Este emprendedor ayuda a personas que salieron de la cárcel en su reinserción social

Daniel Serrano se negaba a crear su propia asociación civil por todo lo que implicaba en términos de impuestos, trámites "y demás". Sin embargo, a raíz de que le robaron la idea de algunos proyectos en 2010, el año siguiente decidió fundar su propia organización y de esta manera nació Insade.
Este emprendedor ayuda a personas que salieron de la cárcel en su reinserción social
Crédito: Cortesía de Insade

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Intentar, darse un baño realidad, idear, crear y finalmente fundar. Un Daniel Serrano de 19 años se interesó por la idea de unos “cuates” (amigos) que querían desarrollar una asociación civil para ayudar a la población LGBT Yucateca. 

“Me enamoró el proyecto, me involucré con ellos y durante un año que estuve en él me di cuenta que mis problemas no eran nada a comparación de toda la violencia y discriminación que existía en Yucatán y, obviamente, en todo el país”, dice Daniel Serrano de Regil, fundador de Insade en entrevista con Entrepreneur en español.

Tras esta experiencia Serrano comenzó a conectarse con el mundo del activismo, desde el feminismo hasta trabajos relacionados con el VIH, derechos sexuales y reproductivos. El joven terminó por especializarse en estos últimos, a través de una participación en Católicas por el Derecho a Decidir. 

“Aquí creció mucho mi activismo laboral, en una de esas conocí el mundo del emprendimiento por medio de Ashoka México y Centroamérica y a partir de ahí empecé a tener mis acercamientos al tema del emprendimiento social”, comenta. 

Daniel Serrano se negaba a crear su propia asociación civil por todo lo que implicaba en términos de impuestos, trámites “y demás”. Sin embargo, a raíz de que le robaron la idea de algunos proyectos en 2010, el año siguiente decidió fundar su propia organización y de esta manera nació Interculturalidad, Salud y Derechos A.C., mejor conocida como Insade.

Insade se encarga de generar estrategias de reinserción social y autonomía económica de poblaciones en contexto de violencia, delincuencia o encierro a través de metodologías participativas de la mano de aliados clave. 

“Nosotros lo que estamos buscando es demostrar que las segundas oportunidades son posibles y que emprender en libertad es posible”, dice Serrano. 

¿Cómo funciona esta Asociación? 

Insade cuenta con “un modelo de intervención creado desde las propias poblaciones” conocido como “Hecho en Libertad”, el mismo se dedica a generar estas opciones de reinserción social y autonomía económica en poblaciones que deciden no volver a delinquir. 

“Esto es muy importante: nadie viene obligado al modelo, nadie viene canalizado de manera obligatoria por un juez. Es un modelo que parte de la cooperación y el voluntariado o la voluntad propia de personas que dicen: “yo aquí dejo el delito. Yo ya quiero comenzar de nuevo”, explica el emprendedor. 

Este programa tiene cuatro fases: 

Habilidades para la vida, donde utilizan el deporte como enfoque de reinserción para trabajar valores como el trabajo en equipo, la equidad, frustración ante el fracaso, entre otros. Además, tratan el tema de adicción a drogas y fomentan círculos restaurativos de justicia, últimos donde enseña a las personas a interponer una queja de discriminación por antecedentes penales. 

La fase de “Formación Laboral”, en la cual se les enseña a los beneficiarios a elaborar productos que les permitan autoemplearse. 

“A los que quieren autoemplearse les ayudamos a que elaboren productos artesanales, por medio de la serigrafía, pintura de árboles de la vida, elaboración de cremas y jabones de ingredientes naturales.  Los que deciden emplearse los enfocamos en que sean aprendices de serigrafía y sublimado, y aprendices de cocina”. 

La tercera fase se trata de “Habilidades Emprendedoras y Acceso al Ecosistema”, la misma tiene que ver con el autoempleo, ayuda a los beneficiarios a aterrizar un modelo de negocio, presentar un pitch, aprender el módelo de negocio Canvas y los vincula con créditos accesibles.  

