Gerardo 'El Gerente', María 'La Lotería' y Mauro 'El Millennial': 3 historias comunes de terror financiero

El dinero solo es una bendición si se sabe cómo administrarlo. De lo contrario, suele convertirse en una verdadera maldición. Esta es la primera parte de esta serie.
Gerardo 'El Gerente', María 'La Lotería' y Mauro 'El Millennial': 3 historias comunes de terror financiero
Crédito: Depositphotos.com

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Nota de la editora: Este artículo es un extracto del libro “Toma el Timón: ¿Por qué los ricos se hacen más ricos y tú sigues sin llegar a quincena?” de Francisco García Pimentel y Salvador Manzano.

Altos ingresos no son sinónimo de riqueza. Esta sola afirmación parece ser una contradicción en sí misma. Todos hemos fantaseado alguna vez sobre lo que haríamos si tuviéramos un mejor sueldo; o si nos “cayera” una herencia o nos ganáramos la lotería. 

Pero entendamos bien esto: el dinero solo es una bendición si se sabe cómo administrarlo. De lo contrario, suele convertirse en una verdadera maldición.

Te quiero presentar a tres personajes. Sus nombres, por obvias razones, han sido modificados. Les llamaremos Gerardo "El Gerente", María "La Lotería" y Mauro "El Millennial".

Hoy conoceremos a Gerardo; y en las semanas siguientes a sus dos amigos.

Gerardo "El Gerente"

Gerardo el gerente es un joven de 28 años. Estudió mercadotecnia en una excelente universidad, con muy buenas calificaciones. Después de un par de trabajos medianos, por fin logró su primer puesto importante: es gerente de mercadotecnia en una empresa distribuidora.

El sueldo no es malo: 25,000 pesos mensuales más bonos por desempeño.

Por supuesto, Gerardo se merece algo mejor que el Tsuru que trae todos los días. Además, los demás gerentes tienen coches nuevos; algunos deportivos. De forma que con su segundo cheque Gerardo da el enganche para un coche nuevo. Encuentra una súper oportunidad y paga un enganche de 40,000 a 36 meses sin intereses; le quedan pagos de 4,100 pesos.

Pero no hay problema; por supuesto puede pagar eso y le sobra. Además, tiene que pagar el seguro (mismo que elige la agencia), las placas y el registro. Pero ¿qué son unos cuántos pesos? Ya tiene coche nuevecito.

La vida como gerente es genial y se divierte mucho. Se compra ropa nueva y sale cada fin de semana con sus nuevos amigos. Los mejores restaurantes y antros, por supuesto. Ahora que tiene dinero y es soltero ¡hay que aprovechar! Para pasar las vacaciones se arma el plan y se van a esquiar a Canadá. Estas experiencias bien lo valen. Además, tiene que establecerse firme en su nueva empresa, como un tipo que no se echa para atrás.

Para viajar es necesario tener tarjetas de crédito. Por primera vez en su vida ¡por fin! Le autorizan la tarjeta que siempre ha querido, con un límite más alto y tasa preferencial. Es dorada. Lo primero que hace con ella es transferir el saldo de su antigua tarjeta “chafita”, para pagar menos intereses. Gerardo es muy puntual en sus pagos mensuales.

Su máxima felicidad son las quincenas, y los viernes el mejor día de la semana. Un buen día conoce a Laura, de Ventas. Es amor a primera vista. Empiezan a salir y, después de dos años, las cosas pintan para boda.

Como ya se va a casar y lleva trabajando dos años con excelentes resultados, por fin se decide a ir con el jefe a pedir un aumento. ¡Se lo merece!

Los números han sido muy buenos, así que… ¡victoria! Gerardo recibe su aumento justo a tiempo para empezar a ahorrar para la boda. De 25,000 pesos le suben a 30,000 pesos nominales ¡un 20% de aumento! Claro, menos impuestos y retenciones, le caen a la quincena como 12,000 pesos, que son excelentes. 

