La primera prueba de saliva para medir niveles de glucosa en personas con diabetes estará disponible en 2023

Con este nuevo método, los pacientes con diabetes evitarán el dolor de las actuales pruebas de sangre. Además, esta tecnología podría usarse para medir al menos 130 indicadores del organismo.

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Actualmente, las personas que viven con diabetes deben pincharse el dedo con una lanceta una o varias veces al día para medir la glucosa en sangre, pero está por cambiar. Investigadores de la Universidad de Newcastle, en Australia, desarrollaron la primera prueba de saliva para medir los niveles de azúcar en pacientes diabéticos, la cual podría estar disponible para el público general en 2023.

Universidad de Newcastle vía YouTube

Paul Dastoor, líder de la investigación, detalló a través de un comunicado que “la primera prueba de diabetes del mundo que no causa dolor” utiliza una enzima natural llamada glucosa oxidasa, así como un potente sensor que detecta la glucosa en la saliva.

La reacción producida por la interacción del compuesto orgánico y la saliva genera una débil corriente eléctrica que es perceptible para el sensor. Al ser medidas, las señalas captadas revelan con precisión los niveles de glucosa. Los usuarios podrán almacenar los datos y compartirlos a través de una app para smartphone.

Cabe destacar que las concentraciones de glucosa en la saliva son 100 veces inferiores a las que se pueden hallar en la sangre. De ahí la complejidad de crear un dispositivo capaz de percibir este marcador en particular.

Por si fuera poco, los investigadores afirman que su tecnología podría usarse para medir al menos otros 130 indicadores del organismo. Por ejemplo, marcadores tumorales, hormonales y alérgenos, "lo que significa que será ampliamente aplicable para detectar una variedad de sustancias que identifican una serie de enfermedades", señalan. De hecho, los científicos ya están colaborando con la Universidad de Harvard para desarrollar una prueba no invasiva de Covid-19.

Otro dato interesante es que estos poderosos y delicados biosensores tienen el tamaño aproximado de una barra de chicle. Por ahora se producen a baja escala en la universidad con ayuda de una antigua impresora de etiquetas de vino, modificada para producir dispositivos electrónicos o ‘funcionales’.

El proyecto ya cuenta con un financiamiento estatal de unos 4.6 millones de dólares, parte de lo cual se destinará para la construcción de la primera fábrica del dispositivo, que iniciará en los próximos meses. Se estima que el primer lote comercial de pruebas de saliva para diabetes esté listo en el año 2023, algo que podría beneficiar a cerca de 460 millones de pacientes diabéticos en el mundo.

 

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