Cómo tomar buenas decisiones

Primero debemos tener un piso firme y parejo donde comenzar a construir la estructura; tenemos que saber qué es prioritario en nuestra vida.

Por
Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Decisiones, decisiones, decisiones. ¿Para dónde ir? ¿Y si pierdo mucho? ¿Y si me estoy tirando de cabeza al precipicio? Sabemos que la vida está hecha de tomar decisiones, las cuales no son un problema generalmente, pero ¿qué tal cuando te enfrentas a las disyuntivas que sabes tendrán un impacto profundo para bien o para mal?

Depositphotos.com

Tanto en los negocios como para la vida en general, en ocasiones la toma de decisiones puede ser algo muy complejo, y por esa razón deberíamos entrenarnos para ello, tener una estructura que nos facilite el camino y por ello trataremos de acercarnos a una en este artículo.

Antes

Primero debemos tener un piso firme y parejo donde comenzar a construir la estructura; tenemos que saber qué es prioritario en nuestra vida.

Ejercicio: Apunta en una hoja las cinco cosas más importantes en tu vida de mayor a menor, y mientras vayas construyendo tu árbol de decisiones tendrás que tomar esto como eje, pregúntate cómo es que esa decisión afectará esas cinco cosas. Si esa decisión favorece tus prioridades estarás tomando la decisión correcta y si no, estarás tomando la decisión incorrecta.

Durante

Tip: Antes de comenzar toma libreta y bolígrafo para dejar plasmada la estructura, ya que al tenerlo en papel nos dejara ir desenmarañando las posibilidades y no crear un laberinto mental que no nos permita avanzar, puedes probar la herramienta de Miro que es excelente para esto.

1. Detectar sincera y claramente cuál es la situación de fondo sobre la que vamos a decidir, ya que generalmente cuando nos cuesta trabajo decidir sobre algo es que esa decisión tendrá que ser acompañada de muchas otras micro decisiones con muchas variables en juego simultáneamente y fácilmente podríamos perdernos, elegir mal el problema de fondo, tomar micro decisiones que se contrapongan entre sí y hacer más compleja la situación, por ello todas nuestras acciones deberán estar alineadas a la resolución de la misma situación, y para ello debemos tener completamente claro cuál es esa situación sobre la que tenemos que decidir.

2. Ya que tienes completamente definida la situación toca hacer distintos escenarios, puedes hacer una tormenta de ideas con posibles soluciones, ponte creativo, no te limites, a veces de ideas que podrían sonar descabelladas de inicio podría estructurarse una nueva posibilidad viable que no tenías contemplada.

Ahora piensa las posibles consecuencias de cada posible solución.

Tip: No tomar una decisión es peor que tomar una mala decisión. 

3. Revisar los datos concretos. Esta parte nos permitirá quitar los sentimientos y emociones al respecto, y ver cuáles de las posibilidades que hemos pensado en el apartado anterior son realmente viables e ir descartando las que no lo son.

Puedes hacer una matriz de Costo – Beneficio de este estilo:

  • Pocos beneficios – Costo alto
  • Pocos beneficios – Costo bajo
  • Muchos beneficios – Costo alto
  • Muchos beneficios – Costo bajo

Ordenar las posibles soluciones y de entrada descartar los escenarios de pocos beneficios para dar paso a un análisis más profundo de los escenarios con mayores beneficios, recuerda investigar toda la información relevante al respecto.

Tip: Simplifica, de todas las opciones que pienses toma solo tres o cuatro que son las más viables

4. Revisar los sentimientos al respecto. No todo son números y estadística, obviamente el tener un panorama general concreto de la situación nos daría el mejor resultado matemático o estadístico posible, sin embargo, si el posible resultado no nos hace felices o no nos aporta tranquilidad, entonces no es una buena decisión.

Y en ese sentido es importante saber que un exceso de complacencia con lo que ya tenemos impedirá nuestro progreso, pero si no aprendemos a aceptar lo que hay, nunca encontraremos la calma.

  • Recuerda que la decisión debe estar alineada a tus valores
  • Si lo requieres recibe feedback pero no permitas que nadie tome la decisión por ti

Tip: Equilibrio. Trata de no tomar decisiones bajo estados alterados, es decir, a la hora de sentarse a pensar en posibles soluciones procura no estar enojado, ni en extremo feliz, ni bajo el influjo de ningún tipo de sustancia, ni con hambre, ni cansado ni desesperado. Cuanto más en calma puedas estar, mejores y más opciones podrás visualizar.

Recuerda: No tomar una decisión es peor que tomar una mala decisión / Imagen: Javier Allegue Barros vía Unsplash

5. Toma la decisión

  • La calidad de las decisiones dependerá de la calidad de las propuestas que hayamos desarrollado en los pasos anteriores.
  • Una vez tomada la decisión, no vaciles, que ahora será turno de hacer un plan para llevarla a cabo, y que eso es para otro artículo.

Tip: Asume que tomar una u otra decisión no le gustará a alguien.

Después

Los errores van a acontecer aun tomando buenas decisiones, es inevitable y natural, no te castigues, solo sé flexible, adecúa en el camino y continúa avanzando, si desarrollaste bien tu estructura de decisiones, tus errores serán menos costosos en todo termino, igual procura no cometer los mismos errores del pasado.

Si en el tiempo te das cuenta de que tomaste la decisión incorrecta, ¡huye, salta, abandona!, no importa a quien molestas en el proceso, los años pasan rápido y no regresan. 

Recuerda que el camino es más importante que la meta, si no disfrutas el camino la meta no valdrá la pena.

Y, por último, comparto un par de fragmentos del libro: “Las enseñanzas de don Juan” de Carlos Castaneda que tal vez puedan darte la última herramienta para la toma de una buena decisión.

… debes tener siempre presente que un camino es sólo un camino; si sientes que no deberías seguirlo, no debes seguir en él bajo ninguna condición.

… pregúntate: ¿tiene corazón este camino? Si tiene, el camino es bueno; si no, de nada sirve. Ningún camino lleva a ninguna parte, pero uno tiene corazón y el otro no. Uno hace gozoso el viaje; mientras lo sigas, eres uno con él. El otro te hará maldecir tu vida. Uno te hace fuerte, el otro te debilita.

… Un camino sin corazón nunca es disfrutable. Hay que trabajar duro tan solo para tomarlo. En cambio, un camino con corazón es fácil: no te hace trabajar por tomarle gusto.


 

Ingresa Ahora