¿Son reales las tasas bajas en créditos con crowdfunding?

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Annie Spratt vía Unsplash

Si eres como yo que no te gusta tomar una idea ajena y asumir que es verdad sin antes validarla. Te gusta analizar el porqué de las cosas. Con esta estrategia de análisis y validación puedes desmentir muchas noticias que terminan siendo falsas, aprender cosas nuevas o hasta generar ideas propias a raíz de tu investigación.

Uno de los principios que siempre me gusta analizar son los modelos de negocio de las distintas empresas. Es decir, si te ofrecen algo “gratuito”, ¿qué hay detrás? ¿Están usando el gancho de que es gratis para venderte algo más? ¿Están tratando de que pruebes su producto para después cobrarte? ¿Están vendiendo mercadotecnia y necesitan el tráfico que personas como tú les generan? Con esto en mente, escribo esta columna, no sin antes advertirte que para poder explicarte a fondo la premisa de este artículo tengo que incluir algunas explicaciones técnicas.

Siempre me he puesto a pensar qué piensa la gente de Prestadero (la empresa de crowdfunding de crédito que dirijo) cuando les ofrecemos tasas de crédito mucho más baratas que la competencia. ¿Piensan que es fraude? ¿Piensan que es demasiado bueno para ser verdad? ¿Tal vez, piensan que hay “gato encerrado”?  Honestamente, si no hubiera fundado Prestadero y me ofrecen tasas tan bajas, yo también pensaría lo mismo, o al menos trataría de averiguar su factibilidad. ¿Cómo es que pueden ofrecer tasas tan baratas?  Y es que desde que iniciamos operaciones en 2012, ofrecemos créditos personales de hasta 300 mil pesos mexicanos con tasas que empiezan en 8.9% anual, sin avales y sin garantías. 

Como emprendedores, cuando pensamos en lanzar un producto o servicio, siempre tenemos que pensar en el diferenciador vs la competencia. ¿Cuál es tu oferta de valor y por qué es mejor que la competencia? Cuando yo inicié Prestadero (2011), noté que la gran mayoría de las tasas en créditos personales, de nómina y tarjetas de crédito eran exorbitantemente altas, así que me di a la tarea de identificar la manera de reducirlas, otorgando créditos justos, y manteniendo la sustentabilidad del negocio. Que quede claro, no lo hago por altruista; el altruismo no es sustentable, y por ende, no puede cambiar el mundo. Un modelo de negocios sustentable, que permita a la empresa ganar y a sus usuarios percibir una oferta distinta, esto sí puede cambiar el mundo. A través del crowdfunding encontré la solución y aquí te explicó por qué.

Cuando pensé en fundar prestadero.com, pensé en las financieras tradicionales; es decir, las Sofomes, que piden prestado para a su vez prestar. Rápidamente noté un problema. Las propias Sofomes reciben créditos relativamente caros, lo cual establece un piso para las tasas de sus propios créditos. Supongamos, por ejemplo, que una Sofom recibe un préstamo (para a su vez prestar) de 13% anual en pesos. La misma Sofom tiene, forzosamente, que prestar por encima de esta tasa. Es más, no puede prestar simplemente al 14%, porque tan solo 1% más no cubriría sus gastos de operación, sus costos de adquisición, cartera vencida, asincronía entre el tiempo en que le prestaron y ellos dispersaron créditos, entre otros factores, ante el compromiso adquirido en su pasivo a razón del 13% anual. 

Esto obliga a las Sofomes a prestar muy por encima de este 13%; digamos un 50% anual (y me estoy yendo bajo, porque hay Sofomes que prestan a tasas muy por encima de esto).  Entonces, si quieres lanzar una empresa de créditos que preste por debajo del 20% anual, una Sofom no es viable --o eso pensé.

Otra opción son las entidades que pueden “captar”, como los bancos o las Sofipos. Dichas instituciones no piden crédito para prestar, sino que tienen permitido prestar parte de los fondos que captan (de su propio balance). Por ejemplo, si tienes una cuenta en el banco ABC, dicho banco toma parte de esos fondos y los presta a otras personas en forma de tarjetas de crédito, créditos hipotecarios, créditos personales, etc. Hoy en día, muy pocos bancos pagan al ahorrador alguna tarifa por utilizar su dinero para prestar (y además ni te enteras), por lo tanto, el banco puede llevarse gran parte del rendimiento de los intereses que obtiene de sus préstamos financiado con tu dinero de ahorrador.

Entre mayor diferencia exista entre tasas activas (las altas tasas a las que prestan), y tasas pasivas (las bajas o nulas tasas que te pagan por tener tu dinero ahorrado en sus cuentas), mayor es la utilidad del banco. Entonces, los bancos tienen un interés directo en captar barato y prestar caro, pues de eso depende su utilidad.

Si hoy en día notas a un banco ofrecer tasas atractivas es un intento de competencia (que considero debe ser la manera en que se regule un mercado eficiente); lamentablemente, los grandes bancos en México los cuento con los dedos de una mano, así que a esta “competencia” le falta mucho desarrollo.

