Un paso hacia la democratización de las ventas en línea

En un país que tiene un 62% de preferencia de uso de efectivo como forma de pago, la capacidad de construir un puente entre el mundo físico y las transacciones digitales podría resultar en uno de los retos más importantes en esta transformación digital.
Un paso hacia la democratización de las ventas en línea
Crédito: Depositphotos.com

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Por: , VP para América de Rapyd, unicornio global de Fintech-as-a-Service.

Uno de los efectos de la nueva normalidad ha sido que el comercio electrónico siga ganando terreno. México es uno de los países latinoamericanos que presenta mayores oportunidades para los minoristas internacionales y los mercados en línea. Es importante mencionar que, tan sólo en 2020, las compras en línea en el país crecieron un 30% dando como resultado que métodos de pago digitales empezaron a prosperar. En los próximos años, se espera que los ingresos por ecommerce de México crezcan a una tasa anual del 6.5%, lo que resultará en ventas por 21.8 mil millones de dólares para 2024. 

Pero, en un país que tiene un 62% de preferencia de uso de efectivo como forma de pago, la capacidad de construir un puente entre el mundo físico y las transacciones digitales podría resultar en uno de los retos más importantes en esta transformación digital.

También, tomando en cuenta que solo el 37% de los mexicanos cuenta con una cuenta bancaria, desde la empresa identificamos que en el país existen varias formas de completar transacciones digitales para que aquellos que manejan comúnmente efectivo. Entre las más utilizadas se encuentran: cupones impresos, pagos realizados a través de teléfonos móviles, tarjetas prepagadas o de regalo, y monederos electrónicos en los que se acumulan puntos (por ejemplo, los plásticos de los supermercados), de esta forma los consumidores mexicanos pueden aprovechar para digitalizar su dinero en tiendas de conveniencia.

Seguimos en un momento en el que muchas personas, si les es posible, limitan su movilidad, y destacando que solo el 34% de los mexicanos cuenta con una tarjeta de crédito, ofrecer más ubicaciones que acepten pagos alternativos al efectivo beneficia a los consumidores y a los comerciantes por igual. Incluso sin la pandemia, se ha demostrado que los proveedores necesitan ofrecer diversas opciones de pago, y es muy probable que el cambio de México a las compras en línea haya llegado para quedarse, aunque durante los próximos años el efectivo seguirá siendo fundamental tanto para los pagos en línea como para los realizados de forma física.

Constante evolución

Es interesante detenerse en uno de los puntos que se señaló al inicio: 62% de los mexicanos prefiere usar efectivo. Y esto se da en este contexto en el que el crecimiento del ecommerce tuvo una aceleración como nunca antes en la historia. 

Ahora bien, por qué se da este favoritismo por seguir utilizando efectivo. Está demás decir que América Latina es una de las regiones menos bancarizadas, pero también es cierto que vienen prosperando en ella las billeteras virtuales y también los neobancos. Entonces, ¿por qué se sigue dando esta situación? Sin dudas es preciso invertir en educación financiera, pues mucha gente en México y en Latinoamérica aún cree que para utilizar un medio de pago digital (MDP) requiere tener una cuenta bancaria y, esta falsa creencia se da tanto entre consumidores como comerciantes.

Por supuesto, también pesa la sensación de inseguridad (miedo a ser víctima de fraude, hackeo o sufrir el robo del dispositivo en el que se tiene la cuenta instalada), y el no estar seguro de “dónde” están sus valores, pues desconocen la seguridad de las billeteras virtuales. Sin duda esto es una pena, porque muchos usuarios están perdiendo la oportunidad de contar con más y mejores alternativas de pago. Incluso, también de mejores precios y mayor variedad de productos y servicios ofrecidos en las plataformas digitales. 

Ahora bien, mientras los usuarios tardan en subirse a los nuevos medios de pagos, las fintechs tienen por delante un gran mercado en el que pueden seguir desarrollándose, y hasta ofrecer servicios que harían crecer su facturación de modo exponencial.

Parte de esto lo advirtió la Federación Latinoamericana de Bancos (Felaban) en su reporte de inclusión financiera de 2019: “La falta de educación financiera en América Latina es un obstáculo para ampliar el acceso a los productos y servicios financieros”. Entonces, es en este escenario en el que las fintechs, con su flexibilidad y agilidad, se vuelven mucho más competitivas y accesibles a los consumidores. 

Las fintechs son plataformas más cercanas, que ofrecen transparencia y que, además, cuando se las empieza a utilizar el cliente percibe su diseño intuitivo. Además, tienen una gran fortaleza de cara a lo que viene: pueden dar tanto servicios B2C como B2B.

Este momento no implica sólo una revolución tecnológica, lo que estamos viviendo es un cambio cultural en el que los que mejor se adapten serán quienes puedan aprovechar rápidamente los beneficios. En esta transformación, los servicios digitales son el corazón del cambio, de ahí su demanda exponencial y también que sean tan esenciales para todos, consumidores y organizaciones. Y, por supuesto, no es menos importante que tienen un menor costo para los usuarios y que abren el juego de las finanzas a quienes hasta ahora venían siendo ignorados por el sistema tradicional.

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