Cómo los estafadores roban sus datos en la era digital

Las empresas y las personas deben tomar medidas para protegerse del fraude.

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En el pasado, cuando los robos a bancos eran moneda corriente y una de las formas de delincuencia preferidas y más comunes, el ladrón tendría que entrar físicamente en un edificio para exigir dinero o presentar una prueba de identidad falsa de la persona que intentaba suplantar. E, incluso entonces, realmente solo tendrían una oportunidad de llevar a cabo su atraco o transacción fraudulenta. Si fallaron en su primer intento, sabrían que probablemente sería demasiado arriesgado regresar al mismo lugar para intentar la estafa nuevamente. El riesgo era alto y el crimen era público y visible, pero ya no.

La transformación digital es excelente para muchas cosas y ha hecho avanzar a la sociedad más allá de lo que cualquiera podría haber imaginado. Pero también crea un campo de juego para los estafadores, los ciberdelincuentes y los ladrones de identidad.

Ocultos a plena vista

La mayoría de nosotros pasamos la mayor parte de nuestros días laborales en el ámbito digital haciendo negocios desde casa o la oficina. Pero al mismo tiempo, los estafadores también están trabajando diligentemente a puerta cerrada. Son un enemigo invisible y todo lo que necesitan es un dispositivo y una conexión a Internet para causar estragos y miseria.

Ahora, pueden hacer múltiples intentos de defraudar a personas o empresas simplemente por los avances digitales. La tecnología digital hace posible que los estafadores regresen al mismo banco cientos o miles de veces hasta que tengan éxito.

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Identidad bajo ataque

Hoy, nuestras identidades están bajo ataque.

Durante muchas décadas, probamos que éramos realmente quienes decíamos que éramos presentando documentos de identidad y pasaportes con fotografía o garabateando firmas manuscritas. A veces, solo aparecer en persona y ser reconocido era suficiente. Pero ahora, en la parte más oscura del ciberespacio, donde la tecnología de falsificación profunda y la información confidencial de las personas abundan y están fácilmente disponibles, es demasiado fácil para los estafadores asumir o robar la identidad de otra persona.

A veces, el individuo que roba la identidad o se hace pasar por otro no es una persona real en absoluto. Son esencialmente un fantasma, generado automáticamente por unas pocas líneas de código. Si se requiere una prueba de identidad fotográfica para facilitar el engaño, es fácil para los estafadores darse a sí mismos un “rostro” humano al azar con unos pocos clics en una aplicación de composición facial o robando una fotografía de la página de redes sociales de otra persona.

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La red está extendida

El gobierno es otro objetivo popular para los estafadores en línea.

El fraude relacionado con la pandemia ha costado miles de millones de dólares del dinero de los contribuyentes. La ayuda del gobierno diseñada para ayudar, y a menudo salvar, a las personas que luchan contra los bloqueos de Covid fue robada a tasas récord.

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Asegurar el ecosistema digital

Las personas, el gobierno y las empresas tienen la responsabilidad de protegerse a sí mismos y a su ecosistema personal y profesional.

Hoy en día, los avances como la seguridad de confianza cero y los modelos de borde de servicio de acceso seguro (SASE) pueden garantizar que la seguridad se extienda hasta el borde, el usuario y el dispositivo, independientemente de dónde se encuentren. Las empresas y los gobiernos deben explorar e invertir en la última tecnología de administración de acceso e identidad.

No es suficiente simplemente "cerrar la puerta de entrada" a nuestros negocios, nuestro aparato e infraestructura gubernamental o nuestras identidades personales. También necesitamos asegurar con doble cerrojo nuestras puertas traseras y todas las demás ventanas físicas y digitales de la casa.

Las personas individuales solo pueden hacer mucho. Es necesario implementar sistemas y protecciones para detener y atrapar a los estafadores en la fuente. Con la revolución digital, también debe haber una revolución en la seguridad de la identidad.