Aún sigue pagando su coche, pero ya con dos años y ahora que tiene nuevo sueldo… quizás sea tiempo de cambiarlo. Esto es muy inteligente porque así se ahorrará servicios más caros.

Además, otros gerentes ya andan presumiendo coche nuevo.

Así que se dirige a la agencia en donde le toman su coche a cuenta y hace un upgrade. Es un coche más “de adulto”, porque ya se va a casar. Deja el coche viejo, da un nuevo enganche y empiezan a contar otros 36 meses. El seguro es un poco más caro y, bueno, gasta un poco más de gasolina. Pero se lo merece.

Gerardo el gerente es un joven de 28 años / Imagen: Depositphotos.com

Suenan las campanas

La boda con Laura va a ser por todo lo grande. Hay que invitar a las dos familias, a los amigos y a los de la empresa. Va a ser épica. Renta el salón, las mesas, la música, las flores; las palomas, centros de mesa, mesas de postres y el coche antiguo.

Laura y Gerardo no son tontos y tratan de limitar la fiesta a 150 invitados. Pero después se dan cuenta de que no pueden dejar fuera a sus amigos de la prepa ni a los primos de Mazatlán. Además, los amigos de los papás y, claro, alguno que otro cliente. Es una inversión estratégica. Total, que la boda termina en 250 invitados.

Pero ¡qué va! es solo una vez en la vida. Para la luna de miel, Gerardo encuentra un excelente tour por Europa y Asia. Es un poooco caro, pero con la tarjeta de oro se puede pagar a 24 meses sin intereses, así que ni lo van a sentir.

Cuando regresan, hay que poner casa. Por supuesto no se van a ir a una casucha de las afueras, sino que hay que buscar un buen depa. Como ahora se suman los dos sueldos –el de él y el de ella- pueden aspirar algo que esté acorde a su nueva realidad. Encuentran uno muy moderno cerca del trabajo y lo amueblan muy a su gusto. La renta es un poco alta, pero sí les alcanza.

También a Laura ya le toca coche, así que lo sacan, sin mayor problema. Al contrario: su historial crediticio está mejor que nunca y ya le han ofrecido nuevas tarjetas. En cierto momento Gerardo se da cuenta de que tiene varias a tope: 40,000 en una, 20,000 en otra, 34 en otra…

Pero Gerardo no es tonto. Sabe que los bancos ofrecen salidas para esto, sobre todo para clientes preferentes como él. Así que adquiere una nueva tarjeta maestra, con la que absorbe todas las demás deudas en un solo pago mensual, con más plazo. Así se siente menos. Eso cualquiera lo sabe.

Pero igual, cuando salen a cenar o al cine (el primer año de matrimonio es una gran luna de miel, dicen) saca la tarjeta Premium, porque le da puntos para viajes. ¡Así todos ganan!
Seis meses después, Laura le tiene una sorpresa: ¡están embarazados!

Una gran alegría inunda a la familia; pero ahora el pequeño departamento de dos habitaciones no da para mucho, así que empiezan a buscar algo más amplio. Los de la misma zona son muy caros, así que amplían su búsqueda a casas pequeñas.

A Laura le ha encantado una casa de tres habitaciones en un coto, con seguridad y terraza para eventos. La renta es de 13,000 pesos.
¡13,000 pesos! Eso es mucho dinero…

En cómodos pagos mensuales

Como Gerardo es inteligente, sabe que rentar es realmente tirar tu dinero. Además, con lo que pagan de renta bien podrían pagar la mensualidad de una casa propia. Todo el mundo sabe esto; es más, no saben por qué no lo pensaron antes.

Así que van con el banco y, como son clientes preferentes, les liberan una hipoteca de 2 millones de pesos, con la que pueden comprar la casa de sus sueños. “Construye tu patrimonio con crédito” dice el folleto que les entrega el vendedor. Perdón: “el asesor”.

