Los dos amigos que salvaron su cervecería durante la pandemia al unir fuerzas con una cocina de propuesta

Una buena cerveza, una buena comida. A esa idea tan sencilla le apostaron los socios de este proyecto que logró crecer durante la pandemia.

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Andrés Valverde y Miguel Cervantes han sido amigos desde la preparatoria. Eran un par de foráneos viviendo solos en la Ciudad de México con solo dieciocho años. Hoy tienen un proyecto juntos que se llama Simple, una cervecería artesanal. Miguel cuenta que Andrés empezó a experimentar haciendo cerveza desde que estudiaban juntos; invitaba al grupo de amigos a su departamento para que probaran la “chela” que había creado en su cocina. Después de la prepa, tomaron caminos distintos, pero mantuvieron la relación. Andrés creó su proyecto Armónico, una marca de gin que tuvo buena aceptación, mientras Miguel estudiaba Economía en el ITAM (y vendía chelas a la vez). 

Cortesía Simple y Niss

Unos años más adelante, Andrés le propone a Miguel empezar una cervecería juntos. Le dice que se inspiró en un episodio de la serie Easy llamado Brew Brothers en el que los protagonistas empiezan a vender cerveza en su cochera. Miguel accede a la propuesta. Así es como nace Simple

“Los amigos suelen tener una afinidad fuera de a lo que se dedican; piensan parecido y tienen una ética moral y de trabajo muy similar. Te juntas con gente que tiene valores similares a los tuyos y si esos valores los puedes transmitir en la empresa para mí es algo increíble.”, dice Miguel en entrevista con Entrepreneur en Español.

Originalmente Simple era sólo un tap room, un lugar donde la gente podía ir a probar cervezas distintas y pasarla a gusto con sus amigos. Encontraron un local en la colonia Juárez donde podían producir y servir su propio producto, que aparte, tenía un buen centro de consumo. Abrieron el 3 de febrero de 2020 y el primer mes se cumplieron todas las proyecciones de ventas que tenían; su proyecto estaba siendo un éxito. Sin embargo, llegó lo impredecible: una pandemia que obligó a todas las personas a quedarse en casa y a cerrar todos los centros de consumo in house

Según un reporte del diario El Financiero, durante la pandemia se cerraron el 15% de los restaurantes de México que son alrededor de 90 mil. Al inicio de la crisis sanitaria se prohibió el funcionamiento de todos los restaurantes. Esto ocasionó que muchos negocios perdieran un gran porcentaje de sus ingresos y siguieran teniendo que pagar gastos como la renta del local. Cuando permitieron que se volviera a abrir con medidas muy estrictas, había muy pocos clientes. En el verano del 2020 todavía había muy poca información sobre el COVID-19 y, por lo tanto, mucho miedo de salir y contagiarse. Todas estas condiciones dificultaron mucho que los centros de consumo se mantuvieran abiertos. Entonces, ¿cómo le hizo Simple para no sólo sobrevivir esto, sino también crecer?

Imagen: Cortesía Simple y Niss

¿Cómo unieron fuerzas dos negocios?

Intentando subsistir en los tiempos de encierro, los dos socios hacían delivery como pudieran: en el coche de uno, en la moto de otro, en bici o caminando. Al hacerlo así y no usar aplicaciones como Rappi o Uber Eats ahorraron dinero, dado que cobran entre el 20 y 30% de comisión. Habían dicho que bajaría la comisión por la pandemia, pero esto no sucedió y le costó caro a muchos negocios. Y eso permitió que aguantaran hasta que se anunció el semáforo naranja el verano de 2020. Finalmente, iban a poder abrir, pero con una condición. Para poder tener consumo in house tenían que declararse como un restaurante y para eso tenían que servir comida. Buscando una solución, empezaron a hacer eventos pop-up con diferentes chefs y propuestas. Así es como llega Niss a su puerta, un proyecto de cocina de propuesta que nace durante la pandemia. Luis Carlos, uno de los socios de Niss, preparó arepas para un evento pop-up que le gustó mucho a los clientes de Simple.

