Esta startup mexicana hace 90% más barato el tratamiento psiquiátrico y eso conquistó hasta a la hermana de Mark Zuckerberg, su nueva inversionista

El modelo de negocio de Actipulse puede multiplicar las ganancias de los médicos mientras brinda a los pacientes un tratamiento más accesible y eficaz contra depresión y ansiedad.

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Si bien la pandemia de Covid-19 causó estragos en muchos sentidos, también hizo algo bueno: visibilizar la importancia de la salud mental. Varios especialistas coinciden en que, después del virus, la siguiente pandemia será de padecimientos mentales.

Cortesía Actipulse

En este panorama, la startup mexicana Actipulse Neuroscience podría resultar clave para atender al creciente número de pacientes con trastornos como depresión y ansiedad, por mencionar los más comunes, ya que ofrece un tratamiento psiquiátrico 90% más barato, que además resulta muy redituable para los médicos y accesible para los pacientes.

Actipulse también tiene presencia en Boston, Chile y 8 países países de Latinoamérica, y maneja un modelo negocio tan integral como atractivo para inversores. La empresa realiza investigación clínica para diseñar y fabrica sus innovadores equipos médicos de Estimulación Magnética Transcraneal (EMT). Luego, los distribuye entre psiquiatras, neurólogos, médicos y terapeutas, y además vincula a los pacientes con el especialista más cercano que tenga el dispositivo.

Ante la oleada de patologías psiquiátricas que ha dejado la pandemia, el potencial de Actipulse resulta muy prometedor. Tanto, que hasta Randi Zuckerberg, hermana de Mark Zuckerberg, decidió convertirse en su nueva inversionista a través del crowfounding Republic, donde la startup tiene una campaña activa para levantar capital y llevar su creación a Estados Unidos y al mundo.

 

¿Cómo nace Actipulse?

En entrevista para Entrepreneur en Español, el emprendedor francés Adrién Chatillôn y el médico mexicano Gabriel Villafuerte relataron cómo unieron fuerzas para democratizar la salud mental haciendo más accesible la Estimulación Magnética Transcraneal, un tratamiento que, si bien existe desde hace más de 30 años, ha estado restringido a un número muy limitado de pacientes de alto perfil económico en zonas urbanas.

“Fundamos Actipulse en 2017 aquí en México. Somos una empresa de neurotecnología especializada en estimulación cerebral no invasiva para tratar patologías psiquiátricas y neurológicas”, dijo Adrién Chatillôn, CEO de Actipulse.

“Lo que nos hace diferentes es que nuestro principal objetivo es llevar esta tecnología a todos lados, a todos los pacientes, sin importar su ubicación geográfica o condición económica”, complementa Gabriel Villafuerte, médico cirujano por la UNAM con doctorado en Neurociencias y director de Investigación Médica de Actipulse.

Adrién cuenta que la idea comenzó en 2016 por iniciativa de su padre, inventor original del dispositivo que Actipulse ha mejorado con el tiempo.

“Estaba viviendo en Luxemburgo, ya había creado otras dos empresas en Europa y estaba muy enfocado en FinTech. Pero yo quería ayudar a la gente y que mi tercera empresa tuviera un lado social, para ayudar a la gente y dejar huella en la sociedad”, cuenta el emprendedor de 32 años. “Cuando mi padre me presentó la idea de esta tecnología y la innovación que había hecho, se me hizo excelente, porque podía democratizar el acceso y dije ‘este va a ser mi próximo proyecto para ayudar a mucha gente’. Y creamos Actipulse”, continúa.

Padre e hijo decidieron establecer la empresa en México, en país donde ya habían vivido y les encanta. “México está generando un mercado de startups de salud y tecnología, porque tiene todo para hacerlo: médicos, investigadores, científicos, diseñadores, ingenieros… Cuando tienes un proyecto y puedes juntar a todas esas personas, salen cosas muy interesantes”, agregó.

