Lo que podemos aprender los 'constructores de ecosistemas' de WeWork

¿Qué podemos hacer para distanciarnos de la caída de un modelo de negocio insostenible y su líder con culto a su personalidad, pero al mismo tiempo rescatamos los valores reales que sustentaban su visión en teoría? 

Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

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A medida que avanzaban los créditos al final del documental de Hulu WeWork: O la fabricación y la destrucción de un unicornio de $47 billones, mi mente se aceleró. La filosofía y discurso de Adam Neumann sobre comunidad, colaboración y ruptura de barreras es preocupantemente similar a la mía y a la de los de colegas de todo el mundo que también se identifican como constructores de ecosistemas de emprendimiento.

La terminología para definir nuestro trabajo no existía hace 15 años; como “constructores de ecosistemas” somos muchas personas alrededor del mundo que dedicamos nuestras carreras a construir comunidades en las que emprendedores y agentes de cambio pueden prosperar. En algunos casos, el proceso nos lleva a algunos por el camino de crear contenedores físicos para esas comunidades, por lo que nos convertimos también en emprendedores y fundadores de espacios de coworking (en nuestro caso, cofundamos IMPAQTO, la primera red de espacios de coworking en Ecuador).

En todo caso, nuestra reacción colectiva a la caída del gigante del coworking hace preguntas distintas a las de los inversionistas de riesgo: ¿Cómo Neumann, que predicó la colaboración y la importancia de la comunidad de manera tan convincente, se apartó de los valores que impulsaron su ascenso? Y nosotros: si hubiéramos tenido más fondos o rapidez en escalar nuestro negocio, ¿habríamos terminado como WeWork? ¿Qué podemos hacer para distanciarnos de la caída de un modelo de negocio insostenible y su líder con culto a su personalidad, pero al mismo tiempo rescatamos los valores reales que sustentaban su visión en teoría? 

Desde que la historia de WeWork y su caída cobraron fama, temí que los constructores de ecosistemas adquirieran una mala reputación o que los distintos actores, desde los miembros de la comunidad hasta los inversores, ya no vieran nuestro trabajo como un camino que valiera la pena.

Sin embargo, después de conversaciones profundas con colegas y reflexión, concluyo: la construcción de ecosistemas de emprendimiento vale la pena como camino de vida, y los espacios de coworking son herramientas clave en el proceso de crear puentes de confianza y cerrar brechas en las sociedades en las que se enraízan. Veo esta necesidad todos los días en América Latina, donde habitamos en una sociedad de baja confianza que hace que sea más difícil colaborar, cocrear y generar innovación. Sería un paso en falso darle la espalda a la creciente práctica de construir comunidades y espacios de colaboración solo por la caída famosa de uno que no lo logró. 

Acá, comparto 3 prácticas que nos hacen tener esperanza en el futuro de las comunidades y ecosistemas de emprendimiento:

Crecer tu comunidad no significa necesariamente perder la esencia

En el documental observamos a WeWork operar priorizando su marca sobre la visión colectiva de comunidad mientras más inversión acumulaba. Es tentador echarle la culpa de este desvío de valores al tamaño y crecimiento del gigante de coworking. Pero, para muchos de nuestros colegas, crecer no necesariamente significa perder la esencia. Algo que nos ha ayudado es establecer nuestros principios rectores desde el inicio para luego priorizar la comunidad y una visión compartida de una economía impulsada por un propósito.

Esto no significa que nunca nos encontremos con dicotomías difíciles conforme crecemos; pero cuando lo hacemos, sabemos cómo volver a centrarnos. Como cuando rechazamos conscientemente las plataformas o los flujos de ingresos que dependían de que centralicemos o monopolicemos conexiones entre miembros de la comunidad, o los modelos de negocios que, en última instancia, conducen a comunidades excluyentes y menos diversas.

Colegas y aspirantes a constructores de ecosistemas que quieran tangibilizar sus valores pueden encontrar útil utilizar el Community Canvas y otras herramientas abiertas para solidificar los valores dentro de sus comunidades.