“En el caso de los que se van a emplear, los vinculamos con pequeños negocios para que puedan realizar prácticas profesionales, por decirlo así. Ahorita por el COVID no ha sido posible retomar eso”. 

Fase de seguimiento, esta última etapa es descrita por Serrano como “la más importante”, se trata del momento donde le dan seguimiento a cada persona para saber cómo va el proceso de reinserción, la misma se da en un periodo entre los 6 y 12 años. 

“Entre 6 a 12 años les damos seguimiento a cada uno de ellos para ver cómo está su reinserción, para ver si no han tenido obstáculos, si no fueron discriminados, si tuvieron algún problema con algún trámite”. 

Lo que quieren lograr con esta metodología es dotar de habilidades, mentorías y vínculos para que las personas que salen de la cárcel o reclusorios puedan “emprender en libertad”. 

Alianzas con microempresas 

La asociación que dirige Serrano busca alianzas con pequeños negocios, tales como cafeterías, restaurantes y otro tipo de emprendimientos que estén interesados en brindar empleos a grupos vulnerables. 

“Un gran aliado nuestro es esta empresa social llamada Pixza, que da empleo a jóvenes en contextos de vulnerabilidad y es un ejemplo de compañía que nos está ayudando en ese sentido”, comenta. 

Los casos de éxito 

El año pasado la AC documentó entre 100 y 150 personas con tres perfiles de emprendedores sociales:

  • Mujeres que salieron de la cárcel que ya cuentan con sus microempresas y están empezando a emplear a otras mujeres que salen de la cárcel. 
  • Speakers, ex beneficiarios que están yendo a compartir testimonios con otros jóvenes para motivarlos a que no cometan un delito nuevamente. 
  • Maestros, aquellos beneficiarios que ahora dan clases a otras personas que salieron de la cárcel. 

“Entonces el modelo no sólo está reintegrando a personas que deciden no volver a delinquir, sino que también se están generando agentes de cambio y emprendedores sociales”, dice Serrano. 

Quitar los estigmas 

Lo difícil para la asociación ha sido convencer a los donantes de que las personas a las que están ayudando no serán delincuentes para toda la vida, asimismo, quitar el estigma de que si se les enseña deportes de combate desarrollarán comportamientos violentos. 

“El reto es ese, que los vean como agentes de cambio y que dejen de verlos como estas personas que toda la vida van a delinquir. En efecto, hay gente en la cárcel que te miran a los ojos y te dicen, “yo saliendo lo voy a volver a hacer”. Y esta es muy su idea, muy su rollo y qué lástima, pero vale la pena invertir en aquellos que te miran de frente y te dicen, “yo ya no quiero regresar acá”, explica. 

Con el tema de la pandemia los miembros de Insade tenían miedo de que existieran reincidencias en los beneficiarios. Sin embargo, a pesar de que algunos tuvieron problemas en sus empleos ninguno recayó en la delincuencia. 

“Fue increíble saber por voz propia de ellos que dijeron, “Ni por aquí me pasó el reincidir.” Y les preguntamos porqué y la mayoría coinciden, “No quiero volver a ese infierno, que representó para mí estar en la cárcel”.  

Insade ya ha ayudado a poco más de 5,500 personas, de las cuales 20% son mujeres y 80% hombres. Asimismo, dentro de los perfiles de grupos vulnerables que más llegan a modelo se encuentran adultos mayores, población indígena y comunidad LGBT. 

“Hoy tenemos presencia en cinco ciudades con nuestra estructura. Nuevo León, Tlaxcala, Ciudad de México, Estado de México y Yucatán, pero estamos empezando a expandir nuestro modelo por medio de la figura de socios locales, aliados o aliadas que ya han hecho algo en el tema de prevención del delito, reinserción social y que quieren incorporar algo del modelo. Estamos ya con socios locales en Coahuila y en Chiapas”, culmina Serrano.

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