El hombre que se casó con un holograma en Japón ya no puede comunicarse con su esposa virtual

El software que permitía la interacción ya no cuenta con soporte y el hombre ya no puede interactuar con el holograma con el que duratnte años mantuvo una relación.

Fictosexualidad es el término utilizado para describir a aquellas personas que se sienten atraídas sexualmente hacia personajes ficticios y en Japón poco a poco se convierte en una tendencia, al grado que hay empresas que desarrollan tecnología para ofrecer a los usuarios parejas holográficas. Akihiko Kondo llevó su amor hacia a un personaje de ficción a un paso más allá al celebrar una ceremonia para "contraer nupcias" con Hatsune Miku, una cantante virtual protagonista de varios videojuegos y que incluso ha acompañado a Lady Gaga en sus giras mundiales. La ceremonia tuvo lugar en 2019, luego de que el hombre pudiera comunicarse con el holograma vía Gatebox, empresa que desarrolla dispositivos para mostrar de modo holográfico a personajes que no existen.

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En su momento Akihiko y Hatsune acapararon los titulares de los periódicos y medios de comunicación ya ahora lo hacen de nuevo pues el soporte para el software de Gatebox que permitía la interacción del hombre con su esposa virtual, ya no está disponible y por lo mismo, ya no puede comunicarse con ella. Según el diario nipón The Mainichi, Kondo asegura que su relación con el holograma lo ayudó a superar una profunda depresión ocasionada por el trabajo y el miedo al rechazo social. Ante la incapacidad de seguir comunicándose con ella el hombre ha dicho: "Mi amor por Miku no ha cambiado. Celebré la ceremonia de la boda porque pensé que podría estar con ella para siempre". A donde quiere que vaya va acompañado de un modelo de tamaño real de Hatsune Miku y espera poder comunicarse con ella de algún modo en el futuro próximo.

Las relaciones fictosexuales, ¿ideales para el metaverso?

Aunque la relación entre Akihiko y Hatsune Miko parece extraña, pudiéramos verlas con mayor frecuencia gracias al trepidante desarrollo que está teniendo el metaverso y los entornos digitales. En algunos países la fictosexualidad se hace común, pues alrededor de ella gira toda una industria de generación de contenido. Pero mientras esas relaciones dependan de hardware y software que pueda volverse obsoleto o depender de actualizaciones, seguirán siendo efímeras.