Aquí conocieron a Gabriel, quien estaba estudiando el doctorado en Neurociencias con especial enfoque en Estimulación Magnética Transcraneal

“El primer contacto fue muy random, yo estaba terminando mi doctorado, mi investigación la hice en enfermedades neurodegenerativas, especialmente Parkinson. Buscando sobre la EMT encontré a Adrién en LinkedIn, lo contacté y me platicó sobre el proyecto. Unas cervezas después ya éramos socios, recuerda el médico cirujano de 28 años.

Villafuerte se incorporó a la empresa en la parte médica y científica, mientras que Adrién se enfocó en la parte de negocios. “Siempre decimos que yo soy el corazón de la empresa y Gabriel el cerebro”, apuntó el francés.

¿Qué es la Estimulación Magnética Transcraneal?

La Estimulación Magnética Transcraneal (EMT) es un procedimiento que se utiliza para tratar distintas patologías psiquiátricas y neurológicas por medio de impulsos eléctromagnéticos aplicados en áreas específicas del cerebro. Está aprobado por la Cofepris en México y, desde 2007, la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA) de Estados Unidos le dio luz verde para el tratamiento de la depresión resistente a fármacos, donde ha mostrado excelentes resultados.  

“Nosotros tomamos una tecnología que ya existe desde hace mucho tiempo y la mejoramos. La Estimulación Magnética Transcraneal está disponible en Estados Unidos y Europa desde 1985, pero en México prácticamente no”, explica Villafuerte.

El doctor explica que las neuronas trabajan a través de electricidad, “se prenden y se apagan”. Entonces, mediante una bobina que genera un campo magnético que “sube y baja rápidamente”, logran modificar la actividad eléctrica del cerebro y, por tanto, la enfermedad. “Es importante decir que no es un campo magnético constante, es decir, no son imanes, existe esa confusión”, aclara.

En 2018, la FDA aprobó la EMT como tratamiento para Trastorno Obsesivo Compulsivo (TOC) y en 2020 para dejar de fumar. “Es una tecnología que está creciendo muchísimo porque es una opción para los pacientes que no tienen buena respuesta a los fármacos”, puntualizó Chatillôn.

Así son los equipos de Estimulación Magnética Transcraneal creados por Actipulse. Imagen cortesía de Actipulse.

Desde sus inicios, los equipos para aplicar esta terapia han sido enormes, difíciles de operar y muy costosos. Una máquina para Estimulación Magnética Transcraneal tradicional ocuparía una habitación entera, sólo puede operarla el médico titular después de capacitarse por seis meses y su costo ronda los 2.5 millones de pesos mexicanos. Además, resulta muy incómoda para el paciente, quien debe ponerse un pesado casco metálico y permanecer quieto durante la sesión.

En contraste, los fundadores de Actipulse diseñaron un equipo para EMT que no requiere más que un par de metros cuadrados, y en vez del casco, la bobina creada por el equipo de ingenieros se sostiene de una ligera diadema cubierta de velcro. Otra ventaja es que el aparto y el sistema operativo son muy intuitivos, así que lo puede operar tanto el médico como sus asistentes, practicantes o enfermeras. En cuanto al costo, Adrién y Gabriel lograron reducirlo más de 90% a 235,000 pesos mexicanos.

¿Cómo aplica Actipulse la terapia de Estimulación Magnética Transcraneal?

Una vez que Actipulse pone en contacto al paciente con un médico, éste realiza una evaluación para determinar si es candidato a la EMT. De ser así, le explica la terapia y prescribe cierto número de sesiones en función del diagnóstico.

“El paciente va al consultorio, se le pone una gorra de tratamiento que tiene una bobina y está conectada al equipo desde el que se programa el tipo de estimulación. La sesión dura en promedio 45 minutos, no es invasiva, no requiere cirugía, fármacos ni hospitalización”, detalló el emprendedor francés.

El paciente tiene que ir diario a tomar sus sesiones de estimulación al consultorio, clínica u hospital, para llegar a remisión. “No decimos curarse, porque los trastornos psiquiátricos como la depresión siempre pueden regresar, pero digamos que se pueden poner en pausa”, aclara Villafuerte.

