Manifiesto anual: una herramienta de management personal que debes probar

Hombre de negocios: eres mucho más que tus negocios.

Por
Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

¡La semana pasada fue mi cumpleaños! (sí, la pasé muy bien ¡gracias por preguntar!). Conforme te alejas de los veintes y te acercas a los cuarentas, los cumpleaños son cada vez menos acerca de la fiesta y más acerca de la introspección necesaria. Esta ocasión no fue la excepción.

Aziz Acharki vía Unsplash

Es muy conocido el fenómeno de La Crisis de los 40, que sucede cuando, al llegar la mencionada edad, nos damos cuenta de todas las cosas que no hemos logrado; de todo lo que nos falta y de la inmensa diferencia entre el mundo que imaginábamos cuando teníamos veinte y lo que hemos hecho realidad. Es un fenómeno, sí, normal y casi cotidiano. Pero tiene sus riesgos.

Algunos (y algunas) de 40 se niegan, sencillamente, a envejecer, y tratan de recuperar su juventud a golpe de fiesta, botella y nuevas conquistas. Se convierten en clásicos chavorrucos y es evidente para todos que están buscando algo que no han sabido encontrar. Otros exageran la salud necesaria y se convierten en vigoréxicos, gastando su dinero, su energía (y sí, su salud) en gimnasios y triatlones innecesarios. La gran mayoría, sin embargo, sencillamente acalla las voces ahogándolas en más y más trabajo, más proyectos, más juntas, más viajes de negocios para transformarse en workaholics a costa de todo lo demás: su salud mental y física, su familia y su propósito.

En el mundo de los negocios y el emprendurismo, la última es la opción más popular, y el éxito en los negocios muy a menudo se persigue por encima de todo lo demás.

Hay otra opción.

Manifiestos anuales: una herramienta anti-crisis

En su libro La Crisis de la Mitad de la Vida, haz un alto en el camino, el autor Hugo Cuesta hace un planteamiento integral sobre este tipo de crisis y comparte una herramienta que, este año, decidí emplear por primera vez: los manifiestos anuales.

Los manifiestos anuales son auditorías personales; revisiones necesarias de la propia vida. El autor los hace en año nuevo, pero yo decidí hacerlos en torno a mi cumpleaños. La idea es la misma: en el manifiesto revisas brevemente el año que pasó y planteas metas concretas para el año que viene. Sí: es una versión ordenada de los clásicos propósitos de año nuevo, pero con un twist: que en vez de olvidarse a los pocos días, se convierten en una herramienta de crecimiento.

Lo haces en tu negocio; lo haces en tus finanzas. ¿Por qué no hacerlos con tu persona?

Yo hice mi primer manifiesto esta semana. No me llevó más de una hora. Y ahora que lo he hecho, me pregunto… ¿cómo es que no lo había hecho antes?

Las seis dimensiones del éxito

¿Qué es el éxito? Es una pregunta omnipresente y que puede tener muchas definiciones. Lo que es real es que, en nuestra sociedad, el éxito suele medirse en función de una sola variable: la económica, a pesar de que todos sabemos, instintivamente, que hay mucho más en la vida que perseguir, como galgos, un conejo que nunca se alcanza. La carrera de la rata lleva a la insatisfacción y la muerte por agotamiento.

En el mismo libro, Cuesta plantea el éxito desde seis dimensiones que están en constante búsqueda de armonía:

  1. Dimensión Profesional o Empresarial. Crecimiento profesional; estudios y capacitaciones; prestigio e influencia; fortaleza y estabilidad en los negocios.
  2. Dimensión Familiar. Felicidad en casa, con el cónyuge y los hijos. Tiempo real, proyectos conjuntos y seguimiento al proyecto personal de cada uno de ellos.
  3. Dimensión Social. Amigos, salidas y colaboración en proyectos de valor social.
  4. Dimensión Económica. Ahorro, libertad financiera, deudas e inversiones.
  5. Dimensión Espiritual. Alineación de nuestro plan con nuestra misión y propósito. Sentido de la vida y cercanía con nuestros valores religiosos, si los tenemos.
  6. Dimensión Personal. Salud de cuerpo y mente. Paz, serenidad y satisfacción.

Ahora: somos humanos y el mundo… es el mundo. Es muy raro que todo esté funcionando siempre y a la perfección. A veces, simplemente, nos enrollamos en el trabajo y en los pendientes; en las urgencias y en las quincenas… y perdemos de vista nuestro propósito, nuestra visión de largo plazo y el sentido de lo que estamos haciendo. Nos sentimos como boxeadores en el sexto round: solo recibimos los golpes y esquivamos los que podemos… damos un golpe cuando nos dejan, pero estamos cegados por un ritmo que no parece no detenerse nunca.

