Lo rechazaron en varias editoriales porque sus dibujos 'eran feos'. Hoy su manga 'Attack on Titan' es uno de los más populares del mundo

Cuando un editor de Kōdansha expresó finalmente interés, Hajime Isayama tenía la autoestima tan baja que pensó: "¿Qué está mal con este sujeto?"
Lo rechazaron en varias editoriales porque sus dibujos 'eran feos'. Hoy su manga 'Attack on Titan' es uno de los más populares del mundo
Crédito: Kodansha / Funimation / MAPPA

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This story originally appeared on Cine Premiere

Mientras lees estas líneas, una historia que sumó popularidad y reconocimiento mundial durante la última década llega a su fin. Hoy, con la publicación del episodio 139 del manga Attack on Titan (Shingeki no Kyojin) se cierran once años y 34 volúmenes de giros sorprendentes, personajes entrañables y un mundo que planteó metáforas sobre la guerra, la pérdida y la libertad.

Desde hace un mes, los fans llenaron las redes sociales y sus sitios favoritos de encuentro digital con videos recopilatorios, cosplays, mensajes emotivos, memes, fan arts, análisis y collages de los paneles más épicos en preparación para la despedida. La artista mexicana Tatería incluso dedicó un mural a la serie que se volvió viral en línea.

En conmemoración de este hito, repasamos los orígenes del aclamado manga de Hajime Isayama y lo que esto dice sobre el éxito de una obra que entra en la lista de las más memorables de los últimos tiempos.

Attack on titan manga

Imagen: Vía Cine Premiere

Un gancho efectivo

Gran parte del atractivo de Attack on Titan radica en su relato: un conflicto identificable y tramas secundarias que enriquecen la acción principal, un mundo fantástico con reglas precisas y de cohesión sólida, además de un planteamiento efectivo que inicia in media res, es decir, en el punto medio del argumento completo.

El gancho, en su debut, era sencillo, pero con fuerza e impacto dramático. Los remanentes de la humanidad, luego de estar al borde de la extinción, viven en una ciudad amurallada que impide la entrada de los titanes, humanoides come-humanos que aparecieron de la nada. Desde hace cien años reina la paz, pero una mañana un trueno sacude el cielo y la tierra; entonces, un titán más alto que cualquier otro jamás visto emerge por encima de la muralla. Esa amenaza que sacude su mundo, le recuerda a la humanidad que vive con miedo y que esos muros eran en realidad jaulas.

“Quería crear algo corto, simple e interesante cuando alguien lo viera. Hacerlo complicado alejaría a las personas”, cuenta Hajime Isayama en Attack on Titan Guidebook: Inside & Outside. Pensando en lo difícil que era conseguir que la gente leyera su extenso primer capítulo, se concentró en un evento que atrajera la atención desde las primeras páginas. Así nació la icónica imagen del Titán Colosal, visto en contrapicado, asomándose sobre el muro.

¿Qué son los Titanes y de dónde provienen? ¿Cómo defenderse de tal amenaza? ¿Qué hacer con el odio tras ser víctima de una tragedia? Estas preguntas plantearon los misterios base para continuar. Se resolvieron de a poco, con nuevas interrogantes ante cada respuesta, hasta el giro que revolucionó el argumento a uno enfocado en una guerra añeja entre dos naciones y su impacto en el carácter de los personajes, así como en las motivaciones de su actuar.

attack on titan manga

Imagen: Vía Cine Premiere

Una historia íntima

Isayama ha sido un autor diligente con su obra. Pese a su personalidad retraída, no dejó de luchar por una oportunidad. En 2006, con apenas 20 años, llegó a Tokio con el sueño de convertirse en mangaka, aunque, bajo su propia admisión, siempre batalló en el plano del dibujo, que era una de sus mayores aficiones. Pensaba que su obra carecía de la calidad necesaria para los estándares del medio, una autocrítica que fue respaldada por múltiples editoriales.

“Visité muchas compañías. Les gustaba mi historia, pero decían que la calidad del dibujo era pobre. Me iba a dar por vencido porque hay muchas personas que quieren convertirse en artistas de manga. No pensé que podría convertirme en uno de los grandes”, confesó Isayama en una entrevista con la BBC.

Cuando un editor de Kōdansha expresó finalmente interés en Attack on Titan, Isayama tenía la autoestima tan baja que pensó: “¿qué está mal con este sujeto?”

Los temas dentro de la obra tienen vínculos profundos con su propia biografía y quizás esa honestidad emocional facilitó la identificación con los lectores. En entrevista con NHKel autor reveló que su infancia anidó sentimientos de inferioridad con respecto a su entorno: tanto físico, por las montañas que rodeaban Hita, el pueblo donde creció, que le hacían preguntarse qué había más allá de ellas; como social, pues a menudo perdía competencias o fallaba en demostrar sus habilidades. Un deseo por cambiar su forma de ser y pensar lo motivaría a irse de la prefectura de Ōita: “No era ambición lo que me impulsaba. Sentía inferioridad, una cierta frustración”, recuerda.