¿Cuánto cuesta la Estimulación Magnética Transcraneal?

Normalmente, una terapia de EMT consta de 15 a 30 sesiones, según el criterio del médico. En Estados Unidos, cada sesión tiene un costo promedio de 400 dólares (unos 8,000 pesos mexicanos). Por tanto, una ronda de Estimulación Magnética Transcraneal costaría entre 6,000 y 12,000 dólares (120,000 a 240,000 pesos mexicanos), y a veces más. “Eso es lo que están cobrando también aquí en América Latina y está imposible, es algo accesible solo para un porcentaje mínimo de la población”, subrayó el CEO de la startup.

Como media, los médicos asociados con Actipulse cobran cada sesión en 1,000 pesos mexicanos, haciendo que una ronda de EMT cueste entre 15,000 y 30,000 pesos.

Si bien aún puede parecer caro “en realidad no lo es si lo comparas con lo que gasta una persona que no responde a fármacos y puede estar 6 meses a un año probando con medicamentos cuestan hasta más de 1,500 pesos al mes. Al final, cuando comparas cuánto costó el tratamiento farmacológico sin dar resultados positivos, la Estimulación Magnética Transcraneal es más barata y requiere menos tiempo”, puntualizó el médico e investigador de la UNAM.

“Lo más importante es que podamos tratar a la mayor cantidad de gente. Ya hemos tratado 10,000 pacientes con depresión en estos 4 años y el objetivo que a todos nos inspira es que para 2025 ayudemos a 100 mil pacientes en América Latina, agregó Adrién.

El modelo de negocio que hace la salud mental más accesible

En un principio, Actipulse se quedaba en la etapa de vender el dispositivo a los médicos, pero para lograr su meta necesitaban hacer aún más accesible el equipo y ayudarles a conectar con pacientes.

Ahora, la empresa ofrece un modelo de negocio en el que por 50,000 pesos mexicanos, el médico puede tener un aparato de Estimulación Magnética Transcraneal a concesión, así como la capacitación para utilizarlo, seguro, envío, acceso a la plataforma para operarlo y pacientes referidos.

El contrato es por un año y durante este período los ingresos totales por las sesiones se dividen 50/50 entre Actipulse y el médico. Al terminar, el especialista tendrá la opción de comprar definitivamente el dispositivo.

“El sistema operativo del estimulador está conectado a una plataforma con acceso a la nube. Entonces todos los dispositivos se controlan desde una sola central. Nosotros sabemos cuántas veces lo utiliza el médico y con eso se controlan los ingresos”, explican.

Los creadores afirman que un médico factura en promedio de 60 a 65 mil pesos al mes con la EMT, por tanto, “en dos meses ya cubrió el costo de la inversión inicial”. Además, un psiquiatra o neurólogo solo puede dar unas 8 consultas al día como media, si cobra cada consulta en 1,000 pesos, su tope de ingreso son 8,000 pesos en un día. Con la estimulación, “pueden tener un paciente en el consultorio y otro en la sala de EMT, y así sube su límite de ganancia”.

Este modelo de negocio, que implementaron desde noviembre de 2020, ha permitido que ahora Actipulse tenga más de 230 psiquiatras asociados con un dispositivo funcionando.

“Al final del día somos una empresa médica, nos importa la salud del paciente. La depresión lleva al suicidio, al tratarla estamos salvando vidas. Entre más accesible es, más pacientes hay y más ganancias percibe el médico. Es un ganar-ganar para todos, dijo el empresario francés.

El papel de Actipulse y la EMT en la pandemia de salud mental

“Se calcula que aquí en México más de 4 millones de personas sufren depresión. Después de diagnosticar, el especialista inicia un tratamiento de primera línea, que son fármacos y terapia. El problema es que 4 de cada 10 pacientes no responden al tratamiento, no hay resultados positivos o se presentan efectos adversos, y es cuando propone un tratamiento de segunda línea como la estimulación cerebral no invasiva”, explicó Adrién.

Gabriel comenta que tras la pandemia “en algunos sitios se duplicaron los casos de depresión y que entre el 90 y el 95% de los pacientes busca la estimulación por este padecimiento o por ansiedad.

