Recursos Humanos

La mística de los recursos humanos

Saber dirigir a las personas en el ámbito laboral puede llegar a sertodo un arte siempre y cuando se vuelva al humanismo de los valores
La mística de los recursos humanos
Crédito: Depositphotos.com
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Profesor honorífico por la universidad Complutense de Madrid, JuanJosé Almagro trabaja, desde 1972, para el grupo mundial MAPFRE, dondeactualmente se desempeña como Director General de Comunicación yResponsabilidad Social Corporativa, para todos los países del orbe.Conferencista internacional y prolífico escritor*, Almagro habla paraEntrepreneur sobre la mística de los recursos humanos, tema delcual trata su libro, El Reloj de Arena.Su más reciente: Érase una vez... jefes, jefazos yjefecillos salió a la venta hace unas pocas semanas. Entrepreneur: Si dirigir personas es un arte, ¿en qué reside laconcreción de un resultado &flashquotbello&flashquot?Juan José Almagro: Dirigir personas en una difícil cienciaque puede convertirse en un arte sólo si somos capaces de involucrar alos hombres y mujeres que trabajan con nosotros en ese proyecto comúnque se llama empresa. La ciencia se convierte en arte cuando, a partir devalores y principios, recibimos y damos lo mejor de nosotros mismos. Renace elhumanismo en la empresa, y ese sentimiento ha llegado para quedarse. No es unamoda pasajera.

E: Volver al humanismo, dice usted; ¿qué otras corrientesluchan por adueñarse de estos tiempos que corren?

JJA: Hay una corriente que no se ha detenido nunca en losúltimos tiempos. Me refiero a la sacralización del beneficio porencima de cualquier otra consideración. El beneficio por el beneficio,sin más, es un propósito indecente y obsceno, que nos ha llevadoa soportar y considerar como normales (todavía ocurre) ejemplos nodeseables de enriquecimiento meteórico: grandes ejecutivos que seendiosan y maltratan a las personas que con ellos trabajan, además deprocesos de especulación que pretenden ganar el máximo dineroposible en el mínimo tiempo.Y, aunque pueda haber licitud en todas esas acciones, cuando ganar dinero, sinmás y a cualquier precio, se convierte en paradigma del bien hacer y eléxito empresarial, sin duda, nos estamos equivocando. E: La empresa es, en cierto sentido, una casa. ¿Qué debe ofrecery qué exige a sus huéspedes?JJA: La casa debe estar en un buen lugar, ser soleada y, sobre todo,tener profundos cimientos para dar fortaleza, comodidad y permitir que los queviven en ella, puedan hacer arreglos en su decoración y reformas de vezen cuando.La empresa tiene que basarse en sólidos principios de actuación ypermitir que los trabajadores sean capaces de desarrollarse como personas.E: En un mundo pragmático, ¿cómo situar, realmente, &flashquotalas personas en el centro&flashquot?JJA: El hombre y la mujer han estado, desde que el mundo es tal, en elcentro del universo, por tanto, en el núcleo de todo lo que hacemos. Loshombres renacentistas, que tantas cosas nos enseñaron (Pico dellaMirandola, Erasmo de Rotterdam, Tomás Moro y, más tarde, suheredero, Montaigne), así lo entendían, hoy hay una cierta vueltaa esos orígenes. Por encima de cualquier otra cosa, las personas son laclave para el éxito o el fracaso de una empresa.Las políticas de recursos humanos son una parte de un sistema global (laempresa y su estrategia) y no pueden ser consideradas partes separadas, nideben ser modificadas, salvo que varíen las circunstancias o semodifiquen sustancialmente las estrategias de la empresa. Hoy no se entiende lafunción de recursos humanos separada del negocio, y también hafinalizado la etapa en la que sólo se pensaba en ganar dinero acualquier precio.E: Y, ¿cómo educar para que los valores del humanismo premiensobre los materiales?JJA: Todos, desde el primer ejecutivo hasta el último empleado,tendríamos que ser conscientes de que los valores del humanismo (que sonesenciales) tienen que primar sobre los valores materiales; por ejemplo, eldinero, que es un valor instrumental, sólo nos sirve para conseguiralgunas cosas.Factor humano y negocio tienen que estar unidos, en estrecha y permanentecolaboración. El secreto de la competitividad está siempre en los recursos humanos(relaciones humanas deberían llamarse); y sólo desde la cultura yla formación, el hombre y la mujer se hacen, además de mássabios, mejores personas y, definitivamente, también mejoresprofesionales. La formación, el desarrollo de las personas, tiene queextenderse a todas las capas de la empresa y, sobre todo, a todos aquellos quetienen responsabilidades sobre otras personas.E: Reputación e imagen corporativa, ¿cómo quiere laempresa que la sociedad la vea?JJA: La reputación de una empresa tiene que estar unida a sucultura y a sus valores, porque la buena reputación se transforma encredibilidad y en confianza, fideliza a los clientes y alimenta el orgullo depertenencia, branding, de los empleados.La reputación corporativa es un &flashquotintangible&flashquot que forma parte del capitalsocial de las empresas, junto con la confianza, la imagen, los valores y lacultura corporativa.E: ¿En qué factores reside el buen funcionamiento de El Relojde Arena de la empresa? JJA: Lo garantiza un conjunto de valores y principios, además deuna actuación coherente. Sobre todo, la empresa funcionará sisomos capaces de integrar, en un proyecto común, a todos aquellos quehacen de puente entre la alta dirección y los empleados: directivos,jefes y mandos intermedios, que nunca deben ser demasiados, para que elmecanismo del reloj no se obstruya.E: ¿Qué mensaje le daría a los emprendedores? JJA: Aunque ahora soy el Director General de Comunicación yResponsabilidad Social, por mi experiencia, lo único que se me ocurredecir a todos los emprendedores es que sean capaces, día a día,de alimentar la dimensión humana en la empresa. Sólo así,conseguiremos el éxito.