Flujo de caja: El verdadero indicador de la salud de las Pymes

Sólo el 25% de las Pymes logra cruzar la barrera de los dos años y una de las principales causantes se debe a deficiencias en el manejo de sus flujos de caja.

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Si hay un dolor que la gran mayoría de las Pequeñas y Medianas empresas (Pymestienen es la parte administrativa, especialmente en el manejo de sus entradas y salidas de dinero. Cualquier empresario podría comparar esto con una montaña rusa, asegurar la fecha de entrada es un proceso complejo, obtener el dinero es pesado y difícil, pero este se llega a gastar a la misma velocidad que una bajada mortal. Esta bajada puede ser tan peligrosa que, de acuerdo a datos del INEGI, sólo el 25% de las Pymes logra cruzar la barrera de los dos años y una de las principales causantes se debe a deficiencias en el manejo de sus flujos de caja.

Este manejo de las entradas y salidas de efectivo es mucho más complicado de lo que pareciera, y el impacto de la volatilidad financiera al que las empresas suelen tener que enfrentarse facilitan la frustración de las mismas. Y lo más grave de esta situación, es que el flujo de caja es el verdadero indicador de la salud de sus Pymes, algo que ni siquiera lo tienen contemplado en sus planes de negocio.

Pero a pesar de los años, el flujo de caja nunca deja de ser una preocupación para los empresarios, tanto que el estudio de El trabajo en México, rumbo al 2022’, realizado por la empresa Worky, detectó que la falta de flujo de caja representa una amenaza para el 44% de las compañías, siendo esta una de las más relevantes. Adicionalmente, hay que considerar que estos resultados se dieron en un contexto en el que las nuevas restricciones al outsourcing, la implementación de la NOM-035 y el COVID-19 dan grandes dolores de cabeza a las empresas.

Esta preocupación se puede deber a un millón de razones que van desde falta de acceso a información y análisis en tiempo real, desorden en sus finanzas, pagos atrasados de clientes, imprevistos o simplemente falta de tiempo y recursos para una correcta administración. Pero una de las más usuales es que muchas empresas no tienen acceso a fondos adecuados para cubrir sus actividades corrientes y no cuentan con servicios financieros recurrentes que realmente satisfaga sus necesidades. Es más, los pocos accesos que llegan a tener las Pymes en algunas instituciones financieras tradicionales no son en lo absoluto adaptados a sus verdaderas necesidades, siendo estos parches en las heridas de bala o pueden llegar incluso a ser su tiro de gracia.

Este peligro se debe a que los productos financieros que ofrecen las instituciones tradicionales generalmente están pensados para grandes empresas y no consideran los tiempos o condiciones que las Pymes necesitan. Un ejemplo de esto podría ser en la medición de tasas de riesgo. Para los bancos tradicionales, las pequeñas empresas representan riesgos por lo que ofrecen préstamos con tasas de interés muy altas que no consideran la realidad o las ventajas de apoyar a negocios en crecimiento. Otro ejemplo serían las empresas de factoraje, que usualmente están del lado de las grandes corporaciones y adquieren facturas a un alto costo para las empresas proveedoras.

Solucionar este dolor que la gran mayoría de las Pymes sufren, debe de ser una de las prioridades para que su promedio de vida aumente y que facilite la situación financiera de los emprendimientos. No por nada dicen que las Pymes son el motor de la economía y cuando apostamos por ellas, finalmente contribuimos a la generación de más y mejores empleos para toda la sociedad, sobre todo después de un golpe de tal magnitud como fue esta pandemia.

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