“El coronavirus cambió las reglas del juego. Un estudio publicado en la revista científica Lancet Psychiatry encontró que 34% de los sobrevivientes de Covid-19 desarrollan o van a desarrollar un trastorno neurológico o psiquiátrico en los seis meses posteriores a la infección. Y no estamos hablando solo del Estrés Post Traumático (PST) por estar en el hospital o intubado, sino que ocurre un cambio en el cerebro”, detalló Chatillôn. “Hoy no hay suficientes hospitales ni clínicas ni médicos para tratar tantos casos de depresión”.

El prometedor futuro de Actipulse

La empresa realiza investigaciones continuamente para probar la seguridad y eficacia de la EMT en otras patologías. Si bien ya está plenamente aprobada para tratar depresión, ansiedad, TOC, Parkinson y tabaquismo, los estudios harían posible implementarla en casos de insomnio, migraña, TDAH, burnout y otros padecimientos psiquiátricos, neurológicos y/o neurodegenerativos.

“Nosotros estamos muy enfocados en su aplicación para enfermedad de Alzheimer, que es terrible, no tiene cura y no hay forma de detenerla. Hicimos un estudio clínico en el Instituto Nacional de Nutrición (Ciudad de México), donde aplicamos la estimulación en los estadios más tempranos de la enfermedad con el objetivo de frenarla y tuvimos excelentes resultados”, relató Gabriel.

Actipulse también ha realizado investigaciones en colaboración con la Facultad de Medicina y el Instituto de Investigaciones Biomédicas de la UNAM, el Instituto Politécnico Nacional (IPN), la Universidad Panamericana y la Universidad del Valle de México (UVM).

Ellos son Gabriel Villafuerte y Adrién Chatillôn, emprendedores y creadores de la startup mexicana Actipulse. Imágen cortesía de Actipulse.

Ahora mismo, la empresa tiene activa una campaña de crowdfounding en la plataforma Republic, líder en financiamiento de startups. Su objetivo inicial es levantar 1.2 millones de dólares para financiar el estudio clínico sobre el tratamiento de la depresión en casa, producir un dispositivo aún más portátil y sencillo, y entrar con él al mercado de Estados Unidos para 2022.

“Vamos a hacer el estudio orgullosamente en México. Aquí lo importante son dos cosas: que en este país hay excelentes científicos y podemos hacer grandes investigaciones, lo estamos comprobando; y que el futuro del tratamiento está en casa”, destacó Chatillôn.

“Queremos ser el primer dispositivo de neuromodulación no invasiva para el tratamiento de depresión que se usa en el hogar. Es algo que hoy no existe en el mercado y estamos en una carrera, muchas empresas quieren sacar este tipo de dispositivos, compañías grandes de Estados Unidos, y estamos compitiendo con ellos, aunque estamos acá y somos chiquitos. Una empresa creada en México va a llevar un nuevo tratamiento a EU y no al revés, estamos muy orgullosos”, agregó el médico mexicano.

Así, “cualquier inversionista con 100 dólares puede ser accionista de Actipulse, afirman. Una oportunidad interesante considerando que Republic solo acepta a menos del 5% de los solicitantes y es casi exclusiva para empresas de EU, por lo que Actipulse es de las pocas empresas mexicanas y de América Latina en figurar en sus listados.

Las expectaivas sobre Actipulse son tan altas, que la empresaria Randi Zuckerberg, hermana de Mark Zuckerberg, se convirtió en su nueva inversionista. 

Otro de sus objetivos es desarrollar herramientas digitales que funcionen como una guía de salud en casa que apoye a los pacientes en un tratamiento integral que incluya seguimiento de terapias, resultados, metas, nutrición, actividad física y otros hábitos.

“Al final, lo más importante, la mayor recompensa, es saber que estamos llevando bienestar a quienes antes no podían acceder a un tratamiento como este”, concluye Adrién Chatillôn mientras Gabriel Villafuerte asiente en señal de apoyo.

 

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