Creatividad

No todo lo que brilla es... creatividad

La necesidad de las marcas por llamar la atención de sus consumidores se ha convertido en una constante competencia. ¡Sé la diferencia!
No todo lo que brilla es... creatividad
Crédito: Depositphotos.com

La impaciente necesidad de las marcas por llamar la atención de sus consumidores se ha convertido en una constante competencia por bombardear y gritar el nombre de su producto o servicio en donde puedan.

Algunos con más y otros con menos presupuesto, pero todos buscan un medio alcanzable por el cual enganchar al consumidor, desde medios digitales con su infinidad de adaptaciones hasta el lado convencional ATL.

Pero, ¿a dónde vamos con todo esto?

Empecemos por analizar un poco lo que piden las marcas a la publicidad, todas aquellas que por nuevas o “antañas”, por grandes o chicas necesitan decir algo más que un simple precio. Quieren ser “diferentes” y por irónico que parezca eso es lo que todos quieren.

Uno como creativo, estratega, diseñador, o bueno, como parte de una agencia sabe perfecto que hay que buscar lo mejor para la marca. Pero, específicamente en el aspecto creativo, hay parámetros que nos dejan ver lo mucho o poco que podemos explotar de nuestro cliente.

Y es justo en este punto en el que las ideas se ven frustradas y tumbadas porque resulta que al final la marca no quería ser “tan diferente”.  No quiero decir que esto pase siempre, pero sé que muchos de ustedes también han hecho algún coraje por tener que dejar ir el concepto que les tomó tanto sacar a la luz.

Da igual, ya no se acuerden de eso y mejor empecemos a entender que la creatividad también tiene variables y encontrarlas es un plus para el creativo. Cuando digo variables me refiero a que, si al final del día las ideas se vieron frustradas es porque hay más caminos.

No digo que tires la toalla y dejes de lado la creatividad, al contrario, ser creativo también es sinónimo de estrategia en la publicidad. Y así como hay públicos que necesitan ver cosas extraordinarias, con algunos otros lograrás mucho más con lo ordinario y ahí es en donde entras tú como creativo o estratega, entendiendo que a veces tienes que “jugarla fácil” por el bien de tu cliente, porque el objetivo está claro y es a lo que se tiene que llegar.

Ahora bien ¿cómo detectamos este tipo de campañas? Muchas veces como creativos olvidamos lo más importante, el consumidor acompañado del objetivo de nuestra campaña y todas esas necesidades reales y primordiales de la marca. Es entonces cuando nos volamos y queremos hacer de nuestras ideas un Cannes.

Aclaro, no digo que esté mal porque, sí, basta con un buen brief para detonar ideas increíbles cuando se trata de publicidad.

Pero lo que tenemos que analizar va más allá de nuestro propio beneficio, se trata de conocer el producto, la marca, el consumidor y hacer las cosas bien por más sencillas que parezcan. Terminar con ese ego fatal y ser un creativo respetable por no dejar los retos sencillos que, en ocasiones, se convierte en uno de los retos más grandes.

A lo que voy es al hecho en el que no siempre recurrir a la creatividad será lo mejor para una marca, tampoco abandonarla por completo será lo mejor, pero hay ocasiones en donde solo se necesita una pequeña dosis de esta para no tener como resultado una campaña forzada e inservible.  

Escrito por Elizabeth Carrera.