Como Bill Gates y Steve Jobs: La competencia en la era post-COVID-19

Descubre en tu competencia al mejor aliado que nunca pudiste imaginar.
Como Bill Gates y Steve Jobs: La competencia en la era post-COVID-19
Crédito: Depositophotos.com

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Todo el mundo está adaptándose poco a poco la “nueva normalidad” y la era post-COVID-19. Seguramente ya has leído o escuchado lo que muchos plantean de su visión de cómo cambiará el mundo en el corto, mediano y largo plazo después de lo que la pandemia vino a transformar en en el mundo en todos los ámbitos (personal, familiar, laboral, económico, social, político, etc.). 

Uno de los aspectos positivos que trajo el nuevo coronavirus fue cómo muchas personas en el mundo (y quizá te esté pasando a ti), están elevando su nivel de consciencia, conectándose desde una nueva perspectiva más holística, más “espiritual” por decirlo de alguna forma. Y me enfoco en aspectos positivos porque, si alguna habilidad debemos de tener los emprendedores dueños de Pequeñas y Medianas Empresas (Pymes) es siempre ver el lado positivo de las cosas. El aprendizaje detrás del reto del problema. 

Hoy quiero plantearte una forma totalmente diferente y quizá hasta disruptiva de entender a tu competencia

En los últimos siglos, la visión de la competencia empresarial ha estado muy ligada al esquema -muy limitado, por cierto-, de la “Ley de la Evolución” o de la sobrevivencia. Es decir, seguramente tú aprendiste como la mayoría de nosotros que en la naturaleza existe la ley de la sobrevivencia del “más fuerte” y que lo mismo debe ser en los negocios. 

Innumerables autores se han referido y tomado conceptos y herramientas de escritos como El Arte de la Guerra de Sun Tzu para aplicarlo al ámbito de los negocios. Es común escuchar frases en la terminología de negocios como: “Vencer a la competencia”, “Estrategias para la competencia”, “Análisis de la competencia”, “Ganarle a la competencia” y demás.  

¿Y si te dijera que la “Ley del Más Fuerte” o la "Ley de la Selva” no existe y que en cambio te pidiera que abrieras tu consciencia y observaras por ti mismo para descubrir que en el universo lo único que existe es la COOPERACIÓN? No existe la competencia. 

Alguien podría decir “Eso no es cierto, el león compite con la gacela para comérsela y el pez grande se come al pez chico”. Pero yo te quiero enseñar una nueva perspectiva que podría cambiar tu visión de tu competencia y de la vida en general. El león no compite con la gacela, coopera. La gacela coopera con el león en un mecanismo perfectamente establecido en la naturaleza de un equilibrio perfecto donde el herbívoro ayuda al depredador para alimentarlo, aunque el proceso sea una persecución. El león cuando se muere coopera con los microorganismos que lo desintegran (se lo comen) y lo reintegran nuevamente a la tierra, al ecosistema. La tierra coopera con las plantas para que puedan crecer y, a su vez, las plantas cooperan con los animales que se alimentan de ellas como las gacelas.

El pez chico coopera con el pez grande para que pueda nutrirse y, OJO, no todos los peces grandes comen al pez chico. ¿Has escuchado del tiburón ballena que sólo se alimenta de plancton y que no come peces? 

Cooperación, cooperación, cooperación por todos lados. Te recomiendo ampliamente que veas el documental I am” del director Tom Shadyac, reconocido director de famosas comedias como Ace Ventura: Detective de Mascotas. Tras sufrir un accidente en bicicleta en el 2007 que pudo haberlo dejado seriamente incapacitado, Shadyac se vio en la necesidad de revaluar su estilo de vida y hacerse importantes preguntas que necesitaban grandes respuestas.

Adicionalmente a esto quiero plantearte otro concepto de la competencia: la competencia es TU MEJOR MAESTRO; el que constantemente te está llevando a mejorar tus productos y servicios. En los deportes, por ejemplo, hay muchas historias de la relación sana de competencia que se da entre deportistas de los más altos niveles y que desarrollan un respecto profundo por sus más acérrimos adversarios porque llegan a comprender que ellos los hacen crecer. Por tomar algunos ejemplos: Leonel Messi y Cristiano Ronaldo en el futbol, Mika Hakkinen y Michael Schumacher en la Fórmula 1 y Roger Federer y Rafael Nadal en el tenis.


Cristiano Ronaldo y Leonel Messi / Imagen: Depositphotos.com

Y si hablamos de negocios podemos renombrar la famosa relación de amor y odio que terminó en una vinculación de mucho respeto y de admiración entre Steve Jobs de Apple y Bill Gates de Microsoft, a tal grado, que el segundo se convirtió en el principal rescatador financiero de Apple en sus años difíciles. Es más, en sus últimos días de Steve Jobs, antes de fallecer, Bill Gates fue de las personas que lo visitó en el hospital en varias ocasiones. 