La primera influencia conceptual para el manga (vía) fue Muv Luv Alternative, una novela visual para adultos sobre una invasión extraterrestre que casi aniquila a la humanidad. Se sumarían luego sus malas experiencias en Tokio con clientes borrachos e iracundos en un cibercafé en el que trabajó de madrugada. Isayama pensó en lo aterrador que era estar frente a alguien con quien era imposible comunicarse y esa idea alentó la creación de los titanes.

En entrevistas para Kōdansha y la revista Kaboom en 2013, contó que los diseños tempranos se inspiraron en una Mona Lisa zombi que salía del cuadro para comerse a las personas en el manga de horror Nube, el maestro del infierno (Jigoku Sensei Nube). Luego, monstruos como Godzilla, Mothra y Gamera y el cine de terror japonés, sumarían a sus influencias.

Lo grotesco y lo insólito se perciben como punto nodal en el atractivo de la obra:

“Para dibujar a los titanes elijo expresiones que produzcan incomodidad. La expresión de los titanes no es adecuada para cada situación, por ejemplo, desde que encuentran a uno hasta que lo matan, no deja de sonreír. Elegí hacerlo así para producir la sensación más desagradable posible”, explicó.

Estos referentes visuales mezclados con sus vivencias, construyeron un mundo abundante en detalles que mantuvo al fandom comprometido con el relato de liberación de Eren, Mikasa y Armin, delineados con trasfondos dramáticos que robustecían su atractivo. El cuidado que autor y editorial pusieron en la historia se reafirma en palabras del editor Back, quien afirmó en Attack on Titan Guidebook: “Isayama escucha cada opinión antes de decidir. Hay incontables sugerencias y las escucha todas. Así toma postura y construye alrededor de las propuestas de todos. Attack on Titan no es solo suyo, han influido muchas personas en Kōdansha”.

Ese fue el poder de una historia creativa, equilibrada entre lo que mostraba y lo que no, entre profundidad y acción espectacular, que nos rindió ante su entusiasmo.

Imagen: Vía Cine Premiere

Titanes de la cultura pop japonesa

El factor económico jugó también un papel importante. Cuando algo acumula éxito, más exposición le dan las industrias culturales, traduciéndolo en mayor prestigio y alcance. El manga debutó en septiembre de 2009 en la publicación Bessatsu Shōnen Magazine. Desde el principio tuvo una recepción exitosa, logrando vender casi 3 millones 800 mil ejemplares para finales de 2011, como registró Oricon. En 2013, un pico de casi 16 millones de copias vendidas redituaron a Kōdansha su primer aumento en ganancias en 18 años, según consignó ANN.

Aquel repunte fue impulsado por el estreno de la primera temporada del anime en la televisora NHK en abril de ese año. La adaptación catapultó a Attack on Titan como fenómeno mundial, al poner su trama al alcance de una audiencia internacional, incluso la que no consumía anime. Dos meses después, la editorial japonesa imprimió 8 millones de copias adicionales para satisfacer la demanda de los, hasta entonces, 10 volúmenes recopilatorios.

La franquicia se expandió a numerosos spin-offs, novelas ligeras, videojuegos, películas live action y mercancía. Aunque desde ese momento las ventas han disminuido, en gran medida por el aumento en el consumo digital, Bessatsu Shōnen Magazine anunció en Twitter, en diciembre de 2019, que el manga había superado las 100 millones de copias en circulación global, ubicándose en el Top 20 de las sagas de manga más vendidas de todos los tiempos. Su palmarés incluye el Premio Kōdansha de la categoría shōnen en 2011 y nominaciones a galardones como el Manga Taishō y el Premio Cultural Tezuka Osamu.

“No hay nada más valioso que las personas sean capaces de compartir emociones, que no pueden ser expresadas con palabras, gracias a una historia. Nos hizo felices sentirnos de esta manera junto con nuestros lectores y socios a través de Attack on Titan. Aunque la serie llegó a su final, estos recuerdos siempre permanecerán cálidos en nuestros corazones. Gracias por leernos”, escribió el Departamento editorial de Bessatsu Shōnen Magazine acerca del final.

Hoy, se escribe el punto final de esta historia tan exitosa como memorable. No obstante, Shingeki no Kyojin aún vivirá. Por un lado, en los proyectos que restan, como la conclusión de la última temporada de su adaptación anime o en la película live action hollywoodense a cargo de Warner. Por otro, y más importante, en la memoria de sus seguidores: los del principio, los que se pusieron al corriente y los que aún faltan. Porque las buenas historias, se sabe, son atemporales.

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