Es por eso por lo que, si queremos crecer en nuestros negocios y en nuestra persona, se hace más necesario hacer una pausa para reflexionar en nuestros planes, nuestros proyectos y nuestra estrategia para alcanzarlos.

Hombre de negocios: eres mucho más que tus negocios

Es aquí donde esta herramienta puede cambiar tu vida. ¿Quieres empezar?

¿Cómo se hace un manifiesto? ¡Hazlo por escrito!

  1. Empieza por poner tu nombre y fecha: Pedro Pérez, 28 de julio de 2021, cumpleaños XX.
  2. Escribe tu manifiesto general, o sea, las cosas que te gustaría lograr o hacer antes de morir. Las 5 a 10 cosas con las que tú defines tu éxito:

Por ejemplo: Pedro tiene una familia unida y feliz. Pedro es un empresario con estas características. Pedro escala el monte Everest antes de los 50; Pedro tiene cinco albergues para niños en situación de calle.

Cada uno tiene sus parámetros y sus propios montes Éverest. Sé honesto contigo mismo y escribe aquellas cosas que quieres realmente alcanzar en tu vida, para ti y para los demás. No solo es una visión de ti mismo, sino del mundo que quieres construir. Esa es tu visión: tu manifiesto general. Este manifiesto puede cambiar con el tiempo, pero es de largo plazo: ambicioso, pero alcanzable.

Algunos (y algunas) de 40 se niegan, sencillamente, a envejecer, y tratan de recuperar su juventud a golpe de fiesta, botella y nuevas conquistas / Imagen: Efren Barahona vía Unsplash

1. Haz una breve revisión de tu último año (un párrafo) ¿qué cosas pasaron en tu vida que fueron importantes y que dibujan tu vida? Cosas buenas y malas.

Por ejemplo: Este año nos mudamos de ciudad; nació mi segundo hijo; vivimos el reto de la pandemia. Me ha costado trabajo integrarme a la nueva empresa. Llevo 5 meses sin hacer ejercicio. Falleció mi abuelo Paco.

2. Escribe tu manifiesto anual. ¿Qué retos vas a atacar este año? ¿En dónde quieres estar dentro de un año? ¿Qué cosas debes mejorar?

Por ejemplo: Manifiesto: para mi siguiente cumpleaños… habré bajado 5 kilos; habré terminado mi diplomado; mi esposa estará más enamorada; pasaré más tiempo con mis hijos; llevaré mi negocio a un crecimiento de 25%.

Estas son metas personales y de menor plazo, que revisarás exactamente dentro de un año. Te darán focus y potencia al dirigir tu energía a pocas cosas muy concretas en vez de muchas cosas indefinidas.

  • Revisa y proyecta tus seis dimensiones. Un mini-análisis FODA en cada uno de los 6 puntos: una auditoría o vista de pájaro sobre tu propio camino al éxito. Por ejemplo:
  • Dimensión Profesional o Empresarial. Le faltan clientes a la empresa ¿cómo los consigo? Buscar un curso o asesoría. Contratar un nuevo contador.
  • Dimensión Familiar. Le dedico poco tiempo a mi hijo. ¡Llamar a papás más seguido!
  • Dimensión Social. Hacer más parrilladas los domingos. Involucrarme con la asociación y el colegio.
  • Dimensión Económica. Ya paga “esa” deuda. Reestructura la hipoteca. ¡Ahorra! Meta anual: $100,000 pesos.
  • Dimensión Espiritual. Hablar con el padre Pepe. Hace falta hacer pausa.
  • Dimensión Personal. Bajar 5 kilos. Volver a empezar a correr. Me siento muy estresado, pedir ayuda.

3. Guárdalo. Léelo cuantas veces sea necesario. Dentro de una año, revísalo a fondo y escribe un nuevo manifiesto anual.

Tu manifiesto anual es una herramienta de personal management, que puede ser privada o que puedes comentar con alguna persona de confianza: tu coach, tu mentor o tu pareja.

¿Lo más importante? La honestidad. Es probable que año con año reaparezcan viejos problemas o que no logres algunas de tus propias metas. ¡No importa! Lo importante es que seas honesto contigo mismo y que te des el tiempo de hacer una pausa para revisar de dónde vienes, en dónde estás y a dónde quieres llevar.

Es la diferencia entre improvisación y estrategia; entre reactividad y proactividad; entre éxito incompleto y satisfacción de vida. Es una de las maneras de que hacer que tu proyecto de vida se convierta en realidad.

El manifiesto anual se ha convertido ya en una de las mejores experiencias en mi management personal. ¿Estás dispuesto a intentarlo? ¿Qué otras herramientas conoces tú?

Ingresa Ahora