La prohibición de John Deere para que los granjeros reparen sus tractores provoca hackeos

La medida no ha sido del agrado de los agricultores en Estados Unidos, quienes dependen del fabricante para reparar o dar servicio remoto a los vehículos.

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Hace algunas semanas, cuando soldados rusos robaron tractores y equipo de agricultura en Ucrania, la empresa John Deere se convirtió en tendencia al inhabilitar de manera remota la maquinaria valuada en más de $5 millones de dólares. El software Connected Support tiene una función de bloqueo remoto por medio de un receptor GPS que permite conocer la ubicación del tractor y ante un caso de robo, inhabilitarlo. Además, hace posible darle servicio a la unidad a distancia. En la página oficial de la empresa se explica: "En el campo, lo inesperado puede suceder. Y cuando sucede, necesitas un soporte rápido. Con John Deere Connected Support, la distancia nunca fue una barrera. Te da la seguridad de un distribuidor presente, listo para ofrecerte soporte a ti y a tus equipos cuando más lo necesites". Y aunque parece ser una buena idea (¿quién quiere perder tiempo llevando un vehículo al taller?) el software se ha convertido en un factor de queja de los clientes hacia la empresa.

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Al adquirir un tractor John Deere, el usuario acepta que no reparará la unidad por su cuenta. Todo servicio, fuera del que el fabricante ofrece, queda prohibido al momento en que un granjero enciende un tractor nuevo de la marca en Estados Unidos. Además, la licencia de software prohíbe las reparaciones, modificaciones y protege a John Deere contra posibles demandas. La mayor parte de los granjeros arriendan las unidades y pagan cuotas mensuales por servicio dada la prohibición de arreglarlos ellos mismos o llevarlos a un taller. Ellos argumentan que, dado que la empresa tiene el control total sobre la maquinaria, pudiera dejar de actualizar el software de los tractores en cualquier momento para obligarlos a firmar un nuevo contrato (algo así como lo que pasa con los smartphones o el pobre hombre que se casó con un holograma que terminó por desaparecer por falta de actualizaciones del fabricante).

Aunque existe un proyecto de ley en el senado de los Estados Unidos que busca devolverles a los agricultores el derecho a reparar la maquinaria en donde ellos quieran (se llama Ley del Derecho Agrícola a la Reparación), algunos de ellos han desarrollado su propio software para hackear el de John Deere y poder meterles mano a los tractores. Según el sitio español Magnet existen iniciativas como Farm Hack y Open Source Ecology en las que los agricultores comparten sus trucos para hackear al sistema, a veces incluso utilizando software ilegal que implica otro tipo de riesgos como el phishing (obtención de datos privados de un usuario por medio de alguna estafa digital).

Si bien la opción de contar con un servicio a distancia puede ser práctica para algunos, se presta a abusos por parte de los proveedores que tienen a los clientes cautivos y sin otra opción que pagar o meterle mano directa al equipo, aunque esto pueda resultar contraproducente.

Si el proyecto de ley se prueba, esta situación finalmente comenzará a ser regulada.