Emprender significa contribuir a tu sociedad

Son los menos quienes piensan hacia afuera: "qué voy a contribuir con mi negocio", "qué empresa quiero ser en el mundo", "cómo generar un impacto en la dinámica social".

Por
Las opiniones expresadas por los colaboradores de Entrepreneur son personales.

Depositphotos.com

¿Para qué quiero emprender? Es esta, quizá, la pregunta más importante que debe hacerse un emprendedor antes de siquiera comenzar a materializar una empresa. La mayoría de las veces, los emprendedores construyen su idea de negocio a partir de lo que desean tener: mayores ingresos, un esquema de trabajo sin jefes, disponibilidad de tiempo, etc. Generalmente son beneficios personales “trabajo de mí para mí”. Son los menos quienes piensan hacia afuera: “qué voy a contribuir con mi negocio”, “qué empresa quiero ser en el mundo”, “cómo generar un impacto en la dinámica social”. La diferencia entre una visión de tener y otra de ser la hace la contribución. 

Me gustaría dejar en claro que la decisión de emprender es por sí misma un acto de contribución; lo es por su naturaleza: porque trae una nueva idea al espacio creativo, porque representa novedad, una nueva posibilidad y una oportunidad de expansión que, además, se convierte en fuente de empleos. Pero esto es sólo un tipo de contribución, la consecuencia de hacer y poner en marcha un modelo de negocio. El objetivo es construir ese esquema desde la visión de lo que puedes dar como empresa, no de lo que puedes ganar con ella. 

Para saber más: 

En el universo de los negocios hay términos que parecen afianzar esta idea de contribución: empresa socialmente responsable o empresa comprometida con; por supuesto que sus acciones en este sentido son valiosas y muchas veces significativas; sin embargo, a la postre esto será un modelo obsoleto porque mira a la contribución como un acto filantrópico, y algunas veces, de caridad. El reto como empresa o negocio, sin importar el tamaño, es aprender a ver el acto de dar como un voto a lo que queremos ser y ver en el mundo: mayores oportunidades de empleos, diversidad de talentos, la democratización de la tecnología, inversión en medioambiente, etc. 

No es dar lo que te sobra, es repartir de lo que tienes

Un ejemplo que me gusta es Oprah. Como empresa y marca personal, ella es la representación de una contribución consciente: tengo lo que tengo y no me quedo con ello; lo distribuye en creación de escuelas, protección a la infancia, apoyo financiero a la educación, ser la voz de una comunidad, etc. Es un ejemplo para los líderes porque sabe que dar en creación genera un impacto de largo alcance en el mundo. 

Estamos viviendo una época desconectada en muchos sentidos; desconectados de quienes somos, y por lo tanto, de lo que podemos hacer por los demás. Es evidente la crisis que objetivos como “ganar”, “tener” o “lograr” ha generado en términos humanos y económicos. Hoy es posible despertar a otra manera de vivir y hacer negocios, pensando en para qué y en cómo las utilidades de una empresa pueden apoyar o sostener una causa en el mundo. La contribución actual es repensar un emprendimiento o negocio como un ser vivo que puede nutrir a quienes forman parte de él y a la comunidad. 

Por si te interesa: 

Como empresa, sí es posible ganar y tener lo suficiente sin ser voraces con los de afuera; acumular no es rentable cuando hay tanto que hacer en el mundo. El cambio ocurre desde la génesis de un negocio: pensar qué voy a aportar, no qué voy a ganar. Es importante no perder el foco en que tener más poder no significa mayores privilegios, sino más grandes responsabilidades. La fórmula es simple: si generas más, puedes aportar más, pues si tienes la posibilidad tienes la responsabilidad. 

Ingresa Ahora