Luis Carlos es un chef colombiano que llevaba los últimos años trabajando en el restaurante hidden kitchen con su sous-chef Dennise Pérez. Ambos se quedaron sin trabajo a principios de la pandemia y buscaron hacer algo más. 

Humus de zanahoria / Imagen: Cortesía Simple y Niss

“Llegó el momento en el que ya teníamos que hacer algo porque no nos iba a durar el dinero toda la vida. Para mí, trabajar bajo alguien más ya no funcionaba, entonces me pareció mejor idea montar algo nosotros.”, comenta Dennise en la entrevista. 

El día que cocinó para el pop-up, Luis Carlos se acercó a hablar con Andrés y Miguel para ofrecerles complementar fuerzas. Había sido un día de mucha venta y a la gente le había gustado la comida, entonces a los socios de Simple les pareció una buena idea darle una oportunidad a la colaboración. Niss le hizo una propuesta de comida que les latió y desde entonces están trabajando juntos. El restaurante se instaló dentro del tap room y se añadió una cocina al local que está abierta desde hace tres meses. Siguen siendo dos negocios individuales que por el momento están trabajando juntos hacia una meta: hacerse un nombre dentro de la industria y crecer.

¿Cuáles fueron los retos a los que se enfrentaron una vez asociados?

Miguel explica que parte de lo que quiere hacer Simple es enriquecer el concepto que se tiene de la cerveza en México, lo cual es difícil porque las personas se aferran a lo que conocen. Quieren que su negocio atienda el nicho de la cerveza artesanal, mostrarles que es una bebida accesible pero también pueda aportar algo diferente al sabor tradicional y convertirse en una opción de maridaje. 

“Es un reto grande el predicar con el ejemplo de hacia donde queremos que vaya la cultura cervecera y que más gente la reconozca por ser un producto de mucha calidad. Por eso intentamos que nuestro ticket promedio no sea demasiado elevado. Sí, tenemos que cumplir con el costeo, pero no queremos que el precio sea un elemento que excluya.”

Por el lado de la comida, Dennise se enfrenta a un reto parecido, dice que la gente llega esperando hamburguesas o platos muy llenadores y se encuentran con una cocina mucho más limpia. A ella no le gusta saturar los platillos de sabores para que mariden bien con las cervezas y que lo más complicado es cambiar la idea que se tiene de la comida que van con esta bebida.

“Yo creo que eso es parte de nuestro proyecto en conjunto. Nuestras dos marcas, que al final de cuentas van de la mano, quieren cambiar este concepto que se tiene.”

Ese reto tiene que ver con que la gente acepte su propuesta. Para lograr eso, tienen que tener clientes a quién proponerlo. A pesar de que pudieran abrir el lugar, la pandemia seguía presentando retos para el consumo de alimentos y bebidas como convencer a las personas de ir físicamente a un restaurante.

En general, ya hay muchos aspectos de la vida que resolvemos digitalmente y es necesario que los negocios estén al día con esto, pero el confinamiento triplicó el tiempo y los servicios que buscamos en línea. Para llegar al cliente fue necesario pensar en una estrategia de marketing digital. Al principio no le apostaron mucho al crecimiento de sus redes sociales porque no les servía tener muchos seguidores que no se regresan en forma de cliente y no tenían una carta de presentación digital completa, entonces prefirieron un crecimiento orgánico. Vieron que era más útil contactar a distintos medios foodies o de bebidas o de negocios para obtener su validación. Igual compitieron en la Copa Centro de Cervezas y ganaron dos medallas. Con esto pueden mostrarle al público que su producto realmente vale la pena y que ya tienen un año y cacho de trabajo que los respalda. Ya que tienen su carta de presentación, pueden empezar a enfocarse más en sus redes sociales y tal vez hasta pagar por publicidad. 

