Estas son las dos razones por las que algunas empresas están considerando reducir la jornada laboral a 32 horas semanales

Las reglas el trabajo en la oficina se han visto drásticamente alteradas desde que inició la pandemia y ahora algunas empresas ponen sobre la mesa la idea de descansar un adicional cada semana.

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Durante años el horario laboral de "9 a 6" fue algo incuestionable. Si alguna empresa te contrataba sabías que una parte inamovible del trato era cumplir con él. En tu mente no había opciones y sabías que si te ausentabas el día se tomaría a cuenta de vacaciones o simplemente se descontaría de tu paga mensual. Pero vino la pandemia y con ella las reglas se alteraron. Todos nos encontramos de la noche a la mañana trabajando a distancia y demostrándole a los patrones que sí era posible ser productivos, aunque no estuviéramos en la oficina.

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Tras la llegada de las vacunas y con la disminución paulatina de los contagios y decesos sucedió lo inevitable y poco a poco se nos ha ido pidiendo que retomemos la rutina laboral que alguna vez tuvimos. Aunque no somos los mismos. Ahora sabemos que sí es posible coordinar un proyecto a la distancia, que se pueden tener juntas de manera virtual, que estamos disponibles cuando alguien nos llama y que la presencialidad no es indispensable para poder operar. El conocimiento de estos hechos ha ocasionado que el regreso sea problemático para algunas empresas (como Apple en Estados Unidos y las protestas colectivas de su planta laboral ante una medida que hoy muchos consideran absurda).

Hoy diversas empresas analizan con cuidado sus políticas de horas de trabajo semanal y días de home office contra días de presencialidad. Pero el análisis no solo lo hacen las empresas: según Fast Company en California hay una propuesta de iniciativa para reducir la jornada laboral a 32 horas (en lugar de 40) en empresas que tengan más de 500 empleados.

Son dos las razones por las que las empresas y el gobierno están considerando la reducción: la primera tiene que ver con el esfuerzo mental que implican los trabajos de hoy en día y la proliferación del síndrome del burnout (un agotamiento extremo producido por el estrés crónico); la segunda tiene que ver con ofrecerle al empleado condiciones laborales más atractivas durante el proceso de reclutamiento.

La gran pregunta que queda por responder antes de empezar a implementar una modificación en la jornada semanal tiene que ver con el nivel de productividad de los empleados y el caos que generaría el tener que revertir la medida si resulta contraproducente. La recomendación de los expertos es iniciar con un programa piloto antes de decretarlo, para ver que sea una medida que haga sentido.

Es muy probable que pronto escuchemos de empresas que dan el paso hacia semanas la laborales reducidas.