¿Cómo Neumann, que predicó la colaboración y la importancia de la comunidad de manera tan convincente, se apartó de los valores que impulsaron su ascenso? / Imagen: VCG | Getty Images

Controla tu ego, pero también practica el autocuidado

Más allá de las complejidades de la valoración de WeWork, la burbuja del mercado de venture capital y su mala gestión, el documental narra cómo una de las raíces de la caída fue que el ego de su líder empezó a ser más grande que el peso de la comunidad: “From WE to ME” / "De NOSOTROS a YO".

Sin embargo, mi temor por los constructores de comunidades es que en un esfuerzo por distanciarnos del modelo de Neumann, nos crucemos demasiado hacia el otro extremo, ya que negarse a uno mismo también puede conducir a la caída de nuestro trabajo. Existe una expectativa subyacente de las personas que construyen comunidades que deben poner a los demás antes que a sí mismas, debido en parte a una cultura de trabajo marcada por el autosacrificio individual por el bien común. Los efectos de esta cultura en colegas constructores de ecosistema y agentes de cambio, reportados por The Well-Being Project, incluyen problemas graves de salud, depresión, ansiedad y agotamiento.

En el documental, vemos que Neumann toma descansos de lujo, retiros de ayuno o distanciamientos físicos de sus problemas. Sin embargo, estos son indicadores de alguien que intenta cambiar su contexto externo como un mecanismo de afrontamiento en lugar de mirar hacia adentro buscando la salida.

Y mirar hacia adentro es precisamente la solución. Los responsables de mantener el espacio donde crecen las comunidades, los constructores de ecosistemas, tienen la responsabilidad de controlar sus egos, pero también de nutrirnos. 

Este trabajo interno siempre puede parecer menos importante porque es más atractivo el tiempo dedicado a recaudar fondos o trabajar con la prensa; pero pensando a largo plazo, las empresas implosionan si el núcleo no es estable. Un buen lugar para comenzar puede ser la gran cantidad de recursos documentados en The WellBeing Project en una serie de artículos que detallan maneras de mantener el balance más saludable que al mismo tiempo genere bienestar emocional y mantenga un control sobre el ego de quienes facilitan esas comunidades.

Hay lecciones que aprender en las historias de quienes fallaron

Para los constructores de ecosistemas, nuestro principal enemigo no es la inversión o el crecimiento, es el juego de comparación. Personalmente, es fácil compararme con otros que están creando espacios similares y están prosperando en diferentes niveles. Sé que lo hice cuando vi referentes en The Wing y a WeWork en sus momentos más altos, mirando desde fuera. La decepción no fue fácil de curar, pero nos enseñó la lección más importante: el que esos modelos no hayan funcionado solo significa que la formula aún está por encontrarse, no que aún no existe.

La batalla colectiva que ahora enfrentamos como constructores de comunidades es la de tener que demostrar que no somos solamente versiones más pequeñas de Adam Neumann. Somos aquellos que permanecemos en la búsqueda de formas sostenibles y escalables de ofrecer a los agentes de cambio una comunidad en la que puedan prosperar, sin importar dónde estén.

Si bien no tengo una hoja de ruta sobre cómo avanzar, sé que tres cosas son ciertas: (1) las comunidades permanecen unidas cuando defienden sus valores comunes, (2) para mantener un espacio para las comunidades, los constructores de ecosistemas deben trabajar en fortalecer su propio núcleo constantemente; y (3) hay lecciones que aprender de las historias de todos.

El viaje de Neumann con WeWork no desacredita estas verdades. Prefiero ver esta experiencia como una invitación a desarrollar un diálogo abierto sobre las experiencias de los que dedicamos nuestro tiempo y pasión a crear comunidades. Necesitaba, por el bien de ambos, subrayar que la caída de WeWork no presagia la historia de otros constructores de ecosistemas, al igual que su éxito no marca un camino único para otros.

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