Dennise Pérez / Imagen: Cortesía Simple y Niss

¿Qué es de ellos ahora?

Se siguieron buscando nuevas maneras de expandirse y hacer llegar su producto a distintos clientes. Ahora ya tienen ocho estilos de cabecera, que aparte de estar disponibles en el tap room, ya sacaron una producción de ellas en latas y están trabajando ahora una en botellas. 

“Lo que estamos tratando de hacer es diversificar el producto. Sí, está el local como se había imaginado en un inicio, pero ahora pensemos en cómo podemos vender hacia afuera. ¿Qué otros centros de consumo podemos alcanzar? Hay que sacar etiquetas, latas o botellas, hay que sacar colaboraciones para hacer un posicionamiento más grande en la marca.” 

El confinamiento y las medidas sanitarias impuestas a los restaurantes limitaron mucho la venta. Aquellos que no buscaron cómo generar ingresos a pesar de los obstáculos que se les presentaba o que simplemente no les fue posible por distintas razones, tuvieron que cerrar su local. El hecho de que haya buscando diferentes posibilidades de lo que podría ser su negocio y no se hayan aferrado a la idea inicial es uno de los elementos claves por los cuales Simple y Niss no sólo sobrevivieron la pandemia, sino que crecieron. 

Una de las cosas que incrementó durante la pandemia fue el aforo. Al principio el local sólo tenía tres mesas de cuatro personas y una barra de diecisiete. Gracias a que incluyeron un restaurante pudieron acceder a los trámites para tener mesas afuera en una especie de terraza y añadir dos barras más. El tener una terraza facilita un poco más cumplir con las medidas que se requieren en los restaurantes. La regla es que no se puede sentar a gente adentro hasta que se llene la terraza. Las medidas sanitarias por ahora no permiten que lleguen a la mitad de su capacidad, pero aún así el crecimiento fue un buen logro. 

Aunque han dado muy buenos pasos para salvar y crecer su negocio, su historia no ha acabado y los retos siguen llegando. Como menciona Miguel en un momento durante la entrevista, “no hemos salido de la pandemia, entonces hay que tratar de no limitarnos a pensar que porque ya resolvimos una cosa, ya resolvimos todo. Al final nos seguimos construyendo.” 

Ensalada de chicharrón carnoso / Imagen: Cortesía Simple y Niss

Consejos para sobrevivir la pandemia

Para aquellos que están pensando en emprender en estos momentos o ya tienen un proyecto que se estancó en los últimos meses, los socios de Simple y Niss tienen dos consejos que darles a partir de lo que han aprendido de su propia experiencia. Por un lado, Miguel les diría que no se cierren a un canal de ventas y que hay muchas herramientas accesibles y fáciles de entender que pueden utilizar para llegar a más gente. 

“Es como este ejemplo de las empresas inmobiliarias que ponen su sombrilla y silla en la calle y están ahí sentados. Ese eres tú si no estás vendiendo por otro lado. Estás ahí sentado en la calle esperando a que la gente pase y te pregunte.”

Por el otro lado, Denisse dice que todo se trata de las oportunidades que se te presentan y de no dejarlas pasar. 

“Si llega la oportunidad, ¡a agarrarla! Porque si nosotros nos hubiéramos detenido por esta situación o porque no se está vendiendo, tal vez se nos hubiera ido la oportunidad y ya no hicimos nada.”

Queda claro que en Simple y Niss aprovecharon todas las oportunidades que se presentaron y no dejaron de buscar otras. Encontraron la debilidad de dos proyectos individuales y se juntaron para fortalecerse. Por el momento es una gran colaboración que funciona muy bien, pero no quieren atar sus proyectos firmemente para que cada uno tenga la oportunidad de crecer hacia donde quiera.

Parece que los socios han creado una buena amistad y ese ambiente de confianza y libertad se transmite en Simple y Niss. 

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