Atención: Esto es lo que no puedes dejar de hacer para convertir ese proyecto en realidad

Tras cinco años de batalla escribiendo una novela, uno de nuestros colaboradores reflexiona en torno a lo que se necesita para convertir esos proyectos con lo que todos soñamos en realidad.

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Desde hace cinco años y tres meses trabajo incansablemente en la escritura de una novela y sueño con publicarla algún día. Ha sido un trabajo arduo e invisible. En total llevó 16 borradores del documento y aunque sé que no puede ser cierto, a veces siento que estoy más lejos de terminarla que cuando empecé. He atravesado por todas las etapas con mi pequeño emprendimiento: desde estar convencido que es lo mejor que he escrito en mi vida, hasta arrepentirme de la compleja estructura que elegí (o que me eligió, pues a veces siento que el libro y sus personajes poseen una voluntad distinta a la mía) y concluir que carece de sentido y que jamás podré terminar el libro.

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Tratar de escribir mi novela ha sido un permanente acto de malabarismo. Porque, aunque me gustaría poder dedicarle unas siete u ocho horas cada día, la verdad es que tengo que sacar adelante los proyectos de los que depende mi ingreso, además de atender los compromisos y exigencias de la vida moderna.

En total logro dedicarle unas seis o siete horas de tiempo efectivo de escritura cada semana (más otro tanto de darle vueltas y vueltas a la trama en mi cabeza). Aunque no parezcan muchas, la constancia de escribir unas cuantas horas a la semana me ha permitido avanzar a paso lento, pero seguro. Cuando persigues tu sueño, cualquier paso que des en la dirección correcta es de celebrarse.

En este lustro de búsqueda he aprendido tres cosas que aquí quiero compartir contigo para que te acerques a la realización de tu proyecto, sin importar si este es componer una ópera, dirigir un largometraje, poner tu propia empresa, correr un ultra maratón, o como en mi caso, escribir una novela.

1. Dale el tiempo que merece

Lo primero que tienes que entender es que, si en verdad quieres hacerlo realidad, le tienes que dedicar parte de tu tiempo a tu proyecto. Todos queremos cosas grandes, pero pocos estamos realmente dispuestos a sacrificar horas de sueño, de placer o de descanso para alcanzarlas. Trabajar esa hora adicional a tu actividad laboral cuesta sangre, igual que hacerlo durante el fin de semana cuando hay plan o cuando (¡al fin!) pudieras dormir un ratito más. Si en verdad quieres desarrollar ese proyecto que tanto dices que te emociona, vas a tener que dedicarle algo de tiempo, esfuerzo y, en muchos casos, también algo de dinero.

2. Aliméntate de los comentarios positivos y negativos

Habrá días y noches en los que te sientas eufórico y emocionado por lo que estás creando. En esos momentos será fácil ser optimista, trabajar horas demás y creer en tu potencial. Pero habrá momentos en los que el mismo proyecto te pondrá a prueba como si estuviera esperando a que demuestres qué tanto lo deseas y qué tanto crees en tu potencial para alcanzarlo. Aunque he recibido comentarios muy positivos en torno a los primeros borradores de mi novela, también he recibido muchos que me ha costado trabajo escuchar y que resultan difíciles de procesar. Sin embargo, y viéndolos en retrospectiva, son esos mismos comentarios los que me han ayudado a entender mi texto desde otro ángulo para atreverme a evolucionarlo y, lo acepto, a mejorarlo. Cuando sabes escuchar la crítica de los demás con humildad y reaccionas a ella de manera positiva (sin dejar de creer en la voz y esencia de tu proyecto) puedes llegar a sitios que nunca imaginaste.

3. El gran secreto: hazlo parte de tu rutina

Finalmente, el que me parece el punto más importante: si quieres hacer realidad tu proyecto, si realmente crees en él, es absolutamente necesario que dejes de verlo como un pasatiempo o una actividad amateur. Conviértelo en parte de tu rutina laboral; defínele un horario (a mí me sirve empezar el día, muy temprano, escribiendo) y aplica la misma disciplina que si alguien te estuviera pagando por trabajar esas horas. Ten cuidado incluso a la hora de hablar en torno a tu proyecto. A veces lo verbalizamos como algo menor, algo que no va en serio. Recuerda que no estás jugando, estás creando el que debería de ser el proyecto más importante del momento: el tuyo. Ese que merece toda tu atención y energía. Ese capaz de llevarte a cumplir tu sueño.