Dos pequeñas historias

Quisiera compartirte dos pequeñas historias acerca de este nuevo forma de entender a la competencia.

La primera es una historia sobre un agricultor en Estados Unidos. Este granjero había ganado durante varios años consecutivo un premio regional a la mejor cosecha.

Cuando le preguntaron cuál era su secreto, contestó: 

 “Muy simple. Tomo mis mejores semillas y se las regalo a mis vecinos, a mis competidores”.

La persona que lo estaba entrevistando sorprendida le preguntó sorprendida: “Pero si ellos son sus competidores, ¿por qué les regala sus mejores semillas?”. 

El hombre de campo respondió: “En la agricultura existe la polinización cruzada. Es decir, con el viento y los insectos, las semillas de mis cosechas terminan polinizando la cosecha de mis vecinos y viceversa. Así que, si yo les regalo a mis mejores semillas y ellos mejoran sus cosechas, entonces yo recibiré inevitablemente en mis cosechas la polinización cruzada de sus cultivos y qué mejor que sean de las mejores semillas. Todos ganamos cuando a todos nos va bien”. 

Imagen: Depositphotos.com

La segunda es una historia de una empresa chilena de producción de pollos. 

No recuerdo los detalles del nombre de las empresas involucradas en esta historia ya que este caso lo estudié hace ya muchos años en un diplomado de Responsabilidad Social Empresarial (RSE). En Chile había dos empresas líderes en la producción de pollos que competían ferozmente por el mercado. En una ocasión, a una de ellas se le incendió su principal planta productora. La otra empresa competidora en lugar da aprovechar esta tragedia e intentar darle una “estocada” final para sacar a su “rival” del mercado, se acercó a la empresa para ofrecerle sus propias instalaciones para seguir produciendo pollos mientras se recuperaban y volvían a construir la planta que se incendió.

Y ahora, ¿cómo aplico esto en mi empresa?

Te voy a platicar mi propia experiencia. Hace algunos meses cuando surgió el COVID-19, en mi empresa enviamos un correo electrónico a todos nuestros contactos emprendedores dueños de Pymes para ofrecerles una serie de herramientas gratuitas para ayudarlos. Y al final del correo hicimos un comentario en el que mencionábamos que si ninguna de las opciones que les ofrecíamos para ayudarlos les servían, que buscaran ayuda en otros lados, pero que no dejaran de hacerlo. Les pusimos una lista de cinco de nuestros competidores directos. Lo hicimos de corazón, sin ninguna agenda oculta, entendiendo este nuevo concepto de la competencia: la cooperación.

Para mi sorpresa, un par de semanas después de enviar el correo recibí una respuesta del director de una de las empresas de la competencia que habíamos mencionado quien estaba inscrito en nuestra base de datos sin nosotros saberlo. Su correo fue una grata sorpresa, me agradecía el gesto de ese correo electrónico y me invitaba a que platicáramos uno de estos días. Agendamos una llamada y resulta que conocí a uno de mis “nuevos mejores amigos”, congeniábamos en esta visión de cooperación en lugar de competencia, entendiendo que había suficiente mercado para todos y que nunca nos daríamos abasto para atenderlo solos.

Al pasar de otra semana recibí otro correo de otro competidor que también estaba en la lista y también agendamos otra llamada. Para no hacerles el cuento más largo, hoy estamos teniendo sesiones Master Mind los tres cada 15 días para ayudarnos compartiendo abiertamente sin ninguna reserva nuestras mejores prácticas, frustraciones y retos para ser mejores y así ayudar mejor a nuestros clientes. 

¿Quién mejor para comprender lo que vivo en mi negocio que alguien que tiene un negocio muy similar al mío? Y te puedo decir que tengo un verdadero interés en ayudarlos en todo lo que pueda para que les vaya muy bien y sé que el sentimiento es mutuo.

Estoy convencido que sólo cosas buenas van a resultar de esto al darle “mis mejores semillas” a mis competidores para que eventualmente con la “polinización cruzada” todos estemos mejor. Además, al compartir con ellos todas mis mejores prácticas, estoy cumpliendo mi misión de ayudar a todos los emprendedores dueños de Pymes que pueda a ser exitosos de una forma “indirecta” a través de ellos. 

Espero que esto que acabo de compartir contigo te ayude a cambiar tu perspectiva respecto a tu competencia. En la nueva era post-COVID-19 si no elevamos nuestra consciencia y comenzamos a hacer negocios de una forma diferente - más ética, más integral, más holística -, terminaremos destruyendo nuestro planeta. 

La historia reciente del ser humano está plagada de acciones poco éticas y muchas veces inmorales que las empresas cometen en contra de sus propios clientes, el medioambiente, sus colaboradores, y otros más, con tal de “ganar el juego” y “eliminar al rival”.  

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