5 claves para Innovar hacia un negocio del futuro con cultura organizacional

No hay opción: las organizaciones mexicanas deben permanecer alertas y alineadas a las tendencias laborales que han llegado para cambiar la forma en cómo impactan positivamente al negocio mismo, y a los colaboradores.

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La llegada de la pandemia en el primer trimestre de 2020 cimbró los cimientos del mundo empresarial y otros ámbitos. Sobre todo, aceleró procesos en el reacomodo sobre cómo se miran los negocios, la innovación y la era digital.

Hoy, invariablemente, aquellas organizaciones que han salido airosas de los embates de esta crisis sanitaria y también económica, son las que también han fortalecido su cultura organizacional y las que han puesto en marcha acciones innovadoras. 

Definimos a una buena cultura organizacional como aquella que está conformada por valores, normas, clima y buenas prácticas que se comparten entre todos los miembros de una organización. De igual manera, también impulsa la productividad, el crecimiento, así como la adquisición y retención del talento. 

Además de la cultura existe otro factor muy importante a seguir en los negocios del futuro: la innovación. En este tenor, la pregunta a responder es si con todos los cambios tecnológicos y digitales de los cuales estamos siendo testigos, ¿qué tan imperativo es que una organización se suba a la ola de la innovación?

De acuerdo con el estudio Panorama de la innovación en México y Centroamérica, elaborado por la consultora KMPG México, 83% de las organizaciones consideran que centrarse en la innovación es el aspecto más importante por vigilar e implementar en el futuro inmediato. 

En este sentido, la propuesta es reflexionar en cinco puntos sobre cómo reforzar la cultura organizacional, apuntalada por la innovación con vista hacia un futuro sino mejor, al menos sí estable y con posibilidades de acción.

Aprovechar era digital 

Hoy en día la tecnología digital es menos costosa, lo que hace posible que la mayoría de las organizaciones experimenten con ideas y conceptos nuevos. La  inteligencia artificial, modelos analíticos, chatbots, realidad virtual, refuerzan el proceso de innovación. Lo que solía tardar años de planificación, prueba y ejecución, ahora se puede lograr en meses y, a veces, incluso en tan solo semanas. Todo depende de qué tanto se encuentre la organización encarrilada en el tema. 

Identificar a los líderes

Es importante identificar a los más capacitados y adelantados de la organización para animarlos a actuar como mentores de sus compañeros. La recomendación es capacitar todavía más a estos líderes para que impulsen los programas de aprendizaje de los colaboradores. Esto ayuda a crear oportunidades de liderazgo, al tiempo que crea mecanismos adicionales para el crecimiento intelectual de la plantilla laboral. Los resultados se verán en que los antiguos alumnos se convertirán en líderes del futuro. 

Con responsabilidad social 

Las organizaciones del siglo XXI deben incorporar modelos basados en responsabilidad social, perfilados hacia sostenibilidad económica y medioambiental. La sugerencia es tratar de responder a las siguientes preguntas: ¿cuál es la contribución de mi producto o servicio para medir resultados de la empresa? ¿Cómo impacta positivamente en la sociedad y en el medio ambiente? ¿Cómo voy a medir dichos impactos? ¿Cómo haré que la sociedad y los consumidores los conozcan? 

La voz de los colaboradores 

Las mejores estrategias surgen tras conocer la opinión sincera de los colaboradores. Incluso se vale echar mano de cuestionarios anónimos. Expertos señalan que generar un ambiente de confianza y detectar las habilidades y fortalezas de los colaboradores son factores clave, ya que debemos entender que cada talento es diferente. Todo esto ayudará a sentar las bases para construir oportunidades de desarrollo para la gente, lo cual aportará a una mejor cultura organizacional. 

Buscar ser resilientes

Cuando el cambio en varias vertientes es constante, la resiliencia ya no es opcional. Se trata de adaptarse a cada obstáculo y enfrentarlo de manera diferente, aprender del pasado, no importa si fue malo o bueno y volverse cada vez mejor para enfrentar el cambio. Es una habilidad que requiere trabajar y practicarse a manera de cultura organizacional. Las organizaciones resilientes aceptarán el cambio como una variable recurrente, y los colaboradores deberán estar preparados para ello. 

Las organizaciones del futuro evolucionarán de la siguiente manera: 

  1. Diseñarán intencionalmente una experiencia diferenciada para el cliente
  2. Innovarán constantemente en cuanto a productos y servicios
  3. Poseerán una cadena de suministro que responde de forma ágil y rápida a los cambios
  4. Entregarán valor al cliente utilizando un ecosistema de alianzas y socios
  5. Tendrán una arquitectura tecnológica habilitada digitalmente
  6. Su fuerza de trabajo estará alineada y empoderada con el propósito de la compañía
  7. Ofrecerán a sus clientes la posibilidad de hacer negocios y tener interacciones de forma fluida (en todas partes, por todos los canales y en todo momento)
  8. Establecerán estrategias y acciones impulsadas por la perspectiva que proporcionan los datos.

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