Dile adiós a la excusa de 'no tengo tiempo' en 2021

En la pandemia, muchos hemos notado que usamos esta excusa para no hacer lo que realmente no queremos hacer.
Dile adiós a la excusa de 'no tengo tiempo' en 2021
Crédito: Depositphotos.com

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Para muchos, la pandemia nos ha demostrado que la frase “no tengo tiempo”, realmente es sólo una excusa. ¿Cuántas veces hemos dejado de ir con amigos, aprender una nueva habilidad, hacer ejercicio o incluso iniciar un negocio propio porque decimos no tener tiempo? Seguramente, tú, al igual que yo, varias.

Estos meses de confinamiento han cambiado las rutinas de la mayoría de nosotros. Aunque ha habido casos de personas que han tenido que, hasta duplicar las horas de trabajo, otros hemos visto muy reducidas nuestras jornadas laborales. Yo estoy acostumbrada a tener montones de pendientes, a estar de 9 a 7 frente a la computadora e, incluso, a no desconectarme ni siquiera en fines de semana. Además, mi oficina no queda cerca de mi casa (al menos una hora de traslado), por lo que es cierto: antes no tenía mucho tiempo para dedicarme a otras cosas más allá de lo que imponía mi vida como empleada.

El sector en el que me desenvuelvo (entretenimiento) ha sido de los más afectados por la pandemia y desde hace ocho meses hago home office. Siempre he sido partidaria de este esquema, pues estoy convencida de que permite a los trabajadores tener un mejor equilibrio vida personal/profesional, y que es particularmente conveniente para madres y padres. Reconozco que el ahorrarme horas en el tráfico sumado a la disminución de tareas, me han dado más horas libres que las que había tenido desde que terminé la universidad. La típica excusa de “no tengo tiempo” para no hacer las cosas que “siempre he querido hacer” se ha vuelto insostenible.

Imagen: Filip Mroz vía Unsplash

En este año no he iniciado una maestría, tampoco aprendí a hablar un idioma (estoy en nivel básico de alemán en Duolingo), ni mejoré ninguna habilidad. Dedico buena parte de ese nuevo tiempo libre a la lectura, al ejercicio, a apoyar en labores del hogar y a ayudar a mi mamá con su negocio. Se acabó la creencia de que “24 horas al día no son suficientes” pues mi situación es más o menos la misma que a inicios de 2020.

Esta reflexión a pocos días de que termine el año, me llevó a cuestionarme sobre lo que realmente quiero y lo que no, pero que siempre he encontrado justificaciones para no hacerlas. He notado que valoro muchísimo los momentos que puedo dedicarme a mi desarrollo intelectual (he leído cerca de 30 libros en esta pandemia, ¡bendito Kindle!), a hacer cosas que me hacen feliz y a otros también, como preparar un postre; retomar actividades que me encantan y había olvidado, como escribir, y aventurarme a otras relativamente nuevas, para las que antes sí no tenía tiempo suficiente, como dar clases.

Espero que muchos nos demos tiempo para entender la importancia del tiempo mismo. Este no debe ser una excusa para dejar de hacer cosas, sino algo que valoramos y aprovechamos para hacer aquello que disfrutamos y nos convierte en mejores versiones nuestras... y eso muchas veces significa buscar momentos para conectarnos con nuestro interior. No es necesario aprender un nuevo idioma o a tocar un instrumento musical, a menos que eso quieras, pero sí conseguir equilibrios y formas de superarnos como personas. Finalmente, para mí uno de los mejores aprendizajes de esta eterna cuarentena ha sido que cualquier impedimento para hacer o dejar de hacer es únicamente una excusa.

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