque incluye muchas cosas, empatía, comprensión, etc.  Recuerda que la mayoría de las personas hacen lo mejor que pueden con las herramientas, preparación, educación, formación, etc. que tienen.

Te puedo asegurar que si implementas esta forma de retroalimentación en la mayoría de tu empresa vas a tener EXCELENTES resultados: mejor ambiente laboral, mejor desempeño de las personas, mejor autoestima de tus colaboradores, etc. 

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