Además, los bancos tradicionales han apostado históricamente por la adquisición de clientes a través de una carísima infraestructura, como son miles de sucursales de tabique colocadas en todo México. Esta diferencia entre tasas activas y pasivas no sólo debe cubrir el riesgo crediticio, sino el mantenimiento de esta costosa infraestructura, que traducen en tasas altas de créditos a sus clientes.

En contraste, las Sofipos, por lo general, no tienen una infraestructura tan costosa; y por ello, tienen que atraer a sus inversionistas con rendimientos más “atractivos”. Estos rendimientos funcionan de manera similar a los pisos que las Sofomes establecen con sus acreedores al pedir crédito para prestar. Por ejemplo, una Sofipo, para atraer clientes, te puede ofrecer rendimientos del 10% anual (sin duda, un buen rendimiento considerando la tasa de referencia actual). Y muy probablemente, ningún banco te ofrecerá dicha tasa porque simplemente no lo necesita (pueden captar más barato). Pero cuando una Sofipo ofrece 10% a sus ahorradores para obtener más clientes, implica que tiene un piso duro de crédito de cuando menos 10%, y que muy probablemente por los costos inherentes de su operación y la cartera vencida, se acercará más al 50% en la tasa de créditos que hablamos anteriormente.

Es verdad que los bancos y las Sofipos tienen un seguro para los ahorradores que las crowdfunding no tenemos, principalmente porque ellos deciden a quién prestar y cómo (400 mil UDIS en el caso de bancos, y 25 mil UDIS en el caso de las Sofipos, que me permito redondear en 2.5 millones de pesos en bancos y 160 mil pesos en Sofipos), pero fuera de esos montos nada está garantizado (como pudimos ver con algunos ahorradores con el caso Ficrea).

Cuando tú inviertes en una Sofipo, por ejemplo, estás sujeto a sus modelos de riesgo, y si ellos prestan por doquier sin ningún control de calidad, lo más seguro es que te enteres demasiado tarde si están perdiendo dinero y estás en riesgo de perder parte de tus fondos.  Es verdad que las Sofipos como entidades reguladas tienen que reportar sus Estados Financieros a la CNBV (Comisión Nacional Bancaria y de Valores) y que son públicos, y que, analizándolos, podrías darte cuenta si están emproblemados. Obviamente, tampoco es de su interés prestar “sin control de calidad”, porque ellos mismos perderían dinero. El problema es que, sea cual sea el interés de una Sofipo, no tienes el conocimiento o detalle de su cartera de crédito “tras bambalinas” y no tienen la obligación de reportarlo con todo lujo de detalle.

Es ahí donde entra el modelo de negocios del crowdfunding, o financiamiento colectivo. Bajo este modelo, los ahorradores prestan directamente a los solicitantes, llevándose el 100% de la tasa de interés. Es común pensar que entonces no tenemos un análisis adecuado de riesgos porque no prestamos fondos propios, pero al menos en el caso de Prestadero, es todo lo contrario. Inclusive, Prestadero participa con una porción de todos los créditos que autoriza para alinear intereses con sus inversionistas, e históricamente sólo ha autorizado el 6% de las solicitudes que recibe. Esto se traduce en que las solicitudes que sí aprobamos tienen tasas históricamente bajas. Además, nuestra absoluta transparencia nos obliga a demostrar resultados ante los inversionistas.

¿Por qué, entonces, podemos ofrecer tasas tan bajas? Resumamos. Como la relación es directa (a diferencia de cualquier financiera tradicional), la distribución de rendimientos es más equitativa y la plataforma sólo se lleva una comisión. Las Instituciones de Financiamiento Colectivo (crowdfundings reguladas) 1) no tenemos una costosa infraestructura y miles de sucursales que debamos de mantener y cobrar a nuestros clientes a través del encarecimiento del crédito, 2) no tenemos la predisposición de subir las tasas de nuestros créditos (ya que somos comisionistas y no ganamos más, o menos, por el spread de tasas), y 3) no tenemos un piso duro a partir del cual debamos prestar (como lo tienen las Sofomes cuando piden créditos para prestar o las Sofipos cuando ofrecen rendimientos a sus ahorradores). Es así como podemos ofrecer créditos con tasas históricamente bajas, y con ello buscamos generar esa disrupción que el país necesita para tener opciones de crédito justas.

Hace pocos años Uber modificó el modelo de negocio de los taxis con un modelo de “Marketplace”; Airbnb el modelo de hospedaje, también como “Marketplace”; Mercado Libre y Amazon el modelo del comercio bajo el mismo concepto. ¿No será tiempo de que el modelo de “Marketplace” que se dibuja con el crowdfunding financiero sea la siguiente industria que se pare de cabeza? Tal vez es demasiado temprano en la evolución de las finanzas en México, o tal vez confíes demasiado en tu banco para intentar algo nuevo. ¿Pero no vale la pena probar? Ya te detallé por qué sí son reales las tasas de créditos que se obtienen de crowdfunding, pero es cuestión de que tú lo compruebes. Ah, por cierto, 40% de los créditos que hoy en día se otorgan en Prestadero de los más de $8 mil millones de pesos en solicitudes, son de clientes existentes. Algo debemos estar haciendo bien.

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