¡Claro! –piensan Gerardo y Laura- hay que hacer patrimonio. Todo el mundo sabe eso. Así que, muy contentos y emocionados, firman su contrato -ya leerán las letras chiquitas después-. Queman sus tarjetas para dar 10% de enganche y quedan con un pago de 15,000 pesos a veinte años. Es como pagar renta, pero al final quedas con una casa. 

Claro, con 2 millones no se compra una mansión. Buscando, Laura y Gerardo encuentran una casa pequeña de tres habitaciones en un coto justo a las afueras de la ciudad. No es la casa de sus sueños, pero es algo. Y sobre todo “es un patrimonio”.

Por fin se cambian a su nueva casa. ¡Qué emoción tener casa propia! Y empiezan a vivir allí. El camino al trabajo es un poco largo, pero bien vale la pena por tener casa propia.
Cuando se acerca la fecha de parto, es evidente que Laura necesitará un coche más amplio, una camioneta, para poder llevar todas las cosas del bebé. Así que reestructuran el crédito y sin problemas.

Ahora Gerardo tiene que pagar 15,000 de la casa y otros 10,000 por las mensualidades de los dos coches, más gastos, alimentos, ropa y gasolina. Ya no van tanto al cine. Lo bueno es que cuentan con dos sueldos.

¡El bebé llega! Los 50,000 pesos del parto y la fiesta de bautizo bien lo valen. Lo bueno es que el hospital se puede pagar con tarjeta y así no se siente tanto.
Todo es felicidad. Son la familia perfecta.

Pero cuando acaba la cuarentena, Laura va de vuelta al trabajo, así que hay que llevar el bebé a guardería, además del gasto de los pañales y la leche. Con los horarios de Laura, es imposible recogerlo a tiempo; así que tienen que pagar horas extras o niñera.

Eventualmente Laura se da cuenta de que todo su sueldo se va en niñera y gasolina; eso no es negocio. Así que decide renunciar para dedicarse a la casa. Ahora está con su hijo todo el día y es perfectamente feliz.

Pero Gerardo empieza a sufrir, porque resulta que sobra mucho mes al final de la quincena. Con su solo sueldo apenas paga la pasa y los coches. Ya lleva cuatro meses de atraso en las tarjetas.

Ahora Gerardo tiene que pagar 15,000 de la casa y otros 10,000 por las mensualidades de los dos coches, más gastos, alimentos, ropa y gasolina / Imagen: Depositphotos.com

Un día el coche se descompone; es la transmisión. Tiene que pagar 15,000 pesos. ¿De dónde diablos va a sacar 15,000 pesos? Las tarjetas ya no dan para más. 

Una vez más va con su jefe a pedir un aumento. Pero ahora le dan apenas un 5% de aumento. Eso no arregla mucho. Además, con lo lejos que está la casa apenas alcanza a ver a Laura o al bebé.

¡Por fin la solución! El banco le ofrece un segundo préstamo hipotecario sobre su nueva casa. Con este dinero puede poner al día las tarjetas, arreglar el coche y darse unas vacaciones. Que lo tienen bien merecido. Hay que descansar. Eso todo el mundo lo sabe...

Y ese ciclo se repite cien veces. Cada vez que hay más dinero, aumentan su nivel de vida. Quizás después Gerardo sea director o vicepresidente… y tendrá mejor sueldo. Pero la verdad es que viven siempre en la cuerda floja, tratando de mantener el paso y de tener mejor coche que sus colegas. 

Gerardo y Laura sinceramente creen que eso es lo normal; que es la mejor forma de vivir. 

La mentira de “lo normal”

Pero hagámonos dos preguntas sobre este caso:

1. ¿Qué pasaría con Gerardo y Laura si Gerardo pierde su trabajo por cualquier razón? 
2. ¿Qué pasará cuando vengan más gastos, más hijos o quieran cambiarse de casa?

La verdad es que, si Gerardo pierde su ingreso, estarán en la calle, con una deuda de millones sobre sus espaldas; una fila de acreedores a la puerta; los niños en el colegio y las colegiaturas sin pagar.

Probablemente van a acabar odiando a la casa en la que tanto han invertido y a la que están amarrados por 20 años (para cuando acaben de pagarla, Gerardo tendrá 51 años)… a menos que el banco se las quite por falta de pago.

Y puede ser aún peor.

Según el Bank of América más del 40% de los divorcios en Estados Unidos tienen como causa principal el dinero. Es la primera causa de peleas y separaciones en matrimonios. 
Lamentablemente Gerardo y Laura siguieron ese camino porque pensaban que era lo normal.

Pero esta palabra –normal- tiene dos significados.

“Normal” puede significar “común”, lo que todos hacen. En este sentido, lo que hicieron Gerardo y Laura es muy, muy normal. El estimado señalado al principio del libro nos indica que más del 70% de los mexicanos lo siguen. Apenas unos cuantos logran escapar de esta historia.

Pero “normal” también puede significar “que es la norma” o el parámetro deseado o ideal. ¡En este sentido, el camino de Gerardo el Gerente no es normal en absoluto! Y sin embargo millones de personas lo siguen día con día.

Según el Bank of América más del 40% de los divorcios en Estados Unidos tienen como causa principal el dinero / Imagen: Depositphotos.com

Pueden cambiar los números. Quizás estemos hablando de un sueldo inicial de 10,000, o de 50,000. La realidad es que lo que “gana” una persona es irrelevante a largo plazo, a menos que se aprendan y apliquen las cinco claves de la riqueza. 

1. El hombre rico se paga primero a sí mismo.

2. El hombre rico tiene un plan.

3. El hombre rico busca consejo.

4. El hombre rico no trabaja para el dinero.

5. El hombre rico es generoso.

Muchas personas que conozco se pasan soñando con “el aumento” o “el nuevo puesto” que por fin lo sacará de pobres. Pero viven engañados, porque viven en este sistema en donde

INGRESO ES IGUAL GASTO

O, peor aún:

GASTO ES MAYOR AL INGRESO

A este sistema Robert Kiyosaki llama en su libro La Carrera de la Rata. Es un sistema en donde toda la vida, todos los días, parecemos estar corriendo sin parar, con la lengua de fuera tras la siguiente quincena, el siguiente cheque, el siguiente cliente… pero seguimos en el mismo lugar, como una rata en una rueda de hámster.

Este es el sistema de la clase media por excelencia. Es el sistema en que la casa grande, el coche nuevo y la pantalla gigante son más relevantes que la realidad y la tranquilidad.

Este es el sistema en donde el jardín del vecino siempre parece más verde; en donde nos dejamos llevar por la presión social o profesional de aparentar un estilo de vida que no nos hemos ganado. Nos guiamos por lo “normal” cuando lo normal es que también el vecino esté endeudado hasta el tope, corriendo su propia “carrera de la rata”. En una carrera de ratas, nadie gana; todos terminan agotados.

Este es el sistema donde los recién casados gastan los primeros cinco años de matrimonio en querer igualar el nivel de vida que tenían con sus padres, sin considerar que sus padres son 30 años mayores que ellos. En el proceso hipotecan su futuro y tranquilidad.

Este es el sistema donde “las cosas que todo el mundo hace” son la regla. En donde nociones como “siempre es mejor deber casa que pagar renta”, “pagué mis tarjetas con otra tarjeta”, “consolidación de deuda”, “ya cambié el coche otra vez”, “compraré esto a meses sin intereses”, “saqué esta sala en pagos semanales” son perfectamente respetables, aunque financieramente suelen ser decisiones absurdas, de quien no sabe matemáticas y opera sus finanzas a través del estómago.

Y aquí estamos hablando de la inmensa mayoría de los mexicanos. 

¿Eres tú GERARDO EL GERENTE? Hace apenas unos años, yo mismo lo era. 

Pero existe otro tipo de personaje, quizás más complejo: MARÍA LA LOTERÍA. Hablaremos de ella la siguiente semana, a la misma hora y por